Logo de Confidencial Digital

PUBLICIDAD 4D

PUBLICIDAD 5D

La agricultura ecológica ante la amenaza de El Niño

El bloqueo petrolero del estrecho de Ormuz y el próximo “Súper-Niño” no son problemas, sino retos, afirman las familias de agricultores ecológicos

Rótulo en la comunidad La Esperanzita

Foto: Cortesía

Gerd Schnepel

AA
Share

En las últimas semanas se han publicado en CONFIDENCIAL al menos tres artículos sobre la situación de la agricultura nicaragüense que podían sembrar el pánico, tanto entre los consumidores como, sobre todo, entre los agricultores. Donald Trump está causando grandes problemas en la economía mundial, sobre todo con el bloqueo del estrecho de Ormuz, que obstaculiza el transporte de petróleo. La catástrofe climática mundial probablemente provocará en 2026 un nuevo y fuerte fenómeno de El Niño, a raíz del calentamiento de las aguas del océano Pacífico.

Sin embargo, los artículos periodísticos de advertencia apenas contenían datos concretos sobre cómo los agricultores y agricultoras podrían defenderse de estas influencias, de las que ellos y ellas mismas no tienen la culpa. No obstante, no son sólo víctimas, sino que, con un cambio de mentalidad y nuevas prácticas, pueden al menos mitigar las consecuencias de los fenómenos mencionados (Trump y El Niño).

En todo el mundo desde hace aproximadamente 100 años, y en Nicaragua desde 1982, existe la agricultura biológica moderna y contemporánea, también conocida como agricultura orgánica o ecológica. En este tipo de agricultura no se utilizan fertilizantes sintéticos, y tampoco están permitidos los plaguicidas ni los pesticidas químicos.

Aunque a mucha gente le viene a la mente sobre todo la comida sana al oír este término, quizá —además de la preservación de la salud de las y los productores y las y los consumidores— sean al menos igual de importantes los efectos de esta agricultura sobre el medio ambiente, los suelos, el agua, la biodiversidad y mucho más. Por ejemplo, el “problema” de la urea mencionado aquí recientemente no tiene por qué serlo:

La urea sintética es un fertilizante nitrogenado de alta concentración, pero con graves impactos ambientales. La agricultura orgánica restituye el nitrógeno mediante procesos naturales, como la fijación biológica con leguminosas, el uso de estiércol compostado, el compost y bokashi, los biofertilizantes y una gestión sostenible del suelo. Esto no sólo aporta nitrógeno, sino que también mejora la fertilidad a largo plazo, reduce la contaminación, promueve la biodiversidad ¡y ayuda al clima!

La agricultura ecológica también está mejor preparada para hacer frente a la amenaza del Niño: ¡sobre todo en las zonas tropicales secas y húmedas, se cultiva junto con árboles! Este método, conocido como agroforestería, protege el suelo, conserva la humedad durante mucho más tiempo, tiene raíces profundas y, sobre todo, proporciona sombra a los cultivos.

Los agricultores y agricultoras ecológicos de, por ejemplo, la RAAS practican una agroforestería muy diversificada, lo que también reduce las enfermedades y las plagas, permite cosechar durante todo el año y, sobre todo, no es un monocultivo, que estaría tan amenazado por El Niño como por las plagas y las enfermedades. El ganado mayor, principal destructor de los bosques tropicales, se cría en pequeñas cantidades y, cuando se hace, se utilizan métodos silvopastoriles.

El cacao “bio”, el café, la miel, el sésamo, la yuca, el jengibre, la cúrcuma y muchos otros productos ecológicos se ofrecen en los Mercados Campesinos e incluso se exportan a Europa y Norteamérica.

En lugar de temer la crisis del petróleo de Trump y al próximo Niño, las familias de pequeños agricultores deberían buscar a sus colegas que trabajan de forma ecológica y aprender de ellos y ellas cómo se puede producir de otra manera y mejor.

¡Las esperan en Nueva Guinea, en Punta Gorda, en El Rama, Tiktik Kanuu, Rama Cay, Santa Isabel del Pajarito y en la región del café ecológico del norte y para la vainilla ecológica en Matagalpa!

PUBLICIDAD 3M


Tu aporte es anónimo y seguro.

Apóyanos para que podamos seguir haciendo periodismo independiente en el exilio. Tu contribución económica garantiza que todas las personas tengan acceso gratuito a nuestras publicaciones.



Gerd Schnepel

Gerd Schnepel

Llegó a  Nueva Guinea como internacionalista alemán en enero 1982, pionero de la agricultura orgánica en Nueva Guinea. Con el pastor Rev. Miguel Torres R., fundador de Nueva Guinea, y su hijo el pastor Miguel Torres P. del Eje Ecuménico arrancó en 1982 la eco-agricultura en Nueva Guinea. Junto con su esposa Elba Rivera construyeron en 1984 Finca La Esperanzita, Escuela Campesina de Agricultura Ecológica en el Trópico Húmedo, y cofundaron en 1998 Sano y Salvo - Safe and Sound, Primera Asociación Campesina e Indígena de Cultura y Producción Ecológicas en la Biosfera del Sureste de Nicaragua.

PUBLICIDAD 3D