Terremoto en Venezuela: Del Estado a la corporación criminal
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Con sus 30 años a tuto, confío que CONFIDENCIAL continuará su trayectoria exitosa en los años a venir, los que parecen augurar cambios importantes
Vista de la portada de la edición 972 de CONFIDENCIAL, publicada en abril de 2016, con la investigación "La 'alcancía' de Albanisa" sobre la privatización de la cooperación venezolana. // Mockups: CONFIDENCIAL
Ha sido un privilegio y una enorme ayuda intelectual para mí, acompañar como lector y testigo el desarrollo de CONFIDENCIAL desde sus primeros días en aquel lejano año de 1996 que lo vio nacer. Todavía añoro los tiempos en que cada semana aguardaba la aparición de una edición más del pequeño newsletter impreso destinado por su fundador a sacudir el periodismo nicaragüense con algo novedoso y retador. Pero en el largo trayecto del periódico una cosa se ha destacado como la clave para entender su éxito y hasta su supervivencia —se trata del principio que fue declarado como el primer objetivo del lanzamiento del nuevo medio: “crear un medio de información creíble”.
El mundo occidental ha valorado y verificado los aportes de CONFIDENCIAL y su plataforma asociada, otorgándole a su director los premios más prestigiosos como son, por ejemplo, el María Moors Cabot, de la Universidad de Columbia, y el Ortega y Gasset, de El País. No habrían sido posibles esos galardones, otorgados por reportajes que se atrevían a poner el poder bajo la lupa y retratar la resistencia y las luchas de un pueblo oprimido, si no fuera por el hecho que los respectivos jurados habían constatado el compromiso de su personal de “brindar solamente información confirmada y verificada”.
Sin embargo, desde 2018, en la medida que Nicaragua se ha caído en las garras de un régimen autoritario a ultranza, mantener el apego a ese principio se ha vuelto cada vez más difícil y costoso. Al director del periódico y a su personal se les ha negado la permanencia en el territorio nacional en dos ocasiones, forzándolos a largos períodos de exilio. Mientras tanto, las fuentes de información se han evaporado en un mar de miedo, y el régimen se ha vuelto cada día más opaco y a la vez más propenso a utilizar diversas tácticas de desinformación para confundir a sus contrincantes. Son condiciones en las que la tentación de “replicar las versiones que circulan en las redes sociales”, se maximiza en la competencia entre los periódicos independientes.
Ahora, nadie es perfecto y estoy seguro que CONFIDENCIAL ha tenido sus fallas. Algunos opinan que su opción por la justicia para las víctimas de la represión orteguista lo ha politizado. Pero me consta que, en medio de todas sus atribulaciones, su personal ha aprendido una lección imprescindible. Cito a su director afirmándolo, diciendo que cuando el estado de Derecho colapsa y no hay donde recurrir, “nuestra única protección proviene de la credibilidad de nuestro periodismo”.
Mantener los estándares de la verificación y la corroboración de la información es lo más vital para la reputación de un medio. Con sus 30 años de experiencia a tuto, confío en que CONFIDENCIAL continuará en su trayectoria exitosa en los años a venir, los cuales finalmente parecen augurar cambios importantes.
*Los criterios expresados aquí son exclusivamente del autor
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Consultor con más de treinta años de experiencia analizando asuntos políticos y económicos de Nicaragua. Colaborador de The Economist Intelligence Unit (EIU) desde 1994.
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