Ministerio de Hacienda se constituye como una gran “tienda virtual” del Estado
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Casi el 16% de los ingresos tributarios se destina al servicio de la deuda estatal, mientras los desembolsos externos bajan y las amortizaciones suben
Dos ciudadanos caminan frente a la sede del Banco Central de Nicaragua (BCN) en Managua. | Foto: Tomada de la VOA
De cada diez córdobas que recaudó en impuestos el Gobierno de Nicaragua destinó casi 1.6 córdobas al pago de abonos, intereses y comisiones de la deuda externa pública en el primer semestre de 2025. En ese período, los ingresos tributarios sumaron 84 878.5 millones de córdobas, mientras el servicio de la deuda costó 13 558.3 millones, según un informe del Banco Central (BCN).
Eso significa que el país dedicó el 15.97% de su recaudación tributaria al pago de deuda externa pública. Más que el 6% constitucional para las universidades. Más que las transferencias municipales, o que lo asignado al Ministerio de Salud, al de Educación, o al de Transporte e Infraestructura.
Datos del Banco Central muestran que, a junio de 2025, el saldo de la deuda externa pública fue de 8822.7 millones de dólares. Eso representa un incremento de 165 millones de dólares (1.9%) con relación al cierre de 2024, que fue de 8657.7 millones.
“El problema principal de las finanzas públicas será, cada vez más, las crecientes amortizaciones de la deuda”, explica el economista Enrique Sáenz, asesor de la Fundación Puentes para el Desarrollo de Centroamérica.
Detalla que, además de crecer cada vez más, eso ocurre en un escenario en el cual no es previsible que aumenten los ingresos del Estado.
El Informe de Deuda Externa del segundo trimestre de 2025, muestra también cómo crece la brecha entre los desembolsos de divisas recibidos por el país, en comparación con los pagos que hay que hacer para honrar la deuda externa. Al primer semestre de 2024, el país había recibido 298.5 millones en desembolsos, y pagado 325.2 millones en amortizaciones, generando una brecha de 26.7 millones hasta esa fecha del año.
Al cierre del primer semestre de 2025, el monto de los desembolsos disminuyó a 262.3 millones de dólares, mientras que las amortizaciones subían hasta los 370.2 millones. En este caso, la brecha generada fue de 107.9 millones. Cuatro veces más, lo que obliga a buscar recursos, sean externos (préstamos y donaciones, que son cada vez más escasos) o internos. Esto obliga a buscar cómo recaudar más impuestos.
Otro dato: si en 2024, el Presupuesto General de la República 2024 incluyó una partida de 22 508 millones de córdobas, (casi 615 millones de dólares) para pagar deuda pública, el de 2025 elevó ese monto hasta los 34 247.8 millones, esto es, un poco más de 935 millones de dólares, al cambio oficial.
Al analizar el dato recaudatorio, Sáenz menciona un estudio reciente que muestra que Nicaragua es el tercer país de América Latina en términos de presión tributaria. “Siendo la economía más pequeña, es donde se pagan más impuestos, por debajo solo de dos países con economías mucho más desarrolladas”.
Por eso, concluye que “la única alternativa será seguir castigando a la gente con más extorsiones tributarias y menos gasto público”. Hasta que no se pueda más.
Para el experto, los menores ingresos y mayores pagos del servicio de su deuda, se dan en un contexto en el que “los flujos de la cooperación bilateral se desplomaron, sin que hubieran sido sustituidos por ningún país: ni los chinos, mucho menos los rusos, los norcoreanos o los iraníes”.
Las entidades multilaterales son la otra fuente importante de recursos, pero “es conocida la tendencia decreciente de ese tipo de créditos, con excepción del BCIE”, señala.
La otra cara de la moneda es que las deudas se asumen con un plazo definido, según Sáenz, quien explica que, normalmente cuando son deudas oficiales disponen de un plazo de gracia, o sea, un lapso de tiempo en el que no se paga nada, pero a medida que se vencen los plazos, hay que comenzar a pagar, y eso es lo que está ocurriendo en este momento.
El crecimiento del servicio de la deuda pública “gradualmente irá ahogando las finanzas del país”, vaticinó.
Las consecuencias ya son un hecho real, pero la falta de libertad de prensa y de organización, posibilitan que los ciudadanos sientan su impacto, pero no sepan de dónde viene. “Si el Gobierno tiene que gastar cada vez más en deuda pública, solo puede resolverlo de dos modos: aumentando las recaudaciones y reduciendo gastos. Y ya sabemos que las recaudaciones aumentan por la vía de la extorsión”, sentencia.
Un modo claro en que se puede detectar ese aumento en el costo de la deuda pública externa, es en la reducción de determinados gastos. Al respecto, Sáenz detalla, citando datos del Banco Central, cómo se ha comportado el gasto en educación en Nicaragua, al medirlo como porcentaje del producto interno bruto (PIB). Si en 2021 se destinó el equivalente al 4.1% del PIB, esa relación bajó al 3.8% en 2022; al 3.7% en 2023; y al 3.5% en 2024.
La razón es muy sencilla: “la deuda ahoga las finanzas públicas y ellos ahogan la educación”. No se puede gastar más en educación, o en salud, o en infraestructura, si se está gastando en otra cosa.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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