Palabras en busca de la libertad
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Un revolucionario y militar retirado, otra vez prisionero político

El coronel en retiro del Ejército, Carlos Brenes Sánchez, detenido nuevamente por la dictadura. Foto: Cortesía
El 14 de agosto de 2025 la Policía al servicio del régimen Ortega-Murillo capturó otra vez al coronel en retiro Carlos Brenes Sánchez, de 70 años. Esta vez junto a su esposa Salvadora Martínez. En el 2018 fue encarcelado, acusado de “terrorismo” y mantenido en aislamiento. En junio de 2019 fue excarcelado mediante la “autoamnistía” con que el régimen intentó encubrir más de 350 asesinatos perpetrados entre abril y agosto de 2018. Al recuperar la libertad advirtió el recrudecimiento de la represión: —O acabamos con la dictadura o la dictadura acaba con nosotros. Su recaptura confirmó ese dictamen.
Esta es una síntesis de su trayectoria vital y política: de sus orígenes en Monimbó, Masaya, pasando por la lucha contra Somoza, su carrera en el Ejército revolucionario, su retiro y posterior distanciamiento del orteguismo, hasta su condición de perseguido político en la actualidad.
Carlos Brenes nació el 20 de abril de 1955 en el pueblo indígena de Monimbó, cuna de rebeldía, tradición y organización comunitaria. Estudió en el Instituto Nacional de Masaya (INMA), donde se integró a la organización estudiantil. A inicios de los años setenta participó en el Movimiento Juvenil Cristiano (MJC) de Masaya, en un contexto marcado por la Teología de la Liberación, cuya influencia se expandía entre jóvenes y comunidades.
En 1971, Brenes participó en la toma del Instituto de Masaya, junto a jóvenes como Max Somarriba y Francisco Castellón Peinado, ambos caídos después en la lucha antisomocista. La acción fue reprimida por miembros de la Asociación de Militares en Retiro, Obreros y Campesinos Somocistas (AMROCS), que desalojaron violentamente a los estudiantes, causando destrozos y heridos.
Tras el terremoto de Managua (diciembre de 1972), miles de damnificados fueron acogidos en departamentos vecinos y Masaya se convirtió en un destino clave. Se organizaron centros de refugio en los que jóvenes de movimientos sociales desempeñaron un rol protagónico. La militancia implicaba trabajo barrial y estudiantil, organización en fábricas y con sectores populares.
En 1973 se integró al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), impulsó la organización del MJC en Monimbó, creó una escuela de alfabetización de adultos, promovió jornadas juveniles de reflexión y actividades infantiles. Se apoyó en vecinos que construían el reparto San Andrés, luego llamado “Camilo Ortega”. Brenes también trabajó con el Sindicato de Zapateros de Masaya y acompañó las huelgas de trabajadores de la salud (1974). Ese año ya formaba parte de un equipo de dirección territorial del FSLN.
El 27 de diciembre de 1974, la acción del FSLN en la casa de Chema Castillo fue seguida de Ley Marcial y Estado de Sitio dictados por Somoza. La represión se intensificó y numerosos jóvenes fueron apresados. En febrero de 1975, Brenes pasó a la clandestinidad y fue ubicado en Tola (Rivas), para dirigir tareas de organización.
Allí inició trabajo directo con el padre Gaspar García Laviana, ya colaborador del FSLN. Integrado a las estructuras terceristas en el fronterizo departamento de Rivas, contribuyó a crear redes de comunicación y abastecimiento entre Costa Rica y Nicaragua, clave para el desarrollo del Frente Sur.
En 1977 Brenes formaba parte de las estructuras de dirección insurreccional de Rivas. Para el 13 de octubre de ese año, la Tendencia Tercerista había organizado planes que incluían ataques simultáneos a cuarteles de la Guardia Nacional (GN), en Ocotal, Chinandega, San Carlos, Masaya y Cárdenas (Rivas), con el objetivo de conquistar una franja en la frontera con Costa Rica para instalar una Junta de Gobierno Provisional. Brenes y Álvaro Diroy Méndez (Ezequiel), debían atacar Rivas. Fallos de dirección y coordinación impidieron ejecutar las acciones previstas en varios departamentos del país.
Tras el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro y en pleno paro nacional, el 2 y 3 de febrero de 1978 fuerzas terceristas atacaron los comandos de la GN en Granada y Rivas. Brenes participó en el asalto a Rivas portando un lanzacohetes RPG. Las crónicas periodísticas relataron que los cohetes no lograron atravesar las paredes de adobe del viejo comando, pero unidades que salieron a la calle fueron emboscadas en el sector del parque. Luego, el grupo atacó el puesto GN de La Virgen, donde García Laviana fue reconocido, iniciándose la difusión masiva de su pertenencia al FSLN. La misma fuerza atacó el puesto de Peñas Blancas y se replegó a Costa Rica.
Camilo Ortega, jefe del Regional, cayó en Los Sabogales en febrero de 1978. Brenes había trabajado estrechamente con él y por ello, meses después, se trasladó clandestino a Masaya para apoyar a Hilario Sánchez en la reconstrucción de redes golpeadas por fuertes bajas del ataque al Comando GN de Masaya en octubre de 1977, la del propio Camilo y Moisés Rivera, además de las pérdidas en la insurrección de Monimbó. En paralelo, apoyó en la logística para la Operación “Muerte al Somocismo” (Toma del Palacio Nacional).
En la ofensiva de septiembre de 1978, participó en los ataques del Frente Sur contra puestos fronterizos: integró el grupo que asaltó el cuartel de Sapoá. Después, la Guardia Civil costarricense capturó a 60 guerrilleros y los deportó a Panamá, entre ellos Carlos Brenes, Gaspar García Laviana, Ramiro Contreras e Idania Fernández, esta con varias heridas.
