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¿Cuál es la estrategia de la administración Trump en Cuba?

Cerco petrolero, GAESA, movilización militar, negociaciones políticas. ¿Escenarios de éxodo o represión? ¿Transición económica o cambio de régimen?

Un hombre vende ajos en una calle de La Habana, Cuba.

Un hombre vende ajos en una calle este martes, en La Habana (Cuba). Foto: EFE/ Ernesto Mastrascusa

Manuel Orozco

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En este artículo analizamos la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba en lo que respecta a las medidas de presión, incluidas las conversaciones y la intermediación.

La incertidumbre sobre el futuro de Cuba está llegando a un punto de inflexión debido a la crisis humanitaria, que es sustancial, con escasez de servicios y de bienes y servicios básicos y alimentarios.

El cerco petrolero y GAESA

El bloqueo al acceso al petróleo transportado a Cuba, en efecto, desde diciembre de 2025, dentro del decreto 14380, continúa siendo el principal instrumento de presión, junto a sanciones y movilización naval en el Caribe, con el propósito de crear una transición política en Cuba que propicie un cambio de régimen.

La estrategia principal ha consistido en debilitar el Estado empresario, en particular, todos los lazos que la entidad denominada Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) tiene en el entorno comercial internacional, empezando por el petróleo y sus operadores internacionales.

La óptica de la administración Trump es reducir el margen de maniobra del equipo gerencial a cargo de GAESA, ya que es la entidad que lidera o tiene el monopolio del Estado empresario. Aunque sus funcionarios provienen de las FAR, en la práctica están desligados de la institución del Ejército.

La estructura gerencial de GAESA actúa como un gobierno de facto porque tiene el control del consumo, la producción y el comercio exterior en el marco de un Estado que, a través de GAESA, regula, intermedia y ejecuta toda la actividad económica—con excepción de las actividades financieras de los bancos no sancionados fuera de FINCIMEX (subordinado a GAESA).

Mientras tanto, el Ejército, desde una óptica estratégica, ha perdido su capital político y las entidades a cargo del proceso de toma de decisiones dentro del Consejo de Estado; el Politburó y el Partido Comunista mantienen un peso formal, pero no real, para controlar a la población o al Estado.

En términos generales, aparte de GAESA, quienes tienen más peso en las decisiones son la familia Castro—ahora también sancionada.

Listado del círculo de poder Díaz-Canel

Otras acciones de presión de Estados Unidos sobre Cuba en 2026

Estados Unidos ha implementado cuatro puntos de presión sobre la Isla, entre estos están las sanciones a funcionarios y entidades cubanas, la movilización militar naval en el Caribe, la demanda legal contra Raúl Castro, y reuniones con funcionarios del Estado.

En lo que respecta a las sanciones, el gobierno impuso 15 contra figuras clave, entre ellas Díaz Canel, Raúl Alejandro Castro, y Guillermina Lastres, gerente de GAESA. La lectura de la administración es que esta entidad es la clave de la transición, porque su infraestructura operativa continúa estable, especialmente en lo territorial, y cualquier mecanismo de liberalización económica de Cuba depende de contar con fondos existentes.

Según el Departamento de Estado, esta entidad tiene más de US$18,000 millones en reservas—no es casualidad, considerando que la renta antes de inversiones entre 2016 y 2025 es de al menos US$21 mil millones. Sin embargo, la falta de transparencia en el manejo de esos fondos genera desconfianza e incertidumbre ante cualquier promesa que ofrezcan los funcionarios, ya que la discreción en su uso ha sido caracterizada como parte de una red de corrupción en el país.

La mayoría de los sancionados en 2026 son piezas políticas ligadas a GAESA, pertenecientes a una generación más apartada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y, por otro lado, a los Castro.

Lista de sanciones de Estados Unidos a Cuba

Al mismo tiempo, Estados Unidos ha movilizado varios buques, las fuerzas de la Guardia Costera y vuelos de reconocimiento. El más reciente movimiento del portaviones USS Nimitz y la preparación del USS Kearsarge a salir de Virginia. La consideración de una intervención militar por Estados Unidos no está fuera del tablero, ya que considera la probabilidad de un levantamiento popular a favor de la intervención y que un ejército vulnerable, deja entrever una oportunidad.

Por otro lado, existe el escenario de repetir un episodio de extracción como el de Nicolás Maduro, aunque con baja probabilidad. La óptica mediática implicaría una percepción negativa de extraer a un dictador octogenario, a quien el propio régimen presentó ante el público en un estado frágil. Sin embargo, la presión del uso de la fuerza no está reducida a una extracción en sí misma sino como consideración de última opción si las reuniones y comunicaciones entre Estados Unidos y el régimen cubano no progresan.

Entre Febrero y Junio del 2026, Estados Unidos y Cuba han mantenido reuniones continuas sobre un arreglo político que permita llevar el país a una transición y, al mismo tiempo, implementar un plan de estabilización económica que incluya inversión extranjera, restitución de propiedades confiscadas, eliminación del Estado empresario por un sistema de libre competencia y terminar con el sistema de partido único.

