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Monseñor Báez: Los corruptos no soportan la verdad; ofenden y denigran a la Iglesia

Obispo Álvarez también recuerda que Iglesia es autónoma, y tiene derecho de ocuparse de los problemas sociales, sin que se le pueda cuestionar por eso

El obispo auxiliar de Managua Silvio Báez demandó la libertad de los presos políticos

Iván Olivares

30 de enero 2022

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Los obispos Rolando Álvarez y Silvio Báez, defendieron en sus homilías la labor de la Iglesia católica nicaragüense a favor de los oprimidos, y la denuncia de las arbitrariedades que sufren los ciudadanos, de parte de “los poderosos”.

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ataca a la Iglesia católica de forma constante, haciendo incluso declaraciones que después se confirmaron como falsedades, para tratar de descalificar la labor de los sacerdotes, por considerar que todo eso está más allá de su rol como guías espirituales.


“La comunidad política y la Iglesia en su propio campo son independientes y autónomas. La Iglesia tiene la misión y el derecho de ocuparse de los problemas sociales, y cuando lo hace no puede ser acusada de sobrepasar su campo específico de competencia”, dijo monseñor Rolando José Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa.

“Esto de eliminar a los profetas es algo muy antiguo. Lo practican siempre los sistemas injustos, intolerantes y violentos”, dijo por su parte el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez. “Hoy, esos mismos sistemas siniestros, injustos y corruptos, que no soportan la verdad y que no están dispuestos a escuchar a Dios, calumnian y agreden a los profetas y ofenden y denigran a la Iglesia”, añadió.

El religioso declaró que “no soportan el anuncio de la verdad y de la justicia que pone al descubierto su maldad y sus crímenes. Los poderosos de hoy temen a una Iglesia profética, quisieran ver a la Iglesia encerrada en la sacristía, con la boca cerrada y ojalá doblegada ante ellos. Al no lograrlo, se llenan de rabia con discursos agresivos con los cuales no hacen más que mostrar su propia debilidad y la oscuridad de su conciencia”.

Apoyar a las víctimas, los perseguidos, y los exiliados

“La Iglesia, además de anunciar el Evangelio de la salvación, [se mantiene] denunciando las injusticias vengan de donde vengan, y constituyendo las comunidades cristianas. De ahí deriva que la Iglesia no se confunda con la comunidad política, y no esté ligada a ningún sistema político”, complementó Álvarez, también administrador apostólico de la Diócesis de Estelí.

Báez recordó que “los antiguos profetas bíblicos fueron siempre rechazados, desacreditados, perseguidos y hasta asesinados por su propio pueblo. Los profetas de Dios no buscan contentar a sus oyentes, diciéndoles lo que quisieran oír, ni pretenden ganar su aprobación, sino que anuncian lo que Dios les manda que digan. Por eso, como sucede todavía hoy, los profetas resultan incómodos y son objeto de ofensas, calumnias y agresiones”.

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En referencia a lo que ha tenido que vivir la Iglesia a lo largo de los siglos, Báez dijo que en “las sociedades injustas, donde los poderosos desean silenciar el sufrimiento de quienes lloran, el profeta vive y habla desde la compasión de Dios por los últimos y olvidados”.

“El profeta denuncia las injusticias y llama a la conversión, sacude la indiferencia e introduce una nueva esperanza, invitando a pensar y a construir el futuro desde la libertad y la justicia, la vida y la misericordia. Una sociedad sin profetas se adormece y se acomoda al sometimiento y a las injusticias. Una Iglesia sin profetas se vuelve temerosa e indiferente ante el sufrimiento humano, corriendo el riesgo de volverse sorda”, añadió.

Finalmente, reiteró que “no hay lugar para la indiferencia. Siempre hay que apoyar a las víctimas, proteger a los perseguidos por el poder y a los exiliados que huyen para salvarse”.

Dar al César lo que es del César

En su homilía, monseñor Álvarez detalló que “la comunidad política y la Iglesia… son independientes y autónomas, aunque ambas estén, a título diverso, al servicio de la vocación personal y social del hombre”.

“La Iglesia tiene el derecho de ser para la humanidad, maestra de la verdad de fe, y también de la verdad moral que brota de la misma naturaleza humana, y del Evangelio. Tiene también la misión y el derecho de ocuparse de los problemas sociales”, agregó.

Recordó que “es propio de la estructura fundamental del cristianismo, la distinción entre lo que es del César, y lo que es de Dios. La Iglesia, como expresión social de la fe cristiana, tiene su independencia, y vive su forma comunitaria basada en la fe, que los poderes de este mundo deben respetar”.

“De aquí nace la libertad que tiene la Iglesia de tomar sus propias decisiones. Nadie puede interferir, ni influir en estas decisiones. De aquí nace también la autonomía que tiene la Iglesia de todo poder temporal, sea social, político, económico, o ideológico”, concluyó.

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Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

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