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Más de 300 indígenas nicaragüenses sobreviven como precaristas en asentamiento informal en San José, Costa Rica
Entrada al "Barrio Miskito", un precario habitado por indígenas nicaragüenses en San José, Costa Rica. | Foto: Confidencial
Al sur de San José, la capital de Costa Rica, se ubica el “Barrio Miskito”, un asentamiento informal que crece en los cerros de Alajuelita. Lleva su nombre por la etnia indígena de casi la mitad de sus habitantes, quienes son originarios del Caribe Norte de Nicaragua y fueron desplazados por la invasión de colonos en sus territorios ancestrales y la crisis sociopolítica de Nicaragua, que inició en 2018.
Lely Espinoza y su familia fueron los primeros miskitos en poblar los cerros de Alajuelita. Recuerda que, en mayo de 2018, llegaron con la intención de alquilar una vivienda en la zona de Monte Alto, pero no lograron reunir el dinero suficiente para tal fin. Desesperados por no tener un techo para cubrirse de la constante lluvia en San José, decidieron tomar un lote en los cerros.
“Me metí en una tierra que no es de nosotros. Por la situación, porque no teníamos dónde quedar”, explica Espinoza desde su rancho de madera y láminas de zinc oxidado.
Después de Espinoza y su familia, más indígenas nicaragüenses fueron llegando a los cerros de Alajuelita y rápidamente el precario comenzó a expandirse.
“Yo les di un lugarcito donde puede hacer rancho. Y de ahí trajeron a su familia, a otras personas, y así unos a otros avisaron, así llegaron”, rememora Espinoza.
Entre los indígenas que llegaron cuando se corrió la voz del precario en los cerros de Alajuelita se encuentra Ingny Henríquez. Ella también llegó a Costa Rica huyendo de la crisis sociopolítica de 2018. Los primeros tres años vivió alquilando en cuarterías de San José, pero la falta de empleo y el alto costo de la vida en este país la obligaron a trasladarse al precario.
Henríquez reciente que alquilar “un cuartito” en Costa Rica “es caro” y la mayoría de caseros no aceptan niños ni mascotas. Pero los indígenas nicaragüenses, en su mayoría, tienen familias numerosas.
“La población miskita, casi la mayoría, tienen hijos como tres, cuatro, cinco. En mi caso tengo tres. Hay una señora que tiene seis chiquitos. En ese caso es difícil salir de aquí”, comenta Henríquez.
Según estimaciones de los pobladores del “Barrio Miskito”, en este lugar viven más de un mil personas de diferentes nacionalidades. De estas, más de 350 son nicaragüenses de la etnia miskita, quienes han llegado en grupos pequeños durante los últimos ocho años.
En el precario “hay mucha gente de mi raza”, advierte Espinoza. Ellos “querían (necesitaban) un techo y yo agarré un lote que no es de nosotros, para ayudarle a mi raza, para que no alquilaran, ahí están viviendo”, continúa.
Henríquez refiere que hasta hace unos cinco años, cuando ella llegó al precario, habían cerca de 120 casas, pero en los años siguientes el poblado se ha expandido, a pesar de las amenazas de desalojo por parte de las autoridades costarricenses.
En algunas casas del “Barrio Miskito” “viven como diez, doce personas”, advierte Henríquez. Agrega que la vida en estas condiciones “es muy difícil”, las personas “tienen que dormir en fila y sufren hambre por la falta de trabajo. Hay mucha necesidad en el barrio de nosotros”, remarca.
En Nicaragua, los miskitos viven en su mayoría rodeados de bosques, junto a ríos caudalosos que les proveen de agua y alimentos. Pero en este precario costarricense no tienen fuentes de trabajo ni acceso a servicios básicos como agua y luz.
Para obtener algunos baldes de agua potable, todos los días los miskitos bajan de los cerros hasta una llave pública ubicada en la parte baja del precario. Pero, en ese lugar el flujo de agua no es constante, por lo que “a veces pasa un día entero, así sin agua”, relata Espinoza.
En ocasiones el servicio de agua es habilitado por las tardes, es entonces cuando la gente del “Barrio Miskito” “tiene que hacer fila para coger algunos baldes”, agrega Espinoza.
