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Richard Feinberg: Biden, la Cumbre, CAFTA, Cuba, y Ortega 

EE. UU. debería buscar las diferencias de intereses nacionales entre las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

De izquierda a derecha.: Nicolás Maduro, presidente de Venezuela; Mohsen Rezai, vicepresidente de Asuntos Económicos de Irán; Daniel Ortega, de Nicaragua; y Miguel Díaz-Canel, de Cuba. Foto/ Presidencia

Carlos F. Chamorro

31 de mayo 2022

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Richard Feinberg, economista y experto en relaciones internacionales de la Universidad de California en San Diego, y ex Consejero de Seguridad Nacional bajo el Gobierno de Bill Clinton, es el coordinador de un nuevo informe basado en una conferencia del Instituto de las Américas sobre “Las políticas de Estados Unidos hacia los regímenes autoritarios de las Américas”, de Cuba, Nicaragua, y Venezuela, que será divulgado este miércoles primero de junio.

Con más de cuatro décadas participando en el debate sobre la relación de Estados Unidos y América Latina, Feinberg reconoce la resiliencia de las tres dictaduras que priorizan el control del aparato de seguridad antes que la ideología para mantenerse en el poder, pero al mismo tiempo aboga porque Estados Unidos promueva una política que “en vez de meter en el mismo saco” a Cuba, Nicaragua y Venezuela, reconozca las diferencias entre las tres autocracias, empezando por suavizar sus relaciones con la isla caribeña.  


“Si Cuba no se siente tan amenazada, entonces estaría un poco más lista de entrar en negociaciones que tienen que ver con sus relaciones con Managua, y también con sus relaciones con Caracas”, alega Feinberg. Y añade: “la política más inteligente (de Estados Unidos) es justamente buscar dónde están las diferencias ideológicas, de intereses nacionales, de economía, y trabajar por allá”.

En una entrevista para CONFIDENCIAL y Esta Semana, Feinberg resaltó que a diferencia de las tres autocracias, la mayoría de los países de América Latina hoy son democracias, pero en la víspera de la Cumbre de las Américas, advirtió que “no es fácil para ningún Gobierno en Washington, llegar a algún consenso importante con tantas diferencias adentro del continente”. 

Eso se trata de Cuba. Maduro no iba a ser invitado porque no se reconoce como un Gobierno legítimo, y muchas veces Daniel Ortega no asiste a estas reuniones de todos modos. Está muy afuera de la onda del hemisferio. 

Antes Cuba no fue invitada a las cumbres porque la Carta Democrática, y también las resoluciones en Quebec en el año 2001, decían que a las Cumbres de las Américas solamente iban a ser invitados los países democráticos. Pero, los mismos países de América Latina decidieron insistir que Cuba que debía ser invitado, empezando en la Cumbre de Panamá, en 2015. Entonces, Obama, en esta época tenía que decir --vamos a tener cumbres con Cuba o no vamos a tener ninguna cumbre, aun sin Cuba.  Obama, en el contexto de querer entrar en una nueva época de diplomacia con Cuba decidió, -se puede invitar a Cuba-. Y también Cuba asistió en la próxima Cumbre en Lima, en 2018.  

Entonces esta decisión enfocada en Cuba ¿responde a la política interna de la Florida o a la política hacia América Latina? 

Tiene todo que ver con la política doméstica. Biden durante su campaña decía que iba a regresar a la política hacia Cuba del presidente Barack Obama, pero llegando a la Casa Blanca la gente alrededor de él, los políticos decían –no, es más importante que tratemos de ganar unos votos en el Estado de Florida, entre la comunidad cubana, entonces quedaron básicamente con la política de Trump. 

Pero, llegando a la Cumbre, varios países, no solamente México, pero yo diría más importante Argentina, en realidad, decían - oye, si no van a invitar a Cuba, por lo menos tiene que suavizar un poco la política norteamericana hacía Cuba-.  Entonces hubo una combinación de ciertas presiones de América Latina por un lado; y por el otro lado, había siempre divisiones adentro de la Administración de Biden, gente que quería regresar a la (política) de Barack Obama.  Entonces, estas dos fuerzas podrían hacer algún cambio en la política, suavizándola hacia Cuba.  

