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María Corina “hasta el final”, pero ¿de qué?

La opositora también ha abrazado un discurso moral, en el que enmarca la contienda política como “una lucha existencial, del bien contra el mal”

La líder opositora venezolana María Corina Machado. Foto: EFE | Confidencial

11 de noviembre 2023

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María Corina Machado ganó contundentemente la elección primaria organizada por los partidos de la Plataforma Unitaria en Venezuela. Luego del fracaso de la estrategia de presión y colapso promovida por los partidos de la extinta MUD, Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular buscaron relegitimar la conducción de la oposición de cara a la elección presidencial de 2024 mediante la convocatoria de una elección primaria. Sin embargo, la Plataforma Unitaria ya estaba rota. Los problemas asociados a su falta de coordinación, mantenimiento y disolución del gobierno interino liderado por Guaidó y la división producto de la participación en la elección regional de 2021, entre otras cosas, impedían que este mecanismo recompusiera lo que ya estaba fracturado. 

En este contexto, la elección primaria permitió que María Corina Machado, y Vente Venezuela, se colara en la primaria, con números modestos al principio pero que fueron creciendo a lo largo del año que pasó entre el anuncio de la primaria y su celebración. Lo paradójico de este proceso es la coexistencia de dos ideas fuerza que son contradictorias y se mantienen en tensión constante. 


Por un lado, la idea de que, usando la institucionalidad autoritaria, específicamente las elecciones, no es posible lograr una transición democrática. Recordemos que María Corina Machado, y Vente, apoyó la autojuramentación de Guaidó como presidente del gobierno interino en enero de 2019. Sin embargo, siempre fue crítica del interinato por no ser lo suficientemente contundentes en sus peticiones o acciones para buscar una salida fáctica del gobierno, pidiendo incremento de las sanciones, oponiéndose a toda negociación que no supusiera la salida inmediata de Maduro e, incluso, pidiendo una intervención militar “humanitaria”. 

De esta manera, Machado se posicionó como un referente moral frente a un gobierno interino cada vez más enredado con los casos de corrupción y la incapacidad de cumplir con el mantra prometido: “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”. Así, el fracaso de Guaidó, VP y el interinato pasó factura a toda la coalición opositora, sobre todo en sus bases más militantes de las zonas urbanas de la clase media venida a menos. Y Machado logró mostrarse como una outsider, a pesar del apoyo prestado inicialmente a esta instancia. 

En este mismo sentido, Machado también ha abrazado un discurso moral, en el que enmarca la contienda política como “una lucha existencial, del bien contra el mal”, en el que no hay medias tintas ni intermediarios entre ella y sus seguidores. De esta suerte, su estilo de liderazgo rememora al populismo de Nayib Bukele en El Salvador.

Por otro lado, la primaria que se convocó para escoger la candidatura a la presidencia de la República en 2024 supone el reconocimiento de que el cambio político es posible mediante el uso de los mecanismos e institucionalizados para la búsqueda del poder en Venezuela. Pero también es un reconocimiento de la Plataforma Unitaria como espacio para dirimir los problemas de acción colectiva que supone escoger a un candidato a la presidencia. Fácilmente Machado pudo optar por presentar su candidatura sin pasar por este proceso, pero entendió que para aspirar a sustituir a esta instancia tenía que usar sus mecanismos y ganarles en su propio terreno. 

En este sentido, Machado comprendió que debía competir con las reglas de quienes habían tratado de monopolizar la representación opositora en Venezuela y no cayó en los errores de cálculo de los partidos de Alianza Democrática, LAPIZ o Fuerza Vecinal, que buscaban ser el nuevo referente de la oposición porque “peor es nada” o porque eran los únicos autorizados por el gobierno a participar.

Así, su primera misión fue conquistar el espacio de representación de la oposición tradicional con sus propias reglas, y lo logró con creces. Sin embargo, esto no es suficiente para amenazar el poder del gobierno autoritario. A diferencia del contexto organizacional en el seno de la oposición, las reglas de la arena electoral nacional son mucho más movedizas, a lo que se le suma el ventajismo y la represión por parte del Estado. Para acometer este desafío, Machado necesitará ir más allá del nicho que construyó a la derecha del G4, y empezar a tejer alianzas con sectores sociales, políticos y económicos más amplios, a los que en el pasado sus colaboradores cercanos y seguidores han calificado de “colaboracionistas”, “traidores” o “alacranes”, no solo entre partidos políticos, sino con organizaciones de la sociedad civil y gente que promovió la participación electoral en 2018, 2020 y 2021. 