En febrero de 1979, Brenes participó en la reunión de los principales cuadros de la Tendencia Tercerista en Río Hato, Farallón (Panamá), conocida como el Congresito. Duró trece días y su objetivo fue aprobar el Plan General de la Insurrección. Asistieron, entre otros: Humberto y Daniel Ortega, Víctor Tirado López, Germán Pomares Ordóñez, José Valdivia, Óscar Benavides, Iván Montenegro, Edén Pastora, Joaquín Cuadra, Francisco Rivera, Carlos Brenes, Óscar Perezcassar, Hugo Torres Jiménez y Walter Ferretti.
En el Congresito se reorganizaron los mandos terceristas de la insurrección. Brenes fue integrado al Frente Occidental (León y Chinandega), bajo la jefatura de Óscar Perezcassar. Tendría responsabilidad principal en Chinandega, junto a Silvia Marlene Rodríguez Tapia (María de los Ángeles/Paola), Lenín Fonseca y otros.
El 16 de abril de 1979, Brenes participó en una reunión del Estado Mayor tercerista del Frente Occidental en una casa de residencial Veracruz (León) y con Lenín Fonseca se retiró a las tres de la tarde. Minutos después la GN asesinó al mando reunido en el lugar: Óscar Perezcassar, Róger Deshón, Edgard Lang, Idania Fernández, Carlos Manuel Jarquín y la mexicana Araceli Pérez Darías. Brenes y Fonseca se salvaron por minutos.
Durante la insurrección final, Brenes estuvo al frente del Estado Mayor Unificado de las tres Tendencias, integrado por Quxabel Cárdenas (GPP), Alonso Porras y Carlos Zamora (Proletarios). El 2 y 3 de junio, fechas fijadas para iniciar la Insurrección de Chinandega, la GN —reforzada por oficiales del CONDECA— asestó dos golpes duros: la masacre de El Calvario, donde cayeron Silvia Marlene Rodríguez Tapia y otros mandos intermedios del FSLN, y la emboscada en el camino a Tonalá (Chinandega), donde murieron la Dra. Lucrecia Lindo, el Dr. Lenín Fonseca, el Dr. Óscar Ponce, Rodolfo Popo Navarro y Rolando Cortez Téllez (Piel Roja). Estos reveses obligaron a replantear los planes iniciales para ese departamento.
El 19 de junio de 1979, Brenes y Carlos Zamora dirigieron los ataques contra fuerzas de la GN acantonadas en Chichigalpa. Tras varios días de combates se logró el control de ese territorio estratégico.
Con el triunfo de la revolución, Brenes se incorporó al Ejército Popular Sandinista (EPS) y ocupó diversas responsabilidades de mando:
Tras su retiro, Brenes fue fundador del Grupo Patriótico de Militares Retirados, junto al teniente coronel (R) Irving Dávila, Mayor (R) Roberto Samcam —recientemente asesinado por la dictadura en Costa Rica—, y el Capitán (R) Pedro Rivas Guatemala (entre otros). Desde ese espacio y de manera pública advirtió sobre la deriva autoritaria de Daniel Ortega y la captura familiar del FSLN.
No dudó en integrarse al Frente Amplio por la Democracia (FAD), mantener una actividad de denuncia sobre las arbitrariedades del régimen y respaldar las movilizaciones de 2018, que dejaron centenares de muertos, miles de heridos y presos políticos.
En 2018, Brenes fue capturado, acusado de “terrorismo” y aislado en la cárcel. Fue liberado en junio de 2019 tras la autoamnistía del régimen. El 14 de agosto de este año, en las redadas contra opositores y purgas internas del sandinismo —impulsadas por Rosario Murillo—, fue recapturado.

Esta captura evidencia el odio de Ortega y Murillo contra quienes les adversamos y procedemos del sandinismo. El régimen percibe un riesgo en personas prestigiadas como Brenes, su trayectoria y su condena abierta a la represión. Las purgas recientes contra quienes hasta ahora los habían acompañado expresan la desconfianza hacia los cuadros históricos del sandinismo. En el creciente ambiente de crisis, Rosario Murillo teme perder control del poder y recela que estos cuadros, con influencia y experiencia organizativa, se nieguen a seguirla. A eso se debe su actual tentativa de neutralizarlos o eliminarlos.
La biografía de Carlos Brenes condensa varias capas de la historia reciente de Nicaragua: la rebeldía de Monimbó, la insurrección contra Somoza, la construcción militar revolucionaria, el desencanto frente a la deriva autoritaria y el retorno de la represión. Es, a la vez, la historia de una generación que creyó posible democratizar el país y pagó un costo altísimo en vidas —de amigos, compañeros y familiares— y hoy vuelve a enfrentar la prisión por pensar distinto.
Si algo distingue a Brenes es la coherencia entre su origen comunitario y su ética pública: de la alfabetización barrial al Estado Mayor insurreccional; del mando de Brigadas al activismo cívico; de la victoria militar a la defensa de la democracia. Esa trayectoria explica por qué el régimen intenta silenciarlo y por qué su nombre permanece vivo en la memoria del pueblo de Masaya y de Nicaragua.
¡Exigimos libertad para Carlos Brenes! ¡Libertad para todas las personas presas políticas! ¡No más represión!
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Guerrillera, revolucionaria y política nicaragüense. Participó en la insurrección contra la dictadura somocista. Exdiputada de la Asamblea Nacional. Fundó el disidente Movimiento por el Rescate del Sandinismo. Tiene una licenciatura en Ciencias Sociales y una maestría en Derecho Municipal de la Universidad de Barcelona, España. Es autora de la serie "Memorias de la Lucha Sandinista".
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