En la Cumbre, Cuba no va a estar ahí como Gobierno, pero la idea es que van a invitar a gente del sector privado y de sociedad civil de los tres países excluidos: Venezuela, Nicaragua y de Cuba. 

Es difícil llegar a consensos en una Cumbre

¿Cuál es la importancia de esta Cumbre? ¿Qué es lo que está en juego? para unos es el tema de la exclusión, para otros es el tema de la democracia frente a la dictadura; pero ¿acaso en la Cumbre hay alguna estrategia para fortalecer la democracia?

Primero, los tres países autocráticos en América Latina: Nicaragua, Venezuela y Cuba, son menos que el 10% de la población de la región, y aún menos como porcentaje de las economías.  Entonces, la democracia, a pesar de lo que dice mucha otra gente, sigue siendo bastante fuerte en América Latina, a pesar de estos tres países, pero todos los demás tienen elecciones siempre.  A veces gana la izquierda, a veces la derecha, pero no hay duda de que va a haber elecciones, constituciones (democráticas), es decir, todo lo que tiene que ver con prensa libre, partidos políticos. Y aún en países como Brasil con Bolsonaro, con López Obrador en México, las instituciones democráticas, la sociedades civiles, la prensa, el sector privado, las oenegés, las universidades, centros de poder independientes del Ejecutivo, han podido quedarse bastante firmes cuando están atacados por Gobiernos que, a lo mejor,  les gustaría tener un sistema más autocrático, el país se resiste con fuerza. 

¿ Qué se puede esperar de esta Cumbre? ¿Va a salir una resolución general o alguna acción concreta sobre temas específicos? Por ejemplo, en Nicaragua, hay una expectativa de que de aquí surja un respaldo continental a la demanda para la liberación de los presos políticos. 

Hay que entender que es un momento difícil en América Latina, en una Cumbre hay que tener un consenso para tener resoluciones; y mira a los Gobiernos que tienen ahora: un Bolsonaro, un AMLO, un Castillo en Perú. No es fácil para ningún Gobierno en Washington, llegar a algún consenso importante con tantas diferencias adentro del continente. 

Además, en general en las Cumbres no se trata tanto de problemas de países específicos, como Nicaragua, por ejemplo. Se trata más bien de resoluciones que tienen que ver con políticas globales, regionales. Por ejemplo, sobre democracia, seguramente van a decir que tenemos que seguir con la democracia en la región; la Carta Democrática, quizás fortalecerla, aunque no es fácil porque hay que tener un consenso, y hasta el momento no se ha visto eso. También sobre temas como energía renovable; como inmigración, que va a ser un punto clave en esta reunión.  Otros temas como la pandemia; como la (relocalización) de las cadenas de valor en la economía de Asia y de Europa ahora a nuestro hemisferio, que es una oportunidad importante. Esos van a ser los temas principales. Y vamos a ver, si los Estados Unidos, el Banco Interamericano o Banco Mundial, van a poner recursos importantes detrás de unas de esas resoluciones. 

 ¿Y en esas cumbres paralelas que mencionas, del sector privado y la sociedad civil, ahí se espera que se discutan estos temas de las dictaduras que no estarán presentes en la Cumbre?

Mira, yo personalmente, en la sociedad civil, voy a hacer moderador de un panel, justamente sobre el tema de la democracia en América Latina, y me imagino que el tema de las dictaduras y las democracias van a ser temas principales, sin duda. Pero,  en general no se sacan resoluciones, pero más bien son intercambios de ideas. Aunque ciertos representantes de la sociedad civil van a tener la oportunidad de tener intercambios con oficiales de los Gobiernos en cierto momento, un intercambio de ideas. (Tal vez) puede influir, en cierto modo, la sociedad civil en las consultas oficiales. 

Richard Feinberg, experto en relaciones internacionales. Foto: Confidencial | Archivo.

La resiliencia de las dictaduras

La próxima semana se divulgará un informe de una conferencia del Instituto de las Américas, de la Universidad de California en San Diego, que usted ha coordinado, sobre “Las políticas de Estados Unidos hacia los regímenes autoritarios” del continente, en el que se pone énfasis en la resiliencia de las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela, el peso que tiene para su sostenimiento el control del aparato de seguridad, por encima de la ideología. Sin embargo, en estos regímenes también hay fisuras, hay desgaste, en Nicaragua se está viendo ahora con esta política de radicalización del régimen. ¿Pueden estas fisuras transformarse en grietas?