Adicionalmente, a Machado le tocará superar también las barreras de la ideología e intereses de su partido. En un país cuyo grado de destrucción ha dejado en estado de indefensión a muchos ciudadanos, se necesitará del apoyo del Estado para que los más vulnerables puedan salir adelante mientras se logra una recuperación del país. Obviar esa realidad hará más cuesta arriba convencer a quienes hoy no se identifican ni con el gobierno o la oposición, pues verán en su ascenso una amenaza a su subsistencia.

Cabe señalar que algunas señales positivas parecen haberse mostrado en las semanas previas a la primaria. Por un lado, la alianza con Freddy Superlano, que representaba al sector de VP que apoyó la participación en la regional de 2021, supuso una aceptación tácita de la importancia de haber participado en ese evento. Sin embargo, esta alianza también trae el temor de una redición de “La Salida” de 2014. Por otro lado, la firma del acuerdo en Barbados, la moderación frente al acuerdo, y el reconocimiento de Gerardo Blyde como jefe de la delegación, también suponen una señal positiva en este sentido. Así mismo, el recibimiento de los principales candidatos durante la noche de la primaria fue una muestra de apertura. No obstante, habrá que esperar si estas señales se convierten en acciones concretas que se traduzcan en la construcción de un frente más amplio, tal como promovía Andrés Caleca a lo largo de su campaña, ya que sin coordinación no habrá paraíso.

Finalmente, la inhabilitación fáctica de María Corina Machado por parte del gobierno es el desafío más importante de cara a la presidencial de 2024. La pregunta es si su eslogan en la primaria, “hasta el final”, será sobre su candidatura o sobre la transición democrática. En el primer caso, el escenario es un nuevo mantra inflexible, donde el único final posible es que ella sea candidata y, si no, se boicotea la elección. En caso de poder inscribirse, existe una posibilidad real de que gane la elección a Maduro y se inicie un proceso de cambio político. En caso negativo, existe el riesgo real de que se reediten los escenarios de 2013 y 2017, en los que las protestas callejeras echarán abajo el trabajo de construcción y organización político-electoral.

Ahora bien, si, por el contrario, el “hasta el final” es sobre la transición democrática, el tema no es la candidatura sino ganar la elección en un contexto autoritario. Lo anterior no supone renunciar de antemano a ser candidata, sino luego generar toda la presión posible para poder postularse y, de no poder lograrlo, se posicione como la gran electora del sustituto, esto mediante la construcción de un mecanismo consensuado para el remplazo de su candidatura. Es decir, si el objetivo último es derrotar al gobierno en la arena electoral como parte de una estrategia más amplia para impulsar una posible transición, entonces, el “hasta el final” no tiene nombre, aunque ella lo lidere. 

Así las cosas, la victoria de María Corina Machado ha generado esperanza en algunos sectores opositores que se mostraban desafectos con los partidos de la MUD. Sin embargo, si bien esto es un buen inicio, no es suficiente. Se necesita una mayor apertura, inclusión y coordinación no solo de su parte, sino de su séquito y seguidores; de lo contrario, el riesgo de la fragmentación o el desinterés hará aún más cuesta construir la alianza democratizadora necesaria para lograr la transición democrática del país. Dicho esto, el resultado también supone que, del otro lado, tanto los partidos y candidatos que participaron en la primaria como los que se mantuvieron al margen reconozcan el nuevo papel de María Corina Machado en el seno de la oposición; por lo que no puede ser ignorada en el proceso de toma de decisiones futuras. Mientras tanto, el gobierno, a pesar de haber firmado los acuerdos de Barbados, seguirá ejerciendo sus prácticas autoritarias como las vistas luego de la primaria del 22 de octubre.

*Texto publicado originalmente por Latinoamérica21

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Juan Manuel Trak

Doctor en Procesos Políticos Contemporáneos por la Universidad de Salamanca. Fue coordinador de investigaciones en el Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello. Coautor del libro “Crisis y Democracia en Venezuela”.

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