Luis Haug: Sandinistas lo respaldan, pero “el apoyo a Daniel Ortega y el FSLN es cada vez menor”

El director de Cid Gallup analiza los resultados de la última encuesta: "Sólo 17% tiene esperanza de que Ortega puede resolver los problemas del país”

Daniel Ortega rodeado de sus partidarios durante un acto del 19 de julio

Daniel Ortega rodeado de sus partidarios durante un acto del 19 de julio. Foto: Confidencial | Archivo.

12 de junio 2023

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El consultor político Luis Haug, director gerente de la firma costarricense Cid Gallup, presentó en el programa Esta Semana los resultados de la última encuesta que realizó en Nicaragua entre el 20 de mayo y el 5 de junio  –la número 105 en una larga serie desde 1989–, entre 1215 personas mayores de 16 años a nivel nacional, con un nivel general de confianza de 95% y un margen de error de +- 2.78%. 

Esta es la primera evaluación de opinión pública que se efectúa en Nicaragua, después de la excarcelación de los 222 presos políticos, el pasado 9 de febrero, del encarcelamiento y la condena de monseñor Rolando Álvarez, y del agravamiento de la persecución contra la Iglesia católica.


Los principales hallazgos de la encuesta confirman el alto nivel de desaprobación que se mantiene sobre el régimen de Daniel Ortega desde 2018, y su incapacidad para brindar soluciones al desempleo, la recesión económica, el alza en el costo de la vida, y la corrupción.

Y al mismo tiempo, la encuesta registra una creciente reducción de la simpatía política por el Frente Sandinista; mientras dos exreos políticos obtienen los niveles más altos de opinión favorable de la población, y Daniel Ortega y Rosario Murillo, mantienen los niveles más altos de opiniones desfavorables

Haug explicó que para hacer una muestra de este tipo se realiza una selección aleatoria de 1215 personas con todos los teléfonos celulares activos, a los que llaman utilizando números desde Costa Rica, de tal manera que disminuya el rechazo a responder en un país donde prevalece un clima de represión, censura y estado policial de facto. 

Sin embargo admitió que “en los últimos meses, el nivel de rechazo, de no querer contestar a la entrevista en Nicaragua es bastante más alto en comparación a otros países de Centroamérica y Sudamérica. Y, aproximadamente, tenemos que entrevistar a nueve o diez personas para que una persona nos conteste”. 

¿El nivel de confiabilidad que ustedes pueden deducir de las personas que responden que tan sólido es? 

Una vez que la persona nos empieza a contestar, hay una serie de preguntas que nosotros utilizamos para ver la variabilidad de las distintas respuestas y el nivel de confianza que la persona que nos está contestando tiene en la entrevista. Y lo que vemos es que la persona tiene confianza al ver el número de Costa Rica, al darse cuenta que es completamente confidencial la llamada que se le está haciendo y entonces ya libremente nos expone sus necesidades. 

¿Cómo impacta el entorno en que se desarrolla esta encuesta, en un momento en que en Nicaragua, nuevamente, hay muchos presos políticos y hay una persecución implacable contra la Iglesia católica? ¿Puede usted evaluar el nivel de apertura o de temor que existe entre la población para hablar? 

El que sea en teléfono celular definitivamente da muchísimo mayor confianza a la persona que nos está contestando que cuando se le llama directamente a la casa. Él nos puede contestar en el lugar que esté y se siente menos identificado con respecto a quién le está llamando, y al mismo tiempo se le da la orden de que puede contestar o no contestar en cualquiera de los cuestionamientos que se le está haciendo, dándole a él libertad de actuar y de responder. 

A la pregunta sobre “¿cómo cree que va el país? el 62% contesta “equivocado” y el 29%  dice “correcto”. El porcentaje de 62% de personas que dice que va por el rumbo equivocado es igual que lo que salió en 2022 y en enero de 2023, pero  los que dicen que va ir por el camino correcto están disminuyendo: de 33% en 2022, a 32% en enero de este año y ahora 29%.

Vemos un pesimismo a nivel general en la población nicaragüense. Tres de cada cinco personas, especialmente aquellos que se ven perjudicados en las finanzas de sus hogares, consideran que el futuro que les espera es bastante más negro que los que están viviendo hoy. Vamos a ver más adelante, incluso ahí, cómo impacta esto el deseo de emigrar, salir de Nicaragua, porque no están viendo oportunidades de poder surgir en el país. 

