Morir fuera de Nicaragua: el largo camino para volver a casa
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Los presos políticos excarcelados por la dictadura tienen entre 60 y 67 años de edad y estaban en condición de “desaparición forzada”
Los presos políticos excarcelados: Leo Cárcamo, Julio Quintana y Paul Cáceres, Ronald Leiva y Jorge Portocarrero. // Collage: CONFIDENCIAL
Cinco presos políticos, la mayoría confirmados con edades superiores a los 60 años, fueron excarcelados por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua, bajo amenaza de regresarlos a prisión si comentan su situación, confirmaron a CONFIDENCIAL fuentes vinculadas al Sistema Penitenciario de Nicaragua (SPN) y una fuente del Grupo de Reflexión de Excarcelados Políticos (GREX).
Entre los presos políticos están el periodista Leo Catalino Cárcamo Herrera, de 62 años, y Julio Antonio Quintana Carvajal, de 67 años, ambos originarios de León. También, Fabio Alberto Cáceres Larios, de 65 años, originario de Chinandega. Los tres fueron excarcelados el viernes 07 de noviembre de 2025, según los datos verificados a CONFIDENCIAL. Los otros dos excarcelados son los militares en retiro Ronald Leiva Silva, de Matagalpa, y Jorge Danilo Portocarrero Argüello, de Jinotepe, aunque ninguno de estos dos últimos estaba en la lista de presos políticos de las organizaciones que monitorean la situación de los reos de conciencia.
El periodista Cárcamo Herrera fue detenido el 23 de noviembre de 2024, durante una ola de arrestos arbitrarios entre el 22 y el 28 de noviembre de ese año, que coincidieron con la aprobación ilegal en primera legislatura de la reforma constitucional que estableció la “copresidencia” en el país. Un total de 30 nicaragüenses fueron arrestados en al menos diez departamentos, entre ellos León, Masaya y Estelí.
El periodista ha sido preso político en dos ocasiones. La primera en enero de 2019. En febrero de 2025, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH) exigió, por segunda ocasión, su liberación y en septiembre, el Gobierno de Estados Unidos demandó una prueba de vida.
El 11 de diciembre de 2024, unos cuarenta detenidos, incluyendo varios arrestados en León, fueron enviados a sus casas en diversos departamentos, con la condición de reportarse periódicamente ante la Policía en Managua, pero Cárcamo no fue liberado, supuestamente “por un tema de salud mental”.
En aquella ocasión, algunos de los excarcelados tuvieron una audiencia judicial por videollamada, en la cual se les informó de supuestos cargos de “ciberdelitos” y “traición a la patria” en su contra. En esta ocasión, aún se desconoce si hubo alguna audiencia judicial.
Igual de Cárcamo, los presos políticos Julio Antonio Quintana Carvajal y Fabio Alberto Cáceres Larios permanecían detenidos en condiciones de incomunicación y se les consideraban víctimas de “desaparición forzada”, según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas de Nicaragua, que aún no se pronuncia sobre esta excarcelación.
La fuentes del Sistema Penitenciario y el GREX indicaron a CONFIDENCIAL que los excarcelados y sus familiares fueron amenazados de no comentar nada a medios de comunicación ni organizaciones de la sociedad civil o de derechos humanos. Desde sus arrestos, su familia desconocía sus paraderos y estado de salud.
Quintana Carvajal, de 67 años, fue detenido en su vivienda de León, el 26 de noviembre de 2024. Desde ese momento se desconocía su paradero, pese a las gestiones de sus familiares y organizaciones de derechos humanos.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le había otorgado medidas cautelares en febrero de 2025, tras considerar que se encontraba en una situación de extrema gravedad y urgencia.
Quintana Carvajal, según consta en la resolución de la CIDH, se unió al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en los años 70 y fue parte del Frente Estudiantil Universitario. En 2018 su casa en León fue atacada por simpatizantes sandinistas que lo acusaban de “traidor” y “vendepatria”. Un año después, su vivienda fue nuevamente vandalizada con la palabra “plomo” pintada en las paredes, y desde entonces sufrió asedio constante por parte de la Policía orteguista.
Cáceres Larios, de 65 años, originario de Posoltega, Chinandega, fue detenido el 22 de noviembre de 2024 y desde entonces permanecía en condición de desaparición forzada.
Su caso también fue documentado por el Mecanismo, una organización que ha denunciado las torturas, tratos crueles y negación de contacto con su familia o abogados que sufren los presos políticos en Nicaragua.
Los otros dos excarcelados que no figuran en la lista del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas son los militares en retiro Ronald Leiva Silva y Jorge Danilo Portocarrero Argüello.
Leiva Silva, conocido como “Paul”, y originario de Matagalpa, fue jefe de Inteligencia Militar. El exmilitar fue detenido en mayo de 2025, aunque el caso se mantuvo en total secreto por parte del régimen y su paradero era desconocido. En esa ocasión, unos catorce nicaragüenses fueron detenidos ilegalmente por la Policía Nacional en varios puntos de la zona norte del país, entre ellos exintegrantes del cancelado partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) y exmilitares vinculados al recién arrestado general en retiro Álvaro Baltodano Cantarero.
Una de las fuentes comentó a CONFIDENCIAL que Leiva Silva fue excarcelados varios días antes de la salida de Cárcamo, Quintana y Cáceres, aunque no logró precisar el día.
Portocarrero Argüello, que también tendría al menos 60 años de edad, fue capitán del Ejército de Nicaragua a inicios de los años 90, y tras pasar a retiro trabajó durante varias décadas en distintas empresas de publicidad y comunicación. También fue catedrático en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).
Hasta el 29 de octubre de 2025, el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas identificaba a 77 personas encarceladas, la mayoría en condición de “desaparición forzada”. Mientras, otros cientos permanecen en condición de casa por cárcel de facto.
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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