Categoría Especial Temporal Complementaria “no es para todos”, advierten especialistas
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Factura en el mercado centroamericano superó los 137 millones de dólares en 2025 y cerraría con 200 millones en 2026, disparando costo de la energía
Foto: CCC
Nicaragua gastó más de 52 millones de dólares en el primer cuatrimestre de 2026 para comprar energía en el Mercado Eléctrico Regional, según datos del Banco Central (BCN). Ese monto supera en 58%, a los 33 millones de dólares del mismo periodo de 2025. De mantenerse esa tendencia, el país podría terminar gastando alrededor de 200 millones de dólares por la factura eléctrica al concluir el 2026.
Detrás del gasto, está el negocio de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, según economistas. “Han transformado la actividad empresarial de generación y distribución de energía en un negocio especulativo. Compran energía barata en otros países centroamericanos y la venden más cara a los nicaragüenses. Esta explicación se refuerza con el hecho de que, a pesar de las inversiones en generación de energía, en 2025 se generó menos energía que en 2024”, aseguró el economista Enrique Sáenz.
El Mercado Eléctrico Regional (MER) es un mecanismo para hacer más eficiente la generación y consumo de energía, poniendo a disposición de los países de Centroamérica, los excedentes de producción de todos los demás. Así, estos pueden comprarla cuando disminuye su propia producción de energía, o cuando está más barata en el mercado regional.
En 2014 (primer año del que hay datos), Nicaragua hizo un uso más bien modesto del sistema: aportó 48 978 megavatios hora (MWh), y adquirió solo 22 317 MWh, para un balance positivo de 26 660 MWh. Pero esa fue la primera y última vez que el país aportó al sistema más energía de la que demandó. A partir de 2015, el déficit se fue haciendo cada vez más profundo, hasta cerrar 2025 con una compra total de 1 466 677 MWh en todo el año.
Ese mismo año, Nicaragua solo aportó 2 MWh al sistema. Dos megavatios hora. Solo dos.
2026 va en esa misma dirección. Cifras provenientes de la Comisión Regional de Interconexión Eléctrica (CRIE), muestran que el país adquirió 630 650 MWh hasta el 28 de junio, lo que confirma que Nicaragua sigue sin resolver su profunda dependencia del área centroamericana.
Acudir al Mercado Eléctrico Regional tiene mucho sentido cuando se trata de importar parte de los excedentes de energía barata que generan las demás naciones. El problema es cuando esa rebaja no se traslada al consumidor, y se convierte en ganancias para unos pocos.
Desde la perspectiva de Sáenz, esas sobreganancias derivan de lo que “en definitiva constituye una estafa. Un fraude asociado al control monopólico de la distribución y al control político del negocio”.
En Nicaragua, una queja de larga data es el costo de la energía para los distintos grupos de consumidores, sean residenciales, comerciales o industriales. El problema se agrava cuando el factor costo se combina con el escaso poder adquisitivo del ciudadano promedio.
Gerardo —un economista que accedió a hablar con CONFIDENCIAL con la condición de anonimato— detalló que el precio nominal por kilovatio hora que se paga en Nicaragua no es el más alto de Centroamérica.
Citando datos del GlobalPetrolPrices.com, explicó que la tarifa residencial nicaragüense “está aproximadamente en el grupo medio, ligeramente por debajo de Costa Rica y Honduras según estas series, y claramente debajo de Guatemala y El Salvador”.
El problema, añadió, es el bajo ingreso per cápita de la población de Nicaragua. “Si ajustamos por nivel de ingreso, Nicaragua queda peor posicionada”, explicó recordando que Costa Rica puede pagar un precio incluso superior al que se reporta para Nicaragua, pero en ese país hay “salarios y productividad mucho mayores”.
En contraste, “Nicaragua tiene menor ingreso promedio”, recordó.
Las pérdidas técnicas son un elemento adicional para explicar los altos costos que se pagan en Nicaragua. “Cuando un país pierde un porcentaje alto de energía, la empresa debe generar o comprar más electricidad para entregar la misma cantidad al usuario… y eso aumenta el costo”, dijo Gerardo.
Sáenz también hizo referencia a ese factor, al citar datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre la eficiencia del sistema eléctrico nicaragüense. Al respecto, revela lo que denomina “un dato indignante: las pérdidas técnicas, en lugar de disminuir, más bien han aumentado y ahora superan el 30%”.
“Es escandaloso porque parte de la propaganda oficial se enfoca en las inversiones millonarias en el sistema eléctrico”, argumenta. Adicionalmente se pregunta cómo “en lugar de mejorar, la eficiencia más bien ha empeorado”, siendo que el país obtuvo créditos del Banco Centroamericano de Integración Económica, del Banco Interamericano de Desarrollo, y del Banco Europeo de Inversiones.
“El nicaragüense tendrá que cargar con el pago de esa deuda y cargar con el costo de las pérdidas técnicas”, sentenció.
Esas deudas crecen trimestre con trimestre, y año con año.
Entre 2021 y 2025, Nicaragua destinó 560 millones de dólares para pagar sus importaciones de energía. En promedio, 112 millones anuales. Esa cifra va rumbo a ser superada con creces: tan solo en el primer cuatrimestre de 2026 rebasó los 52.3 millones de dólares, lo que representa un incremento de 19.2 millones (58.1%), con respecto al mismo período de 2025.
De mantenerse esa proyección, Nicaragua tendría que destinar casi 217 millones de dólares este año para pagar por ese mismo rubro, aunque los datos de mayo y junio muestran una moderación que aún está por ver si podrá mantenerse a lo largo del segundo semestre.
Entre enero y abril de 2026, en promedio el país importó 129 271 MWh por mes. Esas compras se redujeron prácticamente a la mitad en mayo y junio, meses en que solo se adquirieron 62 366 y 51 200 MWh respectivamente.
En cuánto incrementará eso el costo de la factura petrolera de Nicaragua, es un dato que el BCN solo hará público hasta el mes de agosto. Proyectar ese costo es una tarea difícil de acometer con la información disponible, pero también, porque la demanda varía hora con hora, y en dependencia de muchos factores.
Lo que sí es claro es la forma en que creció el componente eléctrico de esa factura en los primeros cuatro meses del año.
La factura de enero llegó hasta los 10.5 millones de dólares, luego de crecer 87.9% con respecto a enero de 2025. La de febrero tuvo un desempeño en extremo moderado: solo sumó 8.2 millones de dólares a la cuenta, luego de crecer únicamente 10.1%.
La carrera cuesta arriba volvió a acelerar en marzo y abril. En el tercer mes del año llegó a 15.9 millones de dólares (59.4% más que en marzo de 2025), mientras que abril sumaba otros 17.7 millones, lo que fue 75.6% más que en abril de 2025. Como resultado, el cuatrimestre cerró con el ya citado aumento de 58.1%… y la cuenta no para de crecer.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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