La situación económica hoy, comparada con la percepción que existía hace un año, es peor y mucho peor para el 66%, y el 24% dice que está mejor. Y si se compara con la encuesta de enero, hay un deterioro de ocho puntos. Y cuando preguntan sobre el futuro: ¿Cómo va a estar el país dentro de un año? Nuevamente, un 59%, espera que el país estará peor en comparación a un 30% que todavía tiene expectativas positivas. 

Es una visión bastante pesimista de lo que está sucediendo no sólo en el país, sino a lo interno del hogar. La situación económica es bastante apremiante para las familias. Vemos que dos de cada tres, y especialmente aquellas lideradas por mujeres y de un bajo nivel educativo, están teniendo mucha presión para poder conseguir el dinero para adquirir las necesidades básicas del hogar. Y de ahí también el deseo de ver qué es ver que se hace, porque no se están presentando oportunidades en un momento donde también hay baja credibilidad en los líderes. 

En la pregunta sobre la economía de la familia, el 58% dice que está peor o mucho peor que hace un año; y los que dicen que está mucho mejor solamente el 7%. Pero en otra pregunta sobre el costo de la vida, el 69% dice que ha subido mucho y algo en comparación con hace cuatro meses. 

Definitivamente, hay dificultades a lo interno de cada hogar para hacer frente a las necesidades básicas y ya no estamos viendo necesidades básicas a futuro; es la necesidad de cómo como el día de mañana. Y de hecho, cuando consultamos si les ha hecho falta el dinero en algún momento del mes anterior para poder comer, ya en bastantes de los casos, en bastantes de las familias, no les está alcanzando para poder tener sus tiempos de comida. 

El 55% dice que ha habido un día por lo menos cuando no tenía dinero para comprar comida para su familia. Y aumenta hasta el 68% que dicen que han pasado por lo menos un día en que no tenían dinero para comprar alimento. 

Veamos la seriedad de lo que estamos conversando. En más de la mitad de los hogares en el país ya están pasando hambre, ya hay necesidad de mayores ingresos para poder tener la comida básica, ya sea para ellos mismos o los seres en su hogar. 

¿La conclusión de la encuesta apunta a que la preocupación central de los nicaragüenses hoy tiene que ver con la situación económica, el costo de la vida, el desempleo, en contraste o en comparación con la crisis política o la falta de libertades? 

El ciudadano al final visualiza dos tipos de problemas, uno a lo interno del hogar, donde las principales dificultades son económicas: costo de vida, desempleo, necesidad de acceso a un mejor techo, salud. Pero a nivel de país aparece ya otro problema que es la corrupción. Se ve un alto número de personas que nos está mencionando que la corrupción política a nivel de Gobierno, a nivel de los líderes, es el principal problema que está enfrentando Nicaragua, y que directamente está impactando la situación económica que se vive a nivel de país y que por lo tanto afecta directamente (a) las familias nicaragüenses. 

En esas dos preguntas, ¿Cuál es la principal preocupación para usted y su familia? Desempleo, costo de la vida, vivienda, drogas, y ¿Cuál es el principal problema del país? La corrupción, el desempleo, costo de la vida, y  delincuencia. Ahí está esa combinación de factores de tipo económico y político. 

Definitivamente. Por eso, a nivel de país, la corrupción es un problema relevante, y ya el ciudadano está viendo cómo éste impacta directamente a nivel transversal las distintas dificultades o barreras que está enfrentando el ciudadano para una mejor calidad de vida. 

¿Hay alguna diferencia en las respuestas que obtienen ustedes de la población en Managua, en las principales cabeceras departamentales y en el interior del país, en relación a este tipo de respuestas sobre la preocupación por el costo de la vida, el desempleo y por otro lado, la corrupción y la delincuencia?

Se presentan ciertas diferencias de acuerdo al lugar de residencia. En Managua la corrupción tiende a ser bastante más relevante en aquellas personas con estudios universitarios. Tienden a citar también la corrupción y la falta de credibilidad de los líderes como uno de los problemas importantes o barreras para la mejor calidad de vida que conversábamos. A nivel rural, el hambre, la situación económica, está siendo un problema, y especialmente en aquellas familias lideradas por mujeres, donde la necesidad de mayores ingresos para poder tener comida en sus mesas, todos los días, ya no está siendo posible. 

