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La economía sigue altamente dolarizada, a pesar de la promoción del córdoba. Los jubilados y receptores de remesas están entre los más afectados

La decisión del Banco Central de Nicaragua (BCN), de congelar la tasa de deslizamiento del córdoba con respecto al dólar, creó dos grupos de actores económicos muy bien definidos: los que ganaron, y los que perdieron cuando entró en vigor.
Los importadores y quienes tienen deudas fijadas en dólares encabezan la primera, porque ya no tienen que desembolsar mayores cantidades de córdobas para comprar la moneda extranjera. Los receptores de remesas, los pensionados y los asalariados, están en la segunda, porque perdieron la escasa protección que todavía les quedaba, para ayudarse a soportar los embates de la inflación.
La medida, que seguirá vigente en 2026, fue uno de los factores que permitió al BCN disminuir hasta el 5.75% la Tasa de Referencia Monetaria, que había sido fijada en 6.25% el 9 de enero de 2025, y en 6.00% ocho meses después. Con esa disminución de 25 puntos básicos, el ente rector de las finanzas espera mantener ancladas las expectativas de inflación, y seguir fortaleciendo el córdoba.
El 9 de agosto de 2023, el BCN informó que su Consejo Directivo había decidido establecer la tasa de deslizamiento del tipo de cambio del córdoba con respecto al dólar en 0% anual, a partir del primero de enero de 2024. A favor de esa medida se mencionó el crecimiento de la actividad económica y de las reservas internacionales; unas finanzas públicas consolidadas, y una balanza de pagos financiada. También un sistema financiero estable, además de estabilidad monetaria y cambiaria.
El presidente del Consejo Directivo del BCN, Ovidio Reyes, aseveró en su momento que “con esta política todos ganamos… porque la estabilidad cambiaria es transversal”. Se refería a su esperanza de que se beneficiaran los negocios, el Estado, y la población en general, porque “la incertidumbre que genera un tipo de cambio muy volátil desaparece”, así que la moneda nacional toma relevancia. Un resultado deseable de eso es que los depositantes confíen en el córdoba, precisó el funcionario.
Al evaluar los resultados de esa política, durante la visita del Artículo Cuarto efectuada por una misión técnica del Fondo Monetario Internacional, la entidad multilateral consideró “adecuadas” las decisiones de flexibilizar la postura monetaria, y mantener la tasa de deslizamiento en 0% para 2026. “Dadas las condiciones cíclicas, la política fiscal prudente y el ajuste del crédito, a medida que los bancos adecúan sus carteras para cumplir con los crecientes requerimientos de capital”, indicaron.
El organismo añadió que “el BCN ha fomentado un mayor uso de la moneda local. Se requieren más esfuerzos para continuar con esta política y profundizar los mercados de capitales a fin de mejorar la eficacia de la política monetaria. En un escenario adverso, las autoridades deben estar preparadas para aumentar la tasa de referencia monetaria y recalibrar la tasa de deslizamiento”, de ser necesario.
La meta esperada al congelar el deslizamiento era fortalecer el córdoba y compensar los efectos de la elevada inflación internacional en la economía nacional, para favorecer el poder adquisitivo de la población. Dos años después, el córdoba mantiene su preponderancia como medio de pago en las calles, mientras que el dólar mantiene su hegemonía en los bancos.
La inflación por su parte —que cerró 2023 con 5.6%— ha estado controlada desde entonces: acumuló 2.84% en 2024, y 2.17% hasta noviembre de 2025. Pero no todos aplauden al conocer esos números.
El economista Enrique Sáenz es uno de ellos, al preguntarse si esa disminución obedece a la política cambiaria, porque ese 2.17% de inflación en Nicaragua a noviembre de 2025, fue mayor que lo observado en Costa Rica, Guatemala y El Salvador. Solo la inflación de Honduras era más alta que la nicaragüense. “Si vamos a atribuir como resultado positivo la disminución de la tasa de inflación, eso se relativiza al comparar con el resto de Centroamérica”, señaló.
Advirtió que los datos estadísticos ayudan a acercarnos a la realidad, pero en economía, eso tiene sentido cuando se relacionan con las condiciones de vida de la gente.
Al respecto, un experto en finanzas que pidió mantener su identidad en reserva, explicó cómo en el país “se ha vendido la percepción de que la inflación es baja, pero la ciudadanía no dice lo mismo. El BCN establece un porcentaje de inflación”, pero la gente sigue pagando mucho más para comprar sus alimentos.
Álvaro, un economista que pidió ser identificado con seudónimo, sostuvo que el Banco Central esperaba estabilizar la tasa de inflación, porque “hasta un 40% era causada por el tipo de cambio”.
Subrayó que hubo perdedores en el proceso, pero defendió que “alguien tenía que hacer un sacrificio”. En especial, siendo que no se trata de un esfuerzo doloroso, porque no implicaba cierre de empresas, o pérdida de empleos.
En contraste, observó que en el mediano plazo, eso “se tradujo en un beneficio global para todos”, porque una inflación controlada, ayuda a contener los costos de producción. A partir de ahí, concluyó que “la medida fue exitosa. Muy tardía incluso”.
La otra gran meta es fortalecer el córdoba. Fortalecerlo, tratando de que la gente prefiera tener sus ahorros en córdobas, y no en dólares, a la vez que disminuir la preferencia de los préstamos en dólares. Sáenz observó que, a pesar del tiempo transcurrido, casi el 90% de los créditos que otorgan los bancos siguen estando en dólares. Eso significa que el público no ha mostrado mayor entusiasmo por el córdoba, y sigue prefiriendo al dólar. Cerca del 70% de los depósitos se mantienen en dólares.
La conclusión es que persiste la dolarización de la economía, “lo cual es explicable porque el principal sostén de la economía son las remesas familiares, y estas llegan en dólares o en euros”, detalló.
Álvaro añadió otro detalle: el 38% de las exportaciones va para el país que produce el dólar, que es Estados Unidos, y el otro 23% hacia Centroamérica, transacciones que también se efectúan en dólares.
Sáenz indicó que, pese a los esfuerzos del Banco Central, el crecimiento económico ronda el 4%, lo que no difiere mucho de lo observado en 2024. También alertó que ese crecimiento no significa más empleo. El INIDE reportó que en noviembre de 2025, la tasa de empleo abierto era igual a la de noviembre de 2024. También, que el salario promedio real que pagaba la economía formal en enero de 2025, con todo y el aumento del salario mínimo, había disminuido a noviembre de 2025. La situación tampoco varió en materia de subempleo.
Su conclusión es que, a la vez que no mejoró las condiciones de unos en términos de empleo ni en términos de salarios, sí desmejoró las de otros. En primer lugar, los pensionados, que tienen dos años sin que se les ajuste las pensiones. También los receptores de remesas.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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