Así se reconfigura Venezuela bajo la sombra de Washington
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Esta vez es peor y más cruel que en 2018: nadie confirma dónde están los presos políticos, no hay visitas, no hay entrega de paquetería, ni medicamento
El coronel en retiro del Ejército, Carlos Brenes Sánchez, detenido por segunda vez el 14 de agosto de 2025. Foto: Cortesía
Al día de hoy todavía reviso el celular para ver si te llegaron mis últimos mensajes. Hace más de cuatro meses que no tengo noticias tuyas. Desde el 14 de agosto la palabra incertidumbre tomó otro significado para mí: vivo en ella todos los días, a toda hora. La normalidad se rompió cuando vi que dejaste de responder mis mensajes. Quedaban en visto, sin respuesta. “Estará cansado”, pensé al inicio, porque andabas ocupado con la cosecha. Al día siguiente ya estaba convencida de que algo te había pasado. Tu desaparición salