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Obispo auxiliar de Santo Domingo: “La Iglesia tiene que ser profética”

Obispo dominicano exhorta a jerarcas de la Iglesia en Nicaragua "estar en sesión permanente para dar esperanza al pueblo”

Mons. Faustino Burgos Brisman, obispo auxiliar de Santo Domingo y secretario general de la Conferencia del Episcopado Dominicano. Foto: Redes sociales

30 de enero 2024

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El encarcelamiento arbitrario y el destierro masivo de sacerdotes en Nicaragua, ha dejado en “shock” a la Iglesia católica latinoamericana. “Es chocante, ahí no tienen libertad de expresión, de culto, de nada”, valora el obispo auxiliar de Santo Domingo en República Dominicana, Faustino Burgos, secretario general de la Conferencia de Obispos Dominicanos. 

En una entrevista con el programa Esta Semana, transmitido en redes sociales a causa de la censura televisiva, el obispo caribeño expresa su cercanía con la Iglesia perseguida en Nicaragua, y cuestiona a la “déspota” dictadura de Daniel Ortega, que incluso ha terminado siendo “peor que la de Somoza”. También destaca la importancia que tiene la voz de la Iglesia en una sociedad reprimida: “Jesús le dijo a Herodes lo que tenía que decirle. Así también tiene que ser la Iglesia profética”, asegura. 


Ante el escenario desalentador y represivo en Nicaragua, con tres obispos desterrados y exiliados, y decenas de sacerdotes expulsados y exiliados, el obispo dominicano anima a los jerarcas de la Iglesia a “estar en sesión permanente”, en Nicaragua y desde el exilio, “para exhortar y dar esperanza al pueblo”.  

Aunque la Santa Sede y el papa Francisco no se han pronunciado, ni ofrecido detalles sobre el destierro de obispos y sacerdotes, monseñor Burgos confía en que el sumo pontífice no optará por el silencio; sino que “está siendo prudente y se está asesorando” para ofrecer “su exhortación como pastor de la Iglesia Universal”.

El régimen de Daniel Ortega excarceló y desterró hacia el Vaticano a los obispos Rolando Álvarez, Isidoro Mora y a otros 15 sacerdotes y dos seminaristas. ¿Cómo ha recibido esta noticia la Iglesia en República Dominicana y América Latina?

Para nosotros ha sido muy impactante. Digamos que estamos en shock. Daniel Ortega cuando estaba en sus afanes de derrocar al régimen de Anastasio Somoza se auxilió de la Iglesia y vino buscando (a República Dominicana) el apoyo a nivel de Centroamérica y el Caribe. Y uno se extraña, como en el devenir del tiempo ha caído en ser un déspota, un tirano peor que Somoza. 

Nos impactó mucho cuando a Rolando (Álvarez) lo llevaron prisionero. Pensábamos que iba a ser solamente un interrogatorio. Llevaron otros sacerdotes y seminaristas y la sorpresa fue aquella noche que deportaron a todos los que estaban en la cárcel (los 222 presos políticos incluidos ocho sacerdotes). Y peor aún, quitarle la nacionalidad nicaragüense. Eso es una violación a todos los derechos fundamentales de cualquier ser humano. No tienen libertad de expresión, libertad de culto, libertad de nada.

¿Y qué representa esto para la Iglesia? 

Por una parte, también uno tiene que ver cómo está la Conferencia Episcopal (de Nicaragua), cuál es la unidad, la colegialidad que ellos tienen en sí. No sé si han emitido algún documento que pudiera poner a la Iglesia en alerta y procurar un diálogo franco, sincero con el régimen. 

Aunque estos regímenes totalitarios de corte izquierdista no son dialogantes. Ellos solamente dialogan cuando están en la oposición para poder montarse en el poder. 

La Conferencia Episcopal debería estar en una sesión permanente para exhortar, para dar esperanza al pueblo y también buscar vías de solución, porque el Evangelio se va a seguir predicando. El régimen no va a durar 100 años. Ortega y su esposa están ancianos prácticamente, y cualquiera que les sustituya en estos regímenes, que son como si fueran dinastías, tampoco eso es para siempre. 

La Iglesia hoy debería buscar un medio, un camino de diálogo, forzar por las vías que fueran, pacífica, lógicamente. Propiciar ese encuentro con las autoridades, y claro, el Evangelio es el Evangelio, la Palabra de Dios es la Palabra de Dios. El Señor le dijo a Zaqueo: “baja de ahí”, a Herodes le dijo lo que tenía que decirle. Juan el Bautista predicaba y hablaba. Y así también tiene que ser la Iglesia profética.

¿Usted y la Conferencia de Obispos de República Dominicana han tenido comunicación con la Conferencia Episcopal de Nicaragua?

En agosto hicimos un comunicado de solidaridad con la Iglesia de Nicaragua y ahora en enero lo reiteramos. Con los obispos de Nicaragua nos hemos encontrado en reuniones del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) y ahí hemos dialogado y le hemos manifestado al cardenal (Leopoldo Brenes) de manera verbal, nuestra solidaridad  y nuestro apoyo de lo que desde nuestra parte pudiera ser posible.

Esta no es la primera vez que el régimen encarcela arbitrariamente a sacerdotes para luego desterrarlos. En febrero de 2023 desterró a ocho hacia Estados Unidos y otros 12 al Vaticano en octubre, acusados todos de traición a la patria. ¿Por qué la dictadura los destierra? ¿Qué busca este tipo de medidas represivas?

Uno como pastor tiene esa voz profética que anuncia el Evangelio, denuncia y desenmascara la mentira. Entonces estos regímenes totalitarios que quieren mantener al pueblo bajo un puño de hierro, cuando alguien desde la Iglesia quiere orientar, guiar al pueblo a tomar mayor conciencia de su rol, de mirar la organización de la sociedad y procurar el bien común, empiezan a descalificar a todos aquellos que empiezan a hacerle oposición. Y eso se ve en Nicaragua, Venezuela y Cuba. Ojalá estos países puedan cambiar. 

El papa Francisco se reunió con los obispos Rolando Álvarez, Isidoro Mora y demás sacerdotes desterrados en una audiencia privada. ¿Cómo valora las gestiones del Papa y de la Santa Sede ante la persecución que sufre la Iglesia en Nicaragua?

La Santa Sede creo que tiene un rol muy prudente, porque lo que el santo padre pudiera decir no solamente tiene incidencia en el ambiente vaticano, sino mundialmente. Entonces yo creo que el santo padre está tratando de asesorarse lo mejor posible a los fines de ver cómo se abre un canal o una vía para que el régimen baje esa presión que está teniendo. 

El santo padre es prudente en ello y escuchar de primera mano lo que pudieran decirle monseñor Rolando, los sacerdotes (desterrados), seglares, y el mundo diplomático, también para poder ver cómo se puede establecer.

Uno a veces se exaspera y dice: pero ¿por qué el papa no dice tal cosa? Pero es que el régimen tiene unas tácticas que nosotros desconocemos y que pueden ser más represivas cada vez más. Por eso con mucho tacto, se sufre, se sufre mucho, pero ahí está. Es como el agricultor que cuando siembra la semilla, la riega y espera paciente a que se rompa, que se pudra y que pueda germinar.

¿El silencio es una opción en el Vaticano, en la Iglesia? ¿Qué podría esperarse del papa y del Vaticano ahora que los sacerdotes están libres en el destierro?

No creo que vaya a ser una opción del papa. Creo que él estará escuchando para luego poder dar su expresión, dar su opinión o su versión, y su exhortación como pastor de la Iglesia Universal.

Las diócesis y parroquias del país en Nicaragua han perdido a decenas de sacerdotes a causa de destierros, expulsiones, exilio. ¿Podrían todos ellos, los obispos y sacerdotes, continuar con su labor profética desde el exilio?

Claro que sí. La Iglesia dentro de Nicaragua, ante esa acción profética de los sacerdotes, obispos, sacerdotes y seglares fuera, tiene que prepararse para recibir más presión, porque eso exacerba los ánimos del régimen y eso hace que endurezcan más las cosas.

La Iglesia perseguida y martirizada es una Iglesia que se hace fuerte, que se hace resistente. A lo largo de la historia, cuando la Iglesia es perseguida, sale más fortalecida.

Algunos sacerdotes han pedido al papa Francisco que nombre cardenal a monseñor Rolando Álvarez por su testimonio y fidelidad a la Iglesia. ¿Qué simboliza para la Iglesia latinoamericana y el mundo la voz profética del obispo Álvarez, los sacerdotes y esta Iglesia perseguida en Nicaragua?

Nombrar cardenal quizá no sea lo más conveniente, porque hay un cardenal (en el país) y no está en edad de jubilación. Eso, por un lado. Pero la voz profética de monseñor Rolando nos recuerda a otros grandes mártires de nuestra Iglesia latinoamericana, empezando por nuestro vecino y muy querido San Arnulfo Romero, y todos aquellos sacerdotes que al lado de él murieron en otro momento, que fueron vilmente asesinados por aquella situación de violencia en la cual vivía El Salvador. 

Entonces yo creo que (el obispo Rolando Álvarez) pudiera ser un gran embajador a la hora de ir por algunos países hablando y concientizando sobre la situación que vive Nicaragua.

Las procesiones religiosas en Nicaragua están prohibidas, las parroquias están quedando sin sacerdotes, el régimen ha ilegalizado la labor social de la Iglesia. ¿Qué impacto tiene todo eso en la vida de los feligreses y de los más pobres?

A que la Iglesia se vuelva como era al inicio, Iglesia doméstica, la Iglesia de la casa, la Iglesia que se celebra y se vive en el hogar, primeramente. Esto hará que la Iglesia busque otros medios y otros caminos, porque el Espíritu inspira, y el Espíritu no se puede contener. 

El régimen podrá aprisionarle uno, dos tres, cuatro años, los que fueren. Pero el Espíritu siempre buscará formas y maneras para poder seguir expresándose. Y llegará un momento en que la prohibición que está haciendo de las manifestaciones de fe que son tan queridas y tan nuestras en Latinoamérica, vuelvan y salgan con más brillo, con más ardor, con más entusiasmo. 

Pero es todo un proceso muy doloroso para la Iglesia y que nosotros nos solidarizamos y también nosotros oramos para que esa situación de represión que tiene la Iglesia en Nicaragua cese cuanto antes para que se pueda así extender la fragancia del Evangelio a toda la nación, y se fortalezca esa fe.

¿Puede una dictadura desaparecer a la Iglesia católica de un país, acabar con la fe de los creyentes?

¡No! Las puertas del infierno no van a poder con la Iglesia. Lo dijo Jesús. La persecución puede ser fuerte, muy fuerte. Así lo fue al comienzo del cristianismo en el Imperio Romano. Así lo ha sido en la Rusia comunista, en Checoslovaquia comunista, así lo fue en tantos países. Y lo sigue siendo en Cuba todavía. Pero no acaba con la Iglesia.

 ¿Qué le diría a los obispos y sacerdotes en Nicaragua, y a toda la feligresía que vive bajo persecución y estado policial?

No pierdan el espíritu de oración. Jesús mismo le dijo a Pedro: ve, vela y ora, porque el Espíritu está fuerte, pero la carne es débil. Cuando un hombre, una Iglesia ora, recibe esa respuesta y esa gracia de Dios, y sin la gracia de Dios cualquier proyecto languidece, muere, perece. 

Procuren mantener viva esa esperanza, busquen y pongan en ejecución los medios que crean pertinentes, no violentos, para que el régimen pueda dejar de ser tan represivo hacia la Iglesia católica.

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Elmer Rivas

Periodista y productor general de los programas Esta Semana, Esta Noche y Confidencial Radio, dirigidos por Carlos F. Chamorro. Exiliado en Costa Rica desde junio de 2021.

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