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Cada caso es diferente. Usted sabe más que yo sobre la situación interna de Nicaragua.  Lo que se nota del informe es que, a pesar de que la democracia es fuerte en casi toda la región, tiene estos tres países que desde hace tiempo han tenido Gobiernos autocráticos, a pesar de las presiones externas.  

La conferencia fue superinteresante, no había un consenso, pero lo que se notaba es que estos regímenes han mostrado que tienen más resiliencia, más fortaleza, de lo que uno podría haber imaginado. Incluso, las presiones económicas internacionales pueden empeorar la situación. Porque estos Gobiernos populistas, mientras tengan recursos, pueden en cierto modo comprar apoyo doméstico, pero cuando pierden estos recursos económicos, solamente les queda la fuerza, la represión. Entonces, lo que se ha notado en los tres casos es que, más presión externa, más represión interna.  Es  decir, todo lo contrario de lo que buscan las tendencias democráticas internacionales. 

Lo que se dice en el informe es que sanciones por sanciones, no hay por qué. (Las) sanciones tienen que ser ligadas a un proyecto diplomático, que tiene que ser bien coordinado con los Estados Unidos, pero con otros poderes de Europa y la región.  Pero se nota que, en la realidad, México y otros países más importantes (de la región) no han podido en realidad coordinarse con la comunidad internacional en estos tres casos, entonces, de ahí la debilidad de las presiones internacionales. 

Y además,  el informe dice que adentro de los Estados Unidos hay problemas serios en cuanto a la política internacional, divisiones partidarias: republicanos y  democráticos;  divisiones en el Congreso,  en el Ejecutivo; el poder de las diásporas de los tres países,  muchas veces dividido entre, moderados y maximalistas, los que están dispuestos a decir –podemos negociar si podemos lograr, por ejemplo, (la liberación) de los presos políticos, y ahí podemos decir -hemos ganado algo-.  Y otros dicen -no, no hay que tener compromisos, hay que cambiar el régimen-. 

¿Cómo ves los desafíos de la oposición o de los movimientos prodemocracia en Cuba, Nicaragua y Venezuela bajo estado policial. En el caso de Nicaragua, por ejemplo, con todos los líderes de la oposición en la cárcel o en el exilio?, ¿y cómo se conecta este movimiento con la presión internacional?

Bueno, el informe menciona, de que es importante una coordinación firme entre los actores internacionales y los actores domésticos, y tratar de sincronizar  lo interno y lo externo. 

Usted conoce muy bien la historia de Nicaragua. Uno de las problemas graves en Nicaragua, por toda la historia, han sido las divisiones políticas. Daniel Ortega ganó las elecciones de 2006 porque los otros partidos no pudieron llegar a un acuerdo sobre un candidato, y de ahí vienen todos los problemas que tienen en Nicaragua ahora, si no fuera por esta incapacidad entre las fuerzas políticas de llegar a un acuerdo entre sí. 

Yo creo que una de esas razones por la cual Ortega metió presos a todos los candidatos, es que él tenía miedo que esta vez aprendieron de los errores del pasado,  que sí los partidos políticos y los actores principales iban a llegar a un acuerdo entre sí, y de ahí ganar cualquier elección. Por eso, de parte de Ortega (decidió) ya no vamos a elecciones.

Además del exilio político que provoca la persecución, hay una ola de migración masiva, que es común en Cuba, Venezuela y Nicaragua,  de centenares de miles de personas que pareciera una especie de exportación,  de la frustración,  de la falta de salida y también del descontento.  

Lo que es obvio, es que la exportación de fuerza laboral resulta en un flujo de remesas que, en los tres casos, ya llega a niveles importantes en cuanto al impacto sobre la economía.  Entonces, la emigración, cómo válvula de escape demográfico y político, y además de tener remesas, es obvio que funciona. Porque hay que decir que emigración no solamente de estos tres países, sino  de muchos países de América Central, de México,  del Caribe, países que son democráticos y también tienen estos flujos importantes de gente y de remesas. 

Lo que se nota es que hay una coordinación ahora entre Cuba y Nicaragua, que Nicaragua deja que los cubanos entran, y de ahí los cubanos pasan por México para llegar a los Estados Unidos, y eso sí es algo que los Estados Unidos no está muy cómodo con eso, y uno de los temas en la Cumbre en Los Ángeles va a ser, justamente, cómo Cuba está usando otros países para emigración irregular.