Estas reuniones han incluido encuentros con funcionarios de las FAR, GAESA y otros actores, como el nieto de Raúl Castro con el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA ), John Ratcliffe, sobre temas de cooperación en inteligencia.

A esa reunión siguió otra con el jefe del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos, Gen. Francis Donovan. Estas reuniones incluyeron fichas de alto nivel como el General Roberto Legra Sotolongo, Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Cuba. La visita del Secretario de Defensa/Guerra a Guantánamo y Miami indica un plan de contingencia militar muy probable.

La especulación gira en torno a la inevitabilidad de una acción territorial sobre Cuba ante una negativa de parte de Díaz-Canel a entrar en una etapa de transición.

Los próximos pasos

La situación cubana se encuentra en un punto crítico. Para algunos analistas, en menos de dos meses, el régimen tendrá que ofrecer una estrategia de salida que incluya la liberalización económica total, o Estados Unidos hará uso de herramientas más contundentes para lograr el cambio político.

Hasta ahora, Díaz-Canel ha ofrecido liberar a presos políticos; sin embargo, el gesto se considera simbólico.

La crisis energética, que no precede a la económica, ya es de carácter humanitario; a seis meses sin pleno acceso para abastecer al país de energía en más del 70% representa un desafío sustancial para el régimen y una urgente emergencia alimentaria.

Empresas transnacionales están saliendo del país, entre ellas Visa y MasterCard, que suspendieron sus servicios de pago a través de su plataforma y su vínculo con la empresa estatal Fincimex.

Otras empresas, como la minera Canadiense Serritt International han suspendido sus intenciones de invertir. El turismo ha decaído al menos en un 40% y no se observan posibilidades de recuperación para el resto del año. Meliá y Iberostar, las cadenas hoteleras, están operando a medias, mientras que Archipiélago International y Blue Diamond Resorts se han ido—situación que se observa en una caída del turismo en 60% y de pérdida de rentabilidad de GAESA.

Las exportaciones siguen declinando. Solo las exportaciones de Estados Unidos a Cuba muestran un crecimiento del 20% en el primer cuatrimestre de 2026, hasta alcanzar los $300 millones. Lo interesante es que el tipo de mercancía importada gira mas en torno a apoyo a infraestructura y equipos que seguridad alimentaria.

Listado de mercancía exportada a Cuba desde EE.UU.

Hay una disminución en vuelos aéreos (que acarrean turistas en particular) a la mitad, de 80 a 40 vuelos diarios durante los primeros cinco meses de 2026—menos de la mitad de los que llegaban desde Estados Unidos.

Esta disminución de vuelos resalta la imposibilidad de realizar envíos de remesas en especie (paquetes de comida, bienes de medicina e higiene), ante la caída de las remesas en efectivo que venían declinando desde el 2024.

El envío de dinero a Cuba venía en declive desde las sanciones a Fincimex y, desde entonces, el volumen no ha crecido, aun cuando la mayoría de las transferencias eran informales y por vía aérea. Finalmente, la migración se encuentra en un punto muy bajo, más que todo ligada a la entrada autorizada con casos pendientes de residencia legal.

Tampoco hay terceros países ni otros actores involucrados en ningún proceso de intermediación.

Los únicos tres países que podrían ejercer ese rol, España, Canadá o México, no han intervenido ni ofrecido sus oficios diplomáticos, en gran parte porque Cuba accedió a celebrar conversaciones bilaterales. México ha enviado buques de alimentos para abastecer a la población, sin embargo, son gestos de baja proporción dadas las necesidades en todo el territorio—en total son 6 mil toneladas que alimentan a 10,000 personas en un solo día (el año anterior su contribución fue de más de US$2 mil millones).

El problema fundamental, a estas alturas, depende de la decisión del círculo político alrededor de Díaz-Canel de facilitar la transición y de contradecir a la familia Castro, que ha desafiado hasta la muerte cualquier presión de Estados Unidos. La otra opción, poco probable, es que Estados Unidos desista del bloqueo y dé un paso atrás.

Entre estos dos escenarios hay factores imponderables, tales como una salida masiva de balseros (incluso, motivada por Díaz-Canel) y una protesta social en las calles, reprimida de forma sangrienta, que pueda crear o acelerar un acuerdo o una transición. La otra es que la desesperación del deterioro puede llevar a miles a lanzarse al mar en balsas de nuevo frente a una fuerte caída de alivio migratorio a través de vuelos y llegadas a la frontera con México.

Gráfico que muestra la caída de las fuentes de ingresos en Cuba
Gráfico sobre la Migración y turismo en Cuba

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Manuel Orozco

Manuel Orozco

Politólogo nicaragüense. Director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano. Tiene una maestría en Administración Pública y Estudios Latinoamericanos, y es licenciado en Relaciones Internacionales. También, es miembro principal del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, presidente de Centroamérica y el Caribe en el Instituto del Servicio Exterior de EE. UU. e investigador principal del Instituto para el Estudio de la Migración Internacional en la Universidad de Georgetown.

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