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La estrategia del caos del presidente Ortega

durante la inauguración del diálogo nacional, el presidente Ortega confiesa que es el responsable  de conducir al país por el camino del caos

Una manifestante participa en una protesta contra Daniel Ortega. EFE | Bienvenido Velasco | CONFIDENCIAL.

21 de mayo 2018

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En su discurso del 16 de Mayo de 2018 en la instalación del Diálogo nacional, increpado por los estudiantes, Daniel Ortega dejó claras cinco cosas que todo mundo sabía, pero de las cuales no había evidencia concluyente sino hasta ahora:  1) primero, que efectivamente, como Jefe Supremo de la Policía, él está tomando las decisiones personalmente en estas circunstancias que él llama “complejas”; 2) que él está dado carta de impunidad a las fuerzas de choque y paramilitares  para actuar sin temor de de ser reprimidos; 3) que él protege  a los delincuentes y grupos paramilitares y no a la población al no autorizar a la policía resguardar el orden aún en casos de estarse cometiendo graves delitos contra la población; 4) que esa actitud de no autorizar a la policía poner el orden es violatoria de la Constitución y las leyes; 5) que él  reconoce que esa actitud de no poner el orden frente al terror que imponen los paramilitares  es el camino del terror y el caos, pero aún así el ha dicho que no autoriza poner el orden, haciéndose así responsable del estado de terror e que está sumida Nicaragua.  Veamos las partes de su discurso donde lo reconoce.

  1. Daniel Ortega dirige directamente a la policía y toma las decisiones operativas en situaciones complicadas como la actual.

El Presidente admite que dirige personalmente la policía en esta crisis. Dice: “Cuando tenemos situaciones complicadas como éstas,  de los que se andan desplazando por las noches, grupos paramilitares, que se desplazan haciendo destrozos, la policía: no ahí déjenlos, hay que sigan destruyendo, (que) quemaron un supermercado, que quemaron una institución del Estado, bueno,  ahí déjenlos.” (Fuente: 19 Digital)


El párrafo es claro: la policía le pide orientaciones de qué hacer frente a los hechos vandálicos de grupos paramilitares que salen por las noches  a hacer destrozos e incendiar instituciones del Estado. Eso significa que es él quien la está dirigiendo y que todo lo que hace la policía es bajo su orden y orientación.

Y esto lo sabíamos todos: la Jefa de la policía, Comisionada Aminta Granera, ha sido marginada  del devenir diario de esa institución y su accionar ha sido reducido a meras acciones protocolarias. Se sabe que por tanto la policía se dirige en familia: por el Comisionado  Francisco Díaz, segundo jefe de la policía,  que recibe orientaciones y órdenes de su consuegro Daniel  Ortega. Está muy claro quién da las órdenes en la policía.

  1. Daniel Ortega  da órdenes de no reprimir a los paramilitares y de crear el caos garantizando su impunidad.

En el mismo párrafo anterior queda claro que son órdenes del Presidente el  dejar que los paramilitares realicen sus acciones de terror y caos, que atenten contra la vida y  los bienes de los nicaraguenses, sin ser controlados ni reprimidos por  la policía. Vuelvo a citar la parte pertinente:  “Ahí déjenlos, hay que sigan destruyendo,  (que) quemaron un supermercado, que quemaron una institución del Estado, bueno, ahí déjenlos.” (El 19 Digital).

Pero para que no quede ninguna duda, en su defensa de la  policía, que en su opinión es víctima y no es victimaria,  el Presidente reafirma en otro párrafo que él autoriza o no a la policía cómo debe enfrentar  situaciones como ésta: 

“ La policía no está para reprimir manifestaciones, no está para reprimir las protestas que se realizan todos los días, ni siquiera hemos querido autorizar a la policía para resguardar el orden, donde se están cometiendo graves delitos contra la población.” (El 19 Digital)

El Presidente confiesa que no ha querido autorizar a la policía poner en orden a los paramilitares aún y cuando están cometiendo graves delitos contra la población. Así que los afectados ya saben a quién reclamar indemnizaciones por los daños en vidas humanas y bienes causados por los paramilitares y fuerzas de choque.

  1. El Presidente protege a los paramilitares, delincuentes y grupos de choque, y no a la población, como es su obligación constitucional.

En la cita anterior es claro que el Presidente “no ha querido autorizar a la policía resguardar el orden aún en casos de graves delitos contra la población”.  Con ello, el Presidente protege a los delincuentes y desprotege a la población. Lo inaudito es que el Presidente reconoce que no ha querido proteger a la población aún en casos en donde se “están cometiendo graves delitos contra la población.” (El 19 Digital)

  1. El Presidente reconoce que viola la Constitución y las leyes con estas orientaciones de que la policía no reprima a los paramilitares y no imponga el orden a la delincuencia.

En el párrafo siguiente al que dice que no ha querido autorizar a la policía resguardar el orden cuando los paramilitares cometen graves delitos contra la población, afirma:

“ Y ahí sí estamos faltando a los principios de nuestra Constitución, nuestras leyes, y la población nos está reclamando…” (El 19 Digital).

Así el Presidente es confeso de estar cometiendo un delito:  transgredir la Constitución y las leyes, al no cumplir su obligación de poner orden y garantizar seguridad a la población. Y efectivamente la Constitución establece claramente que el Presidente está  obligado a cumplir y hacer cumplir las leyes.

  1. El Presidente, además, con esa posición confesada de permitir que los paramilitares sometan al terror a la población y no ponerlos en orden y aplicarles la ley, confiesa que es el responsable  de conducir al país por el camino del caos. Cito la parte de su discurso cuando comenta su respuesta a  la carta de la Conferencia Episcopal del 11 de mayo que le pide cesar la represión , controlar a los paramilitares, respetar la integridad de las personas, y otras dos demandas, antes de empezar el diálogo nacional,  y afirma:

“Nuestra respuesta fue clara, y agregamos que sí, que incorporamos en nuestra respuesta al primer mensaje de la Conferencia episcopal, donde la Conferencia episcopal fue clara, hacen un llamado a los nicaragüenses a no hacer uso de la violencia. No podemos estar en un país donde una parte de los nicaragüenses tienen derecho a aterrorizar y la otra parte no le queda más caminado que estar aterrorizado, como están las miles de familias ahí de Masaya, en los diferentes municipios de nuestro país, donde han asaltado negocios, han asaltado a gente humilde…

Entonces, ¿la policía debe tolerar ese tipo de actos? ¿Se debe encerrar  en los cuarteles a la policía y dejar que el país se convierta en un caos? ¿Que cada quien aplique la ley como él quiere, o como el piensa. ¿Que se llene de venganza, de odio, que se bañe de sangre Nicaragua?” (El 19 Digital).

¿Qué hacer con un Presidente confeso  de estar violando la Constitución y las leyes al proteger a grupos paramilitares terroristas y no a la población? Qué hacer con un Presidente confeso de ser permisivo y protector de grupos paramilitares culpables de graves delitos que atentan contra la vida y los bienes de los nicaragüenses? ¿Qué hacer  con un Presidente confeso de estar  propiciando el caos y el terror en el país con todas las consecuencias económicas, políticas, y sociales que ello tiene?

Los jóvenes estudiantes y la  mayoría de los nicaragüenses en la calle y de diversas maneras han dado la respuesta a estas preguntas: que se vaya!


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Manuel Ortega Hegg

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