En la valoración de los ciudadanos sobre las labores del presidente Ortega, más de un 53% tiene una opinión negativa. Cuando la pregunta se cierra en aprobar o desaprobar la presidencia de Ortega, desaprueba: 56%; aprueba: 34%. Este nivel de desaprobación ha estado ahí en los últimos meses. Sin embargo, lo que llama la atención es que la aprobación que tenía el presidente Ortega baja incluso de 38% a 34%. 

Vemos que el sandinismo, que a nivel histórico ha tenido aproximadamente una tercera parte de la población, con el resto rechazándolo fuertemente, está perdiendo fuerza. Y esto también lo relacionamos con las simpatías de partido. Ortega mantiene una aprobación de una tercera parte, que se muestra en cierta forma optimista, que considera que los problemas económicos --aunque están presentes-- no son tan relevantes, más esta solidez, cuando la amarramos con las simpatías partidarias, ya se empieza a ver debilitándose, ya no es tan fuerte como antes. 

Hay dos preguntas clave. Una es: ¿Cuán probable cree usted que el Gobierno del presidente Ortega le resuelva la preocupación que tiene en su familia? solo un 16% dice mucho. Este sería, digamos, los partidarios del Gobierno, y  eso coincide con aquellos que simpatizan con el partido Frente Sandinista, que según la encuesta son también el 16%. 

De hecho, vemos una solidez muy fuerte y un apoyo muy significativo entre los que se declaran sandinistas y los que consideran que el presidente Ortega está haciendo muy buena su labor. Hay casi un total apoyo, pero este es cada vez menor. Esta es una de las preguntas que nosotros utilizamos internacionalmente para medir la confianza en el mandatario, la esperanza que este refleja hacia el futuro. Y vemos cómo ya la gran mayoría, casi siete de cada diez personas, simplemente perdieron la esperanza en que esta Administración pueda realizar una mejor labor. 

Hay un nivel de desaprobación de más del 56%, la aprobación es del 34%, pero cuando preguntan por la esperanza de resolver problemas, ese 34% se reduce a 16%. Y en la pregunta sobre preferencia de partidos políticos el 16% simpatiza con el FSLN. Pero en enero, a esta misma pregunta, la simpatía por el FSLN era 22%, que fue más o menos la misma que se mantenía durante 2022. Ahora está bajando a 16%. 

La gran mayoría no tiene preferencias por una u otra organización. Y el Frente Sandinista también está perdiendo ese enamoramiento que tenía de los ciudadanos en un pasado. Sí, una tercera parte de la población sigue estando ahí, entre comillas, viviendo con el Gobierno de Ortega. Pero, esa satisfacción que mostraban en meses anteriores, se ha venido debilitando. 

Esta es la primera vez que se hace una encuesta de opinión pública en Nicaragua después de la excarcelación y el destierro de 222 presos políticos el 9 de febrero de este año, y también después de la condena a monseñor Rolando Álvarez, condenado a 26 años de cárcel. De manera que es importante ver ahora la opinión que tiene la población sobre las personalidades públicas, del Gobierno, la oposición, o la sociedad civil. La pregunta es: ¿Cuál es su opinión sobre las personalidades públicas? 

Esta es la imagen personal, ya no necesariamente su desempeño en las distintas posiciones que se están exponiendo ante la opinión pública. Por ejemplo, cuando preguntamos por Daniel Ortega es la persona, cuando preguntamos por Rosario Murillo es la persona, y aquí vemos un gran descontento con ellos. Medimos también la penetración de nombre: ¿ Cuantos le conocen? Definitivamente Daniel Ortega, Rosario Murillo, Cristiana Chamorro, son personas bastante conocidas. Pero, a diferencia de Cristiana Chamorro o Félix Maradiaga, que tienen una imagen positiva dentro de la población, la pareja presidencial presenta una exposición muy desfavorable de parte de la opinión pública. Incluso, esta imagen personal, es también a nivel transversal en los distintos grupos sociodemográficos. Sí mantienen la posición positiva dentro de los seguidores sandinistas. Pero también vemos que estos, poco a poco, se han ido reduciendo. 

Las dos personas con mayor opinión favorable y menor desfavorable, con un índice positivo más alto, son dos expresos políticos: Luego vienen dos funcionarios del Gobierno: Fidel Moreno: Reyna Rueda: 37%, y el expreso político Juan Sebastián Chamorro. El sacerdote Rolando Álvarez, al que el Gobierno ha acusado de traición a la patria y está condenado, tiene una opinión favorable del 35%. Rosario Murillo tiene el 49% de opinión negativa y Daniel Ortega, que sería --según esta encuesta-- la persona con el nivel de opinión desfavorable más alto del país: 56%. En la otra encuesta de enero y otras anteriores, Rosario Murillo aparecía con una opinión desfavorable más alta que Daniel Ortega. Ahora se invierte. 

