Infraestructuras básicas y calidad de vida
PUBLICIDAD 4D
PUBLICIDAD 5D
¿Por qué los granadinos y su pujante sector privado no se pronuncian ante casos que afectan su Patrimonio Histórico?

Cortesía | Confidencial

En esta ocasión, quiero referirme a un par de edificaciones de primera importancia: la Catedral y el antiguo Hospital San Juan de Dios.
¿Es que en este país no existen arquitectos capaces de proyectar con lógica y coherencia? ¿Existe alguna supervisión por parte de la Municipalidad y su Oficina del Centro Histórico que impidan semejantes errores garrafales? ¿La Oficina de Patrimonio del INC tiene algo que decir al respecto? Me parece vergonzoso que se permitan actuaciones que ponen en entredicho y en ridículo nuestra capacidad profesional básica. Un estudiante de primer año de carrera no cometería semejante disparate, ¡estoy segura!
Hoy día se encuentra abandonado a su suerte desde que sus funciones fueron trasladadas a otras instalaciones.
Hace aproximadamente cuatro años, el INTUR inició obras de protección del conjunto con miras a la ejecución de un proyecto integral de Restauración y Puesta en Valor del conjunto para convertirlo en el tan necesario Centro deConvenciones de Granada. Se preveía la adecuación de esa primera crujía para salón de usos múltiples y galería de exposiciones, dotando el conjunto de servicios complementarios para los nuevos usos. Una segunda etapa contemplaba la creación de espacios de promoción artesanal con la inclusión de un pequeño Mercado de Artesanías. El financiamiento provendría de fondos BID que ya estaban comprometidos para dicho fin.
Tres años más tarde, el conjunto continúa deteriorándose a ojos vista sin que un céntimo se haya invertido para al menos evitar su colapso, hecho que parece ser su destino manifiesto. Surgen una miríada de interrogantes y lo que verdaderamente preocupa es la aparente falta de interés tanto de la Municipalidad como de la institución nacional encargada de velar por la protección, conservación y promoción del Patrimonio Cultural Nacional. Si los fondos estaban comprometidos formalmente, ¿por qué no se ejecutaron en tiempo y forma? Un bien cultural como el que nos ocupa es algo único cuyo valor trasciende el mero recuento económico. ¿Estamos ante un nuevo caso de incuria, -recordemos la Casa Sampieri o la Casa del Sombrero- esperando que el edificio se desplome el próximo invierno y sea entonces sustituido por un anodino centro de convenciones que posiblemente cumpla sus necesidades funcionales pero carezca de todo valor histórico-artístico?
y su condición de Conjunto Histórico único en su género? Creo que no se trata solo de echarle las culpas a las instituciones sino de atreverse como sociedad consciente y responsable a manifestar interés y proponer soluciones para la preservación de lo nuestro.
PUBLICIDAD 3M
Arquitecto, especialista en Conservación del Patrimonio Cultural y gestión cultural
PUBLICIDAD 3D