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¿Ha derrotado Bernardo Arévalo el golpe de Estado en Guatemala? 

Edgar Gutiérrez: “El camino está casi despejado, pero esto va para largo. La persecución continuará mientras Porras esté en la Fiscalía"

Bernardo Arévalo de Guatemala

Bernardo Arévalo, presidente electo de Guatemala. // Foto: EFE

18 de diciembre 2023

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La resolución de la Corte de Constitucionalidad de Guatemala, del 14 de diciembre, allana el camino para que el 14 de enero de 2024 se efectúe la investidura del presidente electo Bernardo Arévalo, pero el analista político y exministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Edgar Gutiérrez, advierte que esa decisión legal no extingue los esfuerzos del ‘pacto de corruptos’, por terminar de implementar un golpe de Estado.

En todo caso, el presidente electo cuenta con una alta aceptación entre la ciudadanía que está hastiada de la corrupción que carcome a muchos ejes de la sociedad, y la comunidad internacional que se ha expresado reiteradamente, exigiendo que se respete la voluntad popular expresada en las urnas.


La batalla también se librará en el Congreso, donde el Movimiento Semilla tiene menos del 15% de las curules, pero todas las bancadas del “pacto de corruptos”, léase el Partido Vamos, de Alejandro Giammattei; el Partido UNE, de Sandra Torres; y el Partido Cabal, de Edmond Mulet; entran fragmentados, y esto podría ser aprovechado por Bernardo Arévalo para intentar construir mayorías que viabilicen su agenda legislativa.

En una entrevista con Esta Semana y CONFIDENCIAL, Gutiérrez advirtió que “la persecución va a continuar”, mientras Consuelo Porras continúe al frente de la Fiscalía, pero “Bernardo Arévalo tiene suficientes argumentos -si es que no lo hace el presidente Giammattei- para exigir la renuncia de Consuelo Porras a partir del próximo 14 de enero”.

El fallo de la Corte de Constitucionalidad

Este jueves, la Corte de Constitucionalidad de Guatemala otorgó un amparo definitivo contra el Ministerio Público, ordenando la investidura presidencial de Bernardo Arévalo el 14 de enero. ¿Significa esto que la Fiscalía ya no puede persistir en anular las elecciones? ¿Está despejado el camino para el presidente Bernardo Arévalo?

Yo diría casi despejado. O sea, quizá el Ministerio Público lo que tiene en contra es el tiempo, porque formar un caso y lograr despojar de la inmunidad a Bernardo Arévalo en 30 días es casi materialmente imposible debido a que se tiene que integrar un plenario del Congreso y votar dos terceras partes, es decir, la mayoría calificada, y están prácticamente en periodo vacacional. Así que la Corte de Constitucionalidad despejó el camino para todas las demás autoridades, pero los procesos contra Bernardo Arévalo y contra el Partido Semilla van a continuar, de acuerdo con la propia resolución de la Corte.

El fallo también manda al Congreso y al propio presidente Giammattei a acatar el mandato electoral, de contribuir a este proceso de transición. ¿Qué debería hacer el presidente Giammattei?

Lo que debería de hacer el presidente Giammattei es pedirle la renuncia a Consuelo Porras, la fiscal general, porque es ella la que impide una transición ordenada, la asunción de un nuevo Gobierno democráticamente electo. Y si quiere cumplir al pie de la letra la orden de la Corte, eso es lo que corresponde: sacar de en medio a Consuelo Porras, porque son ella y su primer círculo los que básicamente están torpedeando el proceso de transición democrática.

El fallo de la Corte de Constitucionalidad no impide la facultad de investigar, incluso habla de persecución de delitos del Ministerio Público. ¿Quiere decir que esta persecución va a continuar mientras estén al frente de la Fiscalía Consuelo Porras y el fiscal Rafael Curruchiche?

Va a continuar mientras esté al mando de la Fiscalía, en efecto. Ya a estas alturas también el presidente electo, Bernardo Arévalo tiene suficientes argumentos -si es que no lo hace el presidente Giammattei- para exigir la renuncia de Consuelo Porras a partir del próximo 14 de enero.

La batalla de Bernardo Arévalo en el Legislativo

¿Cuál será la correlación de fuerzas en el nuevo Congreso de Guatemala una vez que asuma el poder el presidente Bernardo Arévalo? Semilla será una bancada minoritaria en ese Congreso, pero ¿cómo están alineadas las distintas fuerzas después de esta crisis, y ahora que se está resolviendo a favor del presidente Arévalo?

Semilla está en desventaja con apenas 23 diputados de 160 que integran la Legislatura. Sin embargo, hay dos ventanas de oportunidad: la primera es que la mayoría, más de 100 diputados, son nuevos. No tienen experiencia en el trabajo legislativo, lo cual como toda novatada permite de entrada, aprovechar para negociar. Lo segundo y quizá más importante, es que todas las bancadas del pacto de corruptos, léase el Partido Vamos, de Giammattei; el Partido UNE, de Sandra Torres; y el Partido Cabal, de Edmond Mulet; entran fragmentados.

El partido de Giammattei tiene cuatro corrientes internas. El partido de Torres tiene tres, y el partido de Mulet tiene dos. Estas fragmentaciones pueden ser aprovechadas con una buena operación política por parte del nuevo Gobierno, para ir construyendo algunas mayorías que viabilicen la agenda legislativa de Bernardo Arévalo en temas clave para la nación.

