Daniel Ortega vuelve a prometer vacuna rusa contra el dengue, ¿qué se sabe de ella?
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CONFIDENCIAL nombra Personaje del Año al mayor en retiro, originario de Jinotepe, asesinado en Costa Rica. Su legado vive en la demanda de justicia
“El mundo de la inteligencia es bastante jodido, no podés llevar a nadie a tu casa, no podés decirle a nadie dónde vivís (…) porque el régimen infiltra, el trabajo de inteligencia es buenísimo. Hay que cuidarse”, advirtió el mayor en retiro del Ejército de Nicaragua, Roberto Samcam, nueve meses antes de su asesinato durante una entrevista con el programa La Mesa Redonda.
Esa advertencia, Samcam la repitió varias veces más, en otras entrevistas cuando denunció la presencia de células de inteligencia enviadas desde Managua, operando en Costa Rica desde la embajada de Nicaragua en San José. Incluso en 2019 reportó ante la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) que lo estaban persiguiendo. Pero decidió no callar y seguir denunciando.
El 18 de junio de 2025, en su última entrevista con el programa Café con Voz habló sobre el futuro del país ante una eventual muerte de Daniel Ortega y la sucesión dinástica por parte de su esposa, Rosario Murillo. Menos de 24 horas después fue asesinado a tiros en la puerta de su casa.
Roberto Samcam ha sido seleccionado póstumamente por el Consejo Editorial de CONFIDENCIAL como el Personaje del Año 2025, en reconocimiento a su labor documentando la represión, en particular el involucramiento del Ejército en la masacre durante las protestas de 2018. El reconocimiento es un homenaje a su legado que vive en la demanda de justicia de los nicaragüenses que desde el exilio que han sido alcanzados por la represión transnacional.
Al recibir la noticia, su esposa Claudia Vargas, agradece el homenaje a quien dedicó sus últimos años a denunciar los crímenes de lesa humanidad de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Para ella, este reconocimiento no es solo para él: “Lo recibo en nombre de todas las víctimas de la represión, de los asesinados de Carazo… y de las personas que han tomado la decisión de seguir en esta lucha desde el clandestinaje”, sentencia.
La designación es recibida por su hijo, Gabriel Samcam, con alegría y tristeza. “Con mucha alegría porque creo que es una reflexión del espíritu, de la lucha, del carácter y de las contribuciones que hizo mi padre para esta lucha que tenemos de llevar a Nicaragua a ser una democracia. Pero al mismo tiempo me da mucha tristeza que esas circunstancias tuvieron que pasar para llevar a este momento”, comenta.
Las amenazas siempre existieron en la vida de Samcam. “Roberto yo creo que por eso se cuidaba excesivamente. Yo no pensé que pudiera pasar”, confiesa Claudia. Pero Gabriel, dice que creció sabiendo que la vida de su padre siempre estaba en riesgo. “Desde antes que tuviera que salir a Costa Rica, siempre sabíamos que había un peligro”, insiste.
Recuerda que cuando su padre salió del Ejército y se involucró en la política como candidato a diputado en Carazo fue agredido a pedradas durante una reunión en el Club Social de Jinotepe.
Con el inicio de las manifestaciones de 2018, las amenazas se intensificaron. “Mi papá me dijo a mí y le dijo a mi hermana muchas veces que, si escuchábamos balas o ráfagas de ametralladora, que nos tiráramos al piso”, relata Gabriel. Incluso muchas veces ya no dormían en su casa. Por eso toda la familia terminó exiliándose.
Samcam recibió múltiples notificaciones, incluso directamente del Gobierno de Costa Rica, donde le advertían sobre planes para asesinarlo desde 2018. La familia sabía que su vida corría peligro, pero las amenazas siempre se daban en torno a lugares públicos o seguimientos. “Nunca pensamos que iban a llegar hasta la puerta de su casa”, admite Gabriel.
Claudia confirma que no le preocupaba que él siguiera denunciando. “Roberto, además, aunque yo me preocupara, lo iba a seguir haciendo. Roberto tenía sus principios y hacía sus cosas. Él hacía lo que él quería”, explica. Después de los atentados contra otros opositores, algunos familiares le decían que se calmara. Y él les respondía: “No hay poder en este mundo, ni nadie que me silencie”.
