Cristo y Trump: el escándalo y una mirada al pasado
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Francisca, quiero decirte que me encantó tu frase: “Dejar de luchar es empezar a morir”. Por favor, no dejés de luchar.

Francisca Ramirez confirms that a FSLN political operator invited her to meet privately with Ortega, but responds that the rural residents will only attend a public meeting. Photo: Carlos Herrera/confidencial
Hoy te vi llorar por un compañero herido.
Te vi interceder por un policía infiltrado. “Déjenlo ir, ellos obedecen órdenes”, dijiste.
Centenares de hombres raudos y curtidos por el sol, cansados y encachimbados por el asedio del poder, te obedecieron sin chistar.
Hoy te vi desde un camión dirigirte a tus compañeros botas de hule. Los animaste, les recordaste que la lucha es pacífica y que no queremos más sangre en Nicaragua.
¡Qué grande te vi! ¡Cuánta dignidad en tus palabras! ¡Cuánta valentía y esperanza me regalaste hoy!
Quiero decirte que me encantó tu frase: “Dejar de luchar es empezar a morir”. Por favor, no dejés de luchar.
¿Sabés, Francisca? Ayer escuché el discurso de Daniel en Cuba, vacío y falso como él, un discurso de ayer que se llevará el viento. Vos seguí luchando y caminando. Tus palabras son luces en el horizonte ahora nublado, pero que irremediablemente se despejará.
¡Nos vemos en el camino, hermana campesina!
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Abogado y defensor de derechos humanos. Estuvo a cargo de la sede del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) en el norte de Nicaragua, donde investigó la persecución en el campo y contra los opositores rearmados contra Daniel Ortega. Se exilió en 2018 y ahora integra el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más.
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