Ante la falta de agua potable, Henríquez refiere que la mayoría de los habitantes del precario usa el agua de una quebrada ubicada en los cerros. “De ahí se bañan, ahí se lavan, a veces de ahí se cocinan cuando no hay agua potable”, remarca.
Un mapeo de la situación socioeconómica, condiciones de vida y violencia que sufren las mujeres indígenas nicaragüenses en San José, Costa Rica, presentado en diciembre de 2025, reveló que la mayoría de ellas viven en condiciones precarias, no perciben ingresos formales y son víctimas de diferentes tipos de violencia.
El 48% de las mujeres indígenas encuestadas viven en precarios, 28% habita en cuartos, 9% viven en casa de un familiar o amigos y el porcentaje restante vive en casa, apartamento, albergue u otro tipo de vivienda, reveló la investigación realizada por el Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS), el Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) y la organización de mujeres miskitas Isin Mairin Kupia kumi Muskitia Nicaragua (IMATKUMN).
La precariedad no es el único desafío que enfrentan los indígenas nicaragüenses en Costa Rica. Los pobladores del “Barrio Miskito” también resienten la inseguridad, el racismo y discriminación por parte de la población meztiza.
Al “Barrio Miskito” llegan con frecuencia delincuentes de la zona de Alajuelita, quienes, sin tener autoridad, amenazan a los indígenas para que desalojen ese lugar.
Espinoza recuerda que, en una ocasión, un grupo de maleantes llegó hasta su casa. “Me quebraron mis puertas y me amenazaron con una pistola, para que yo me fuera y dejara a mi gente botada”, relata.
En 2025, el cantón de Alajuelita ocupó el cuarto puesto de los lugares con más asesinatos de toda Costa Rica, con 44 personas asesinadas en todo el año, según datos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Uno de esos crímenes, fue registrado la mañana de Navidad en el “Barrio Miskito“.
“Mataron a un muchacho en el río que las mujeres lavan ropa. Entonces la mayoría de la población ahora no quieren ir por el miedo, ir a lavar, porque llegaron a matar a un muchacho y murió ahí en el río. Llegaron la Policía y sacaron el cuerpo”, relató Henríquez.
Por tratarse de un asentamiento informal, en el “Barrio Miskito” no hay presencia de ninguna autoridad local o nacional. La Policía y los servicios de emergencia únicamente acuden cuando ocurre alguna tragedia.
“Cuando llegaron a desbaratarme la casa, llamé (a la Policía) y no aparecieron. Ahí te matan y nadie se da cuenta”, enfatiza Espinoza.
Henríquez y Espinoza valoran que el desinterés de las autoridades locales y el rechazo de la población mestiza hacia los miskitos se debe a factores como la barrera del idioma, el racismo y desconocimiento de la cultura indígena.
En las instituciones públicas “nos ignoran porque la mayoría de nosotros no sabemos expresarnos bien el dialecto español”, comenta Heríquez.
Los pobladores de la zona de Alajuelita “nos dicen misca”, “nos ponen mal apodos” y “me dicen bruja”. “No vaya donde ese negocio porque ella es una bruja”, remarca Espinoza.
Espinoza agrega que, en una ocasión, su hermano y su cuñada fueron amenazados por un grupo de maleantes. “Le sacaron una pistola y le dice que me caen mal los miskitos… Ese es el problema que hay, amenazan a la raza de nosotros porque son racistas, algunos son racistas”.
Además de la precariedad e inseguridad, los pobladores del “Barrio Miskito” viven con temor a ser desalojados por las autoridades costarricenses.
En 2020 la municipalidad de Concepción Abajo de Alajuelita amenazó con desalojar la zona de los cerros, pero finalmente no se concretó.
En la actualidad “no he escuchado nada”, advierte Espinoza, pero eso es algo que “puede pasar”, remarca.
Henríquez relata que la amenaza de desalojo siempre está latente, pero hasta el momento no ha sucedido nada. Advierte que solo queda esperar a “ver que pasa” y pensar en que, si los desalojan, “¿a dónde vamos a ir?”
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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