Samcam tomaba muchas medidas de seguridad. Aunque no hablaba de miedo, se cuidaba excesivamente. Buscaba salidas alternas en cada lugar. Desconfiaba de los espacios con una sola entrada. Un indigente frente a la casa durante tres meses lo inquietó. “Me tiene chiva”, le decía a Claudia. Ella bromeaba: “¿Cómo vas a estar chiva (alerta) de un indigente? ¿Cómo crees que alguien va a disfrazarse?”.
Una vez su esposa lo notó “bien nervioso” cuando fueron a comer a un restaurante. Ella le dijo que mejor se fueran a casa y pidieran para llevar.
En una ocasión un vecino nuevo que veía televisión también lo perturbaba. Por las noches lo observaba desde su ventana. Claudia intentaba suavizarlo con humor: “¿Vos crees que tiene unos binoculares y que desde allá puede verte hasta aquí, con tus cortinas cerradas y todo?”. Roberto le respondía: “Esto es serio, Claudia. Esto es serio”.
Los últimos días de Roberto Samcam estuvieron marcados por la plenitud familiar. En diciembre de 2024 había visitado a su hijo y a familiares en Estados Unidos, y después visitó a otros seres queridos en México.
“Había estado con gente que amamos (…) y eso también me da bastante satisfacción a mí: saber que en sus últimos momentos estuvo bien conectado con el amor y que eso se llevó de recuerdo”, apunta Claudia.
La última conversación entre Claudia y Roberto fue cotidiana, llena de afecto. Esa mañana, él preparó unos chilaquiles con una salsa que había aprendido a hacer en México.
La acompañó como todos los días a la puerta, se dieron un beso y ella le dijo: “Te veo al rato”. Y él le respondió: “Aquí te espero”, narra Claudia conmovida.
Roberto Samcam colgaba su ropa con precisión militar. Entre percha y percha debía haber una distancia exacta para que las camisas no se arrugaran. Igual antes de ponerse la ropa las planchaba. “Yo le decía: con quién vivo, si la gente supiera”, recuerda Claudia con una pequeña sonrisa al evocar las manías de su esposo.
“Era serio, muy responsable y estricto en sus cosas. Tenía esas mañas de que todo estuviera en orden, de que todo estuviera bien, de que todo estuviera súper limpio”, menciona.
Para ella, ese mismo rigor que aplicaba a sus camisas era el mismo con el que documentaba el poder. Ella lo observaba hablando y verificando información. Por eso sus libros llevaban fechas meticulosas, sus documentos seguían un orden que parecía un diario.
Su participación en las protestas de 2018, fue haciendo lo que mejor sabía hacer, insiste Claudia. Desde el primer día denunció las armas de guerra usadas contra manifestantes, la participación del Ejército en la represión y cómo masacraban a la gente en las calles.
Gabriel dice que su padre le enseñó dos valores fundamentales: la disciplina y la honestidad. Cuando entregaban calificaciones en el Colegio San José de Jinotepe —confiscado por el régimen en agosto de 2025—, Roberto sentaba a Gabriel y le hacía explicar todas sus notas. “Siempre que llegaban quejas de la escuela, mi papá era una de las primeras personas que se acercaba a mí y se aseguraba que entendiera lo que estaba pasando”, detalla.
Samcam hacía un programa de radio en Carazo dedicado al análisis sociopolítico, tras un paso fugaz por la vida política. Lo que más le molestaba era la injusticia y que los líderes políticos le dieran la espalda a la gente, menciona Claudia.
“Él dijo que ya estaba muy adulto, que la política la debían hacer los jóvenes, que había que apuntar al relevo generacional”, explica su esposa.
Posteriormente empezó a escribir sus análisis en redes sociales y muchos de sus textos fueron publicados en su blog personal y después en libros.
Claudia dice que lo molestaba señalándole que su disciplina era un reflejo de que “no había dejado el Ejército”. “Yo le hacía bromas y le decía que no había dejado el uniforme todavía, que se ponía la guayabera, pero que él pensaba cada vez que se la ponía, que era verde todavía”, relata.
Sin embargo, Samcam era un convencido de que los militares deberían desaparecer en el futuro de Nicaragua. “En un eventual escenario democrático, veo un país sin Ejército, en lo fundamental veo un país con instituciones fuertes”, declaró en una entrevista en 2022.
“Las fuerzas armadas tienen que desaparecer, y convertirse —como en Panamá, como en Costa Rica—en una fuerza policial fuerte, que pueda mantener la seguridad ciudadana, el resguardo de las fronteras, y la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico, y demás”, planteó.