EE.UU., CAFTA, Cuba, y Nicaragua

Una de las particularidades de Nicaragua que diferencia al régimen de Ortega, con Cuba y Venezuela, es que se mantiene un predominio de la economía privada, no ha sido estatizada, con estabilidad macroeconómica, y que el principal mercado de Nicaragua sigue siendo Estados Unidos.  ¿La revisión del CAFTA, que está contemplada en la Ley Renacer, es una opción política para la Administración Biden? 

Según mi manera de leer el tratado de Cafta-DR, un país no puede echar a otro. Un país puede retirarse, pero no echar a los demás. Entonces, yo dudo que los Estados Unidos podrían y quieren echar a Nicaragua de Cafta-DR. Lo que se podría hacer es (aplicar) otras sanciones de comercio internacional.  Por  ejemplo, negar la entrada de ciertos productos,  levantar tarifas muy altas en contra ciertos productos de Nicaragua,  es una posibilidad. Una posibilidad, es que los Estados Unidos dice a Nicaragua –oye, mira, sin tratar directamente de echarte de Cafta, vamos a negar ciertos beneficios económicos si ustedes, por lo menos, no liberan a los presos políticos-.  Por ejemplo, - si ustedes, no dejan un poco más de libertad a la sociedad civil, a los medios de comunicación, por ejemplo-. Algo menos que exigir elecciones verdaderamente libres que pondrían lógicamente en peligro a todo el régimen;  pero a lo mejor intercambiar amenaza de sanciones económicas, si el régimen por lo menos toma unas medidas humanitarias, como liberar a los presos políticos. Yo,  por lo menos, espero que se pueda negociar algo por este lado. 

En esta alianza entre Cuba, Nicaragua y Venezuela, Maduro aporta el poder económico, el petróleo de Venezuela;  Díaz-Canel,  la fortaleza del Estado de Cuba,  que ha estado resistiendo el bloqueo de Estados Unidos por 60 años; ¿ Qué aporta el Gobierno familiar de Daniel Ortega y Rosario Murillo?

Ya hablamos un poco de que Cuba está usando a Nicaragua como una válvula  de escape para emigración.  Pero, yo diría que más allá de esto, el régimen de Ortega,  da vergüenza a los cubanos, porque los cubanos se miran como una revolución moderna, una revolución socialista en contra de Batista; y cuando miran a un régimen familiar en Nicaragua,  que hace recordar del régimen de Somoza, que es tan brutal.  Es decir, cuando había las manifestaciones en Cuba, hace unos meses, no mataron gente, no; metieron gente presa, pero matar a sangre fría en las calles.  No, no se hizo eso.  Entonces yo diría que el régimen de Ortega es un estorbo para, aun, los cubanos. 

¿Si Ortega es una es una vergüenza y un estorbo, se podría decir que el régimen de Ortega es el eslabón más débil de esta alianza entre Cuba, Venezuela y Nicaragua?

Yo creo que, si los Estados Unidos tenía una política más inteligente, como tenía Barack Obama, de tratar de suavizar las relaciones con Cuba, de ahí se podría hablar con Cuba –oye, para nosotros y para ustedes este Gobierno de Ortega es una vergüenza, por qué no trabajamos juntos en hacer un cambio allí-. Claro, que entendiendo de que los Estados Unidos tendría que dar algo a cambio también, que es abrirnos un poco al comercio con Cuba, al intercambio cultural, al turismo, como estaban haciendo durante Barack Obama. Si Cuba no se siente tan amenazada, entonces sería un poco más listo de entrar en negociaciones que tienen que ver con sus relaciones con Managua, y también con sus relaciones con Caracas, también.  Pero, meter (a) los tres, y decir que no vamos a hablar con ninguno de estos tres, y están bajo sanciones fuertes, lógicamente, ¿Qué pasa?  Que los tres se reúnen entre sí mismos. Entonces, la política más inteligente es justamente buscar dónde están las diferencias, dónde están las diferencias ideológicas, diferencias de intereses nacionales, de economía, y trabajar por allá.


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Carlos F. Chamorro

Carlos F. Chamorro

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.

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