El presidente Bernardo Arévalo ha tenido un respaldo internacional muy sólido en Estados Unidos, en la Organización de Estados Americanos, en la Unión Europea, en varios gobernantes latinoamericanos que han demandado el respeto a la voluntad popular y a una transición que le permita asumir la Presidencia. ¿Cuánto apoyo tiene en la sociedad guatemalteca para promover la agenda de cambios con la que fue electo? ¿Cuál es la posición del sector privado en Guatemala?

El presidente Arévalo goza de simpatía a nivel nacional. Hemos visto cómo durante los últimos dos meses y medio la población, particularmente pueblos indígenas, se ha movilizado en todo el país. Sí hay un respaldo sólido también de la sociedad guatemalteca, aunque cierta fatiga de algunos grupos urbanos (gente conservadora) que no son muy simpáticos cuando hay movilizaciones, paros y demás, pero aun así no se cuestiona la legitimidad del nuevo Gobierno.

Con los empresarios, Arévalo va a necesitar una operación política particular, porque sería un error ver a los empresarios como un solo bloque. Hay demasiados matices y hay también unas dinámicas contradictorias dentro del sector privado. 

Él a estas alturas ya identificó y de hecho ya logró un acuerdo sobre defensa de la democracia que firmaron varias cámaras empresariales y autoridades ancestrales indígenas, algo que por primera vez ocurre en el país. Pero persiste el núcleo duro que no ha cambiado sus planes de implementar un golpe de Estado, grupo que ya está siendo sancionado por Estados Unidos.

Hace algunos días el Gobierno de Joe Biden anunció una cancelación de visas: cien de ellas de diputados, y se dice que 35 de empresarios más sus familiares. Esta cantidad de sanciones individuales no había tenido lugar hasta ahora. No tiene precedentes, ni en Guatemala -y creo que salvo cuando hay guerras o situaciones de emergencia- en ningún otro país.

Este acompañamiento blinda el proceso de transmisión de mando hasta el 14 de enero y le da un capital político que ningún presidente en Guatemala había tenido al asumir. Claro, tampoco ningún presidente había sido durante el período democrático tan obstinadamente atacado y saboteado antes de llegar al poder. Pero sí, hay estas piezas que juegan a favor del próximo Gobierno.

Guatemala después del 14 de enero

A partir del 14 de enero, Arévalo tiene que gobernar, y no solamente denunciar la existencia de un golpe de Estado; denunciar el intento de impedir que se imponga la voluntad popular. ¿Tiene los recursos en el presupuesto de la República, en las alianzas nacionales para poder gobernar? ¿Cuál es su principal desafío a partir del 14 de enero?

El principal desafío de Bernardo Arévalo será la gobernabilidad, y esto pasa por lo que hablábamos: una serie de acuerdos intersectoriales, territoriales también, en torno a una agenda que refleje los intereses vitales de distintos sectores de la sociedad.

Por otro lado, si bien es cierto en el presupuesto tiene cantidades suficientes de dinero, este dinero está condicionado. Deliberadamente, el Congreso saliente aprobó un presupuesto con muchos candados que van a dificultar la inversión pública. La parte de funcionamiento está garantizada. El Ministerio Público fue premiado con un presupuesto extraordinario, igual que las Cortes.

Entonces, en el trabajo de filigrana dentro del Congreso, Bernardo Arévalo tendrá que pelear por una reforma, por quitar dos o tres candados que le permitan desde el primer año mostrar resultados, sobre todo en la recuperación de los servicios esenciales de salud, educación e infraestructura vial. Si él no logra esto, sí va a tener ya los primeros desazones de la población

¿Se puede decir que el golpe de Estado ha sido derrotado, o este es solamente un round de una pelea más larga?

Esto va para largo. Yo sostengo la hipótesis de que el golpe no es viable. Si mañana ocurre un golpe de estado en Guatemala, este golpe no sería sostenible. Estaríamos en un escenario muy parecido al que hace 30 años abrió el entonces presidente Jorge Serrano, cuando al estilo Fujimori cerró el Congreso, las Cortes, y se declaró presidente con poderes absolutos. Pero teniendo a una parte significativa del empresariado en contra, a la sociedad civil y la comunidad internacional, 72 horas duró su golpe de Estado. Fue revertido por la propia Corte de Constitucionalidad.

En el caso de Guatemala 2023, 2024, ya la comunidad internacional ha mostrado que no solo amenaza, que cumple amenazas, y ya advirtió que de las sanciones individuales está dispuesta a pasar a sanciones comerciales, financieras, y esto no es ningún chiste para un país tan dependiente comercial y financieramente, de las potencias occidentales. A diferencia de Venezuela y Nicaragua, el régimen guatemalteco no tiene amigos fuera de Estados Unidos, América Latina y Europa Occidental.

Pero, en realidad, no estamos ante un golpe de Estado tradicional en que el ejército va a deponer al presidente, sino, como dice el historiador Rafael Rojas, que “no gobierne o que gobierne maniatado”, o desgastarlo mientras gobierna.

Esa va a ser la estrategia. Su máximo era que no llegara. Eso se ve ya muy cuesta arriba. Su 'Plan B', sería llenarle de cáscaras de banano todo el camino para que esté resbalando o se esté hundiendo permanentemente. Pero aquí ya entra otro tipo de factores de carácter político. Ahí se pondrá a prueba la capacidad de operación política del nuevo Gobierno y la sostenibilidad del apoyo ciudadano y de la comunidad internacional.

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Redacción Confidencial

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