Para su esposa, el asesinato de Samcam ocurre porque “era una figura importante y muy representativa dentro del exilio” y es un mensaje claro para la oposición de silenciar a todos los que ejercían algún tipo de vocería, liderazgo o activismo.
Pero no lograron silenciarlo. “Sus libros, sus escritos, sus análisis siguen ahí, la valentía, el valor también de Roberto de decir tampoco a mí me van a silenciar, de ninguna manera (…) yo creo que no han logrado silenciarlo”, afirma Claudia.
La investigación sobre su asesinato sigue abierta en Costa Rica. El Centro Guernica 37 lleva la parte jurídica, la Fiscalía costarricense investiga, pero Claudia es clara: los avances aún son “insuficientes”. “Estamos hablando de un caso con magnitudes extraordinarias. También nosotros necesitamos llegar hasta los perpetradores intelectuales”, sentencia.
El asesinato de Samcam sigue bajo investigación. Las autoridades costarricenses detuvieron a un grupo de tres sospechosos de la organización del atentado, pero siguen en busca del autor material del asesinato: un gatillero de 20 años, de apellidos Carvajal Martínez. También continúan la investigación sobre los autores intelectuales del hecho que se ha denunciado como un acto de terrorismo de Estado planificado desde Nicaragua.
Para la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, así como la vida de Samcam “estuvo cargada de significado, también lo ha estado su partida” porque ha evidenciado ante la comunidad internacional la represión transnacional impulsada por los Ortega-Murillo.
Chinchilla lo califica como un hombre valiente comprometido con la democracia y la libertad de Nicaragua “al punto que le costó la vida”.
Antonia Urrejola, exdirectora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y excanciller de Chile apunta que Samcam fue “un testigo clave que desmanteló, con rigor técnico y valentía, la narrativa de seguridad del régimen”.
“Desde la perspectiva internacional, su legado reside en haber aportado la evidencia ‘desde adentro’ —como mayor en retiro— necesaria para tipificar la cadena de mando y la estructura paramilitar en Nicaragua”, valora.
El integrante del Grupo de Expertos en Derechos Humanos de Naciones Unidas para Nicaragua (GHREN), Reed Brody, estima que el legado de Samcam “trasciende su propia vida”.
“Como militar y retirado que decidió romper el silencio y denunciar los abusos del poder, asumió una valentía excepcional: la de quien, conociendo el sistema desde dentro, eligió ponerse del lado de las víctimas y de la verdad, aun sabiendo los riesgos”, señala.
Brody cree que la exigencia de justicia por Samcam “no es solo un acto de memoria o un reclamo familiar: es una obligación moral y jurídica de la comunidad internacional”.
En tanto, el jurista brasileño y exsecretario ejecutivo de la CIDH, Paulo Abrao, señala que Samcam usó su voz “para documentar patrones de represión, denunció violaciones sistemáticas y sostuvo —hasta el final— que la memoria de los crímenes era inseparable de la dignidad del pueblo nicaragüense”.
“La comunidad internacional debe reforzar mecanismos de rendición de cuentas y apoyar a las organizaciones y víctimas que, como Samcam, han pagado un precio altísimo por denunciar la verdad. Su legado exige que no haya impunidad y que Nicaragua pueda reencontrarse con la justicia, la memoria y la democracia”, insistió.
Samcam insistía en el sueño de volver a su pueblo. “Para mi papá el sueño no era solo de regresar, sino de poder ver a Nicaragua como una democracia”, cuenta Gabriel. “Ese sueño aún no se ha muerto y es un sueño que nosotros también tenemos. Ahora nuestro sueño también es poder regresar el cuerpo de mi padre y enterrarlo en Jinotepe”, agrega.
Desde el asesinato, la familia ha sentido miedo. “Pero al mismo tiempo —afirma su hijo— seguimos haciendo lo que hacemos, no nos vamos a esconder ni nos vamos a callar, porque eso sería darle la victoria al régimen que quiso silenciar la voz de mi padre”.
Hoy, Claudia ha decidido quedarse en Costa Rica y continuar la labor de incidencia a nivel nacional e internacional. Roberto, asevera, se ha convertido en su “nueva bandera” y cree que “él sabe que voy por justicia, que voy a honrar su memoria y voy a hacer que su memoria prevalezca”.
“Se ha vuelto mi nueva camisa… y yo siempre he dicho que las camisas que me pongo se vuelven piel”, decreta su esposa.
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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