“Economía del malestar”: Detrás del espejismo de bienestar económico de la dictadura
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Industria del microcrédito sufre una fuerte desaceleración en 2025. Cartera de créditos “crece” cinco veces menos respecto a 2024, según estadísticas
Imagen de unos billetes de 500 y 1000 córdobas. | Foto: Confidencial
La cartera de créditos de las microfinancieras en Nicaragua creció menos de 2.5% en 2025, según datos publicados por la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (Siboif), y la Comisión Nacional de Microfinanzas (Conami). Ese desempeño fue cinco veces menor a lo observado en 2024, año en que el sector cosechó un crecimiento de 12.65%.
La combinación de ambas fuentes muestra que a diciembre de 2024, la cartera de crédito de las empresas del sector era de 589.5 millones de dólares, o sea, 66.2 millones más que al cierre de diciembre de 2023. Mientras, el acumulado a noviembre de 2025 mostró un crecimiento de apenas 13 millones de dólares.
“Las entidades de microfinanzas siguen funcionando con relativa normalidad, en cuanto a su tendido institucional, pese a que su organización gremial está desbaratada, porque ya no existe ASOMIF”, explica Julio Hernández, economista especializado en microfinanzas. Si bien ya no están disponibles las estadísticas que compilaba la antigua Asociación de Microfinanzas de Nicaragua, tanto la Siboif como la Conami siguen compilándolas y publicándolas.
La historia que cuentan esos números guarda cierta similitud con la que narran las estadísticas de la banca formal. Mientras que el crecimiento de 2024 se situó en 19%, el de 2025 se detuvo en 12%.
“Eso muestra una desaceleración del crecimiento, aunque siempre haya crecido. La gran pregunta sería por qué crecieron menos las empresas de microfinanzas, y hay varios factores para tratar de explicarlo”, consideró un profesional de ese sector económico, que pidió ser identificado solo como Francisco.
En los últimos años, la industria de microcréditos se ha expandido de una manera que pocos habrían podido prever en los tiempos en que el sector estaba organizado. El dato más revelador es el número de instituciones de microfinanzas que son reguladas por la Conami: 66. En general, se trata de empresas que ofrecen pequeños préstamos de rápida adquisición, con pocos requisitos y altas tasas de interés.
Muchos de los clientes a los que atienden son lo que el sector denomina ‘microempresario emergente’. Algunos tienen pequeños negocios, otros venden en canastos. Unos más, son vendedores ambulantes. Pese a que por lo general, este tipo de clientes suele tratar de quedar bien con el pago de sus deudas, muchos caen en mora porque tienen que hacer pagos semanales, y hasta diarios, pactados a altas tasas de interés.
El resultado es que las instituciones de microfinanzas que operan de manera más formal, que tienen carteras más grandes y aplican metodologías más robustas, prácticamente no atienden a este sector, a pesar de que se trata de un gran número de clientes. La razón oficial y extraoficial, es la mora que arrastran. Están “contaminados”, según la jerga de la industria.
Cualquier cliente que esté en mora se considera de alto riesgo, y simplemente se le rechaza. Se trata de un segmento de clientes muy pequeños, que está saturado de créditos ofrecidos por microfinancieras muy pequeñas, con una alta rotación. Por su parte, los microempresarios que tienen negocios fuertes, quizás tramos en los mercados, o pulperías más establecidas, sí cuentan con el acompañamiento de las microfinancieras más formales.
De manera empírica, el sector sospecha que el menor crecimiento observado en 2025, se explica también por el comportamiento de las remesas. Los datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), muestran que estas tuvieron un crecimiento de 50.2% en 2022; y que este se moderó ligeramente en 2023, año en que se incrementaron en 44.5%. Aunque cerró con más de 5243 millones de dólares, 2024 reflejó un bajón importante, al crecer 12.5%, mientras que crecían 22.2% a abril de 2025, último mes del que hay datos oficiales.
Los expertos —como Francisco— están esperando que el BCN actualice la información, pero la sospecha general es que no se mantuvo ese ritmo de crecimiento. Las quinielas van desde que hubo un aumento de 6% o 7%, hasta la versión de que se estancaron con relación al año pasado. Aunque todas estas sean solo inferencias, el ambiente general sugiere fuertemente que disminuyó el ritmo de crecimiento, pero todavía no saben en qué porcentaje.
En los primeros años de esta década, el crecimiento acelerado de las remesas impulsó el crecimiento del consumo, y dinamizó la demanda del crédito. Dado que los datos permiten pronosticar que las remesas no jugaron ese papel en 2025, la explicación está dada en otro de los motores que impulsan la economía: los ingresos por exportaciones.
Al respecto, Francisco detalla —con datos del BCN cortados al mes de septiembre de 2025— que creció el volumen y el precio del café, así como el volumen y precio del oro y de la plata, además de la carne, cuyo precio subió por causa de una disminución de la oferta en Estados Unidos. “A nivel externo sopló un viento favorable para la economía en término de los precios de los tres rubros de exportación”. Aunque se haya estancado el crecimiento de las exportaciones de las zonas francas, que fue de 1.6% en el acumulado al tercer trimestre.
Hubo una época en que el sector de microfinanzas primaba una mentalidad idealizada, en la que los créditos se ofrecían de manera paternalista, muchas veces, sin efectuar la debida diligencia para evaluar a los clientes antes de aprobarles un préstamo. Como resultado, hubo muchos préstamos irrecuperables, lo que llevó a condonaciones y quiebras. De los prestamistas y los prestatarios.
Por fortuna, las empresas de microfinanzas que lograron mantenerse en el mercado “hace mucho tiempo abandonaron el paternalismo que plagaba en los principios de la industria”, observa Hernández. Ahora, estas empresas investigan al cliente, envían a sus promotores a visitar de forma regular los puestos del mercado, la zapatería o la pulpería de sus clientes, tal como indica la prudencia que prima en el negocio financiero.
“No son tiempos de gran expansión, pero las microfinancieras lograron desarrollarse, gracias en parte, a que aplican cierto criterio comercial”, complementa el experto.
Esas prácticas, más el manejo prudente de la macroeconomía por parte del régimen, sirvieron para que los bancos extranjeros siguieran prestando dinero a las empresas de microfinanzas. Estos fondeadores “siguen entregando crédito, pero solo a las pocas instituciones que observan que son más sólidas”, explicó Francisco.
En todo caso, las tasas a las que son colocados esos préstamos externos, se mueven en función de lo que dictan los mercados internacionales. El número final al que terminan pactando la colocación de estos préstamos está determinado por la suma de una tasa de interés base, más el margen de rentabilidad que busca el prestamista, más el riesgo país. Ese que en Nicaragua aumenta más que todo por razones políticas.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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