Ahorita ya el presidente Ortega definitivamente está recibiendo más las críticas de la población, más se le está señalando como culpable de las distintas necesidades que se están viviendo a lo interno del hogar y de todo este temor también de corrupción que se vive cuando se piensa en el Gobierno. 

Esta encuesta también se hace después que el Gobierno de Estados Unidos cambió las reglas migratorias para poder ingresar a ese país. Prácticamente la frontera se ha cerrado, excepto para aquellas personas que tienen un patrocinador en ese país, para que puedan obtener una visa y viajar. Pero cuando aquí se pregunta: Si usted tuviera los recursos para hacerlo, ¿cuán probable es que miraría otro país? Muy probable dice el 40%. Hay una reducción, hasta cierto punto, en la intención de migrar. En 2022, era del 47%, bajó a 43% en enero y ahora a 40%. Pero a esas personas que quieren emigrar --los que dicen que es muy probable y algo probable-- la gran mayoría quiere migrar a Estados Unidos. Esto aumentó del 52% al 55%. Sigue España, 13% y Costa Rica, 11%. 

Si aquí vemos, un deseo de migrar, especialmente en los menores de 40 años. Ya aquellos con mayor edad dicen–ya hice la vida aquí en el, en el país, aunque quisiera migrar ya, en realidad no tengo un futuro afuera. Hay un alto número de personas que quieren salir, más que todo por razones económicas, ya que no vislumbran oportunidades a lo interno de Nicaragua, y perciben que en su país de destino, principalmente los Estados Unidos, pudieran tener empleos mejor remunerados. 

En la pregunta sobre las razones por las que la población desea migrar, la respuesta predominante es: –allá hay más trabajo y mejor pagado, dice el 62%; no hay oportunidad de trabajo acá en mi país, 24%. Es decir, hay un predominio de razones económicas. ?La gente no hace ninguna mención explícita a factores de tipo político en esta intención de emigrar?

En realidad es una situación económica. Las necesidades que se están viendo en sus hogares, de falta de dinero para las comidas, para los distintos productos que ellos necesitan. La falta de empleo es lo que está motivando a ese deseo de salir, también la desesperanza que se ve con respecto al futuro que les espera. 

Cuando ustedes hicieron estas preguntas, ¿hay otro tipo de valoraciones cualitativas sobre lo que está ocurriendo en el país? 

Nosotros vemos una población estresada, que está con temor de cómo va a hacer frente a su vida en el próximo año, se están perdiendo los empleos, se están perdiendo los distintos niveles de ingreso, con un costo de vida subiendo todos los días de acuerdo a lo que percibe la gente, pero al mismo tiempo, sin esperanza, porque no ve una opción diferente de los sandinistas. La gran mayoría de las personas, no tiene un partido político, pero cuando también preguntamos: qué pasaría, vea no hay otra agrupación en estos momentos, vemos que el partido de oposición mayoritario tiene apenas un 3% de seguidores, y no es que la gente no esté en busca de algo. La gente quiere tener esperanza, quiere tener un nuevo camino, pero en estos momentos, en Nicaragua, el pueblo no está viendo esa opción, está sintiendo como que no se le permite el poder, el poder escoger entre uno y otro, ya que a este otro se le bloquea. 

Si se comparan estos resultados con la encuesta que se hizo hace un año, después de la farsa electoral de noviembre de 2021, o la que se hizo en enero, al iniciar este año, pareciera que se mantienen las mismas tendencias, pero que hay algunos factores que se van agravando, el deterioro del costo de la vida y, por el otro lado, la reducción del nivel de apoyo que el Gobierno tiene dentro de sus propios seguidores. 

Definitivamente, ese impacto económico a lo interno de los hogares está tomando un lastre importante a nivel de Gobierno, en el que ha afectado la imagen de Daniel Ortega. La esperanza que tenía la gente con respecto a lo que el mandatario y su Administración podían hacer por solventar los problemas que viven las familias es cada vez menor y, una vez que el pueblo empieza a perder la esperanza, más el deseo de salir del país en busca de nuevas oportunidades, más la frustración que se vive en el día a día, y menos la felicidad a la que se ven expuestos. 



Carlos F. Chamorro

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.

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