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Agro nicaragüense “paga” la aventura bélica de Trump en Irán

Fertilizantes, herbicidas y otros agroquímicos suben de precios en Nicaragua por alza internacional del petróleo. Productores nicas buscan alternativas

Un pequeño agricultor nicaragüense ara la tierra, como paso previo para sembrar. | Foto: Archivo

Iván Olivares

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El aumento en el precio de los fertilizantes, producto de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, tiene preocupado al agro nicaragüense. Cuatro hombres del campo consultados por CONFIDENCIAL —un agricultor, un ganadero, un administrador y un agrónomo— explicaron que el precio de algunos insumos ha subido hasta un 25% en el transcurso de las primeras tres semanas del mes de marzo.

El alza en los precios del petróleo ha alterado la cadena global de suministros. En especial, aquellos productos que se derivan del también llamado oro negro, con los combustibles y los agroquímicos a la cabeza. Si bien tanto los unos como los otros son determinantes en la producción agropecuaria del país, el precio de una gama de productos que incluye fertilizantes, herbicidas y desparasitantes, entre otros, son especialmente sensibles para los finqueros.

Es una situación de incremento de precios que les recuerda a lo ocurrido en 2022, cuando Rusia invadió a Ucrania.

Gerardo administra una plantación en occidente. La información que posee le permite asegurar que “es un hecho que veremos una subida de precios. Algunos fertilizantes completos ya están más caros por mera especulación. Algunos agroquímicos han subido hasta 20% en solo este mes”, detalló.

Francisco es un productor que siembra la tierra en el norte de Nicaragua. Aunque ha podido comprobar cómo están subiendo los precios de los fertilizantes que usa año con año, confiesa que “no hay nada que pueda hacer al respecto”. La razón es que no tiene dinero para comprar producto antes que suba más de precio, con la idea de almacenarlo para cuando llegue el momento de su uso.

“Los productores no tenemos más remedio que seguir adelante, apostando a que los precios nos van a favorecer cuando vendamos la cosecha. Ya sea que salgamos perdiendo, o que logremos salir tablas. Solo nos queda esperar a que los precios internacionales repunten y nos permitan un colchón de protección”, explica.

Eduardo está en una situación similar. Dueño de unas decenas de cabezas de ganado que cría en un municipio del centro norte del país, él también sale de las tiendas especializadas con una mueca de disgusto en el rostro.

A él también le gustaría poder comprar en mayores cantidades antes que el precio suba más, pero sus recursos no se lo permiten. “Con esta economía, nosotros trabajamos para sobrevivir, así que no hay ahorros para almacenar nada. El dinero que recibo por la leche que vendemos se usa para la comida, para pagar a los mozos, o para comprar la medicina de los animales. Uno sale completo después de pagar todo eso”, confiesa.

Efecto dominó afecta a los insumos agrícolas

Hasta hace unas cuatro semanas —en los días previos al inicio de las hostilidades en Oriente Medio—, un quintal de fertilizantes costaba el equivalente a unos 40 dólares. Al comenzar la segunda quincena de marzo, ese precio ya rascaba los 50 dólares. Casi 25% más. “Eso es como una fotografía de este momento, pero no quiere decir que el precio se quedará estático”, analiza Francisco.

Con toda la experiencia acumulada a lo largo de décadas de trabajar la tierra, Francisco sabe que no basta con mirar al cielo y tratar de vaticinar si este año lloverá o no. Él también se informa de lo que sucede en el mundo. En este caso, al otro lado del mundo, y cómo eso puede afectar su negocio, que es su pasión, y el sustento de su familia.

“Todo este ‘ruido’ que hay ahorita, afecta las cadenas de suministro, y el precio de los fletes marítimos, porque al subir los combustibles, suben los fletes”, reflexiona. Nicaragua no consume el petróleo que se extrae en esas tierras lejanas. El petróleo que nos llega viene de México, el Golfo de México, Venezuela, Ecuador, etc., pero sabe que si el precio internacional sube, los proveedores no van a decir, “te lo voy a dar barato para ayudarte”, añade.

Una consulta con sus proveedores locales se convirtió en la confirmación de que este año podría ser de pesadilla. Un fertilizante llamado Nitro Xtend (nitrógeno), subió 16 dólares el quintal. Otro conocido como DAP (un fosfato que contiene nitrógeno y fósforo) subió siete dólares. El MOP (potasio) también subió, “pero no mucho”. El resultado práctico para él es que “la fórmula que aplica a sus cultivos, que el año pasado costaba 40 dólares por quintal, ya está llegando a 50 dólares”.

En el caso de Eduardo, comienza destacando que, “a pesar que todo está caro”, en su zona ni los herbicidas, ni los baños han subido mucho. Los que sí han subido en las últimas semanas son las vitaminas y los desparasitantes. Un ejemplo de ello es el Bioquin, un producto antibacteriano que hace algunos años se compraba por 250 córdobas, y antes de la guerra en Irán, costaba 800. En apenas tres semanas del conflicto le subieron 150 córdobas, de modo que ahora lo compra por 950.

No es lo único que ha subido. También el alambre y el hierro. Refiere que aunque la tasa de cambio del córdoba con respecto al dólar esté congelada, los precios en dólares también están al alza. Insumos que costaban 100 dólares (pagadero en córdobas), ahora los venden en 110 a 120 dólares. El bidón de herbicida, que antes compraba en 4500 córdobas, también está subiendo de precio. Y aunque le duela pagar esas alzas, sabe que, “aunque suba a 6000, igual tendré que comprarlo”.

Experto sugieren “volver a lo natural”

Con todo el estrés que están pasando estos hombres del campo —y miles como ellos en un país de vocación agropecuaria como Nicaragua— Víctor tiene una propuesta. La misma que él, como ingeniero agrónomo, recomienda a decenas de pequeños productores del norte del país: aprovechar las oportunidades que la naturaleza ofrece, o combinarlas con las opciones que la ciencia pone a disposición, que es lo que él hace.

Relata que, en principio, siempre trata de que los finqueros a los que asesora apliquen desparasitantes y fertilizantes de tipo biológico que “son más manejables, y cuidan la biodiversidad”.

También, que manejen los ciclos de poda después de cada cosecha, para no tener que aplicar mucho fertilizante, lo que ayuda a equilibrar los costos. Su política es aplicar planes de manejo que hagan énfasis en lo biológico, combinándolo con lo químico.

Sabiendo que hay químicos que se tienen que aplicar sí o sí, su recomendación es hacerlo, pero en dosis menores: “si antes aplicábamos 200 quintales, ahora vamos a aplicar solo 120 quintales”, explica. De esa forma se cumplen los objetivos de fertilizar, desyerbar o desparasitar, manejando los costos, y reduciendo la contaminación en el proceso.

Lo único que no pueden hacer es no hacer las aplicaciones a tiempo. No pueden renunciar a ello, porque, como señala Francisco, si los aplican al sobreprecio actual, pagará 25% más, pero si no los aplica, podría obtener hasta un 50% de las cosechas habituales. O como dice Eduardo “hay que comprarlos aunque estén más caros, si uno no quiere fracasar”.

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Iván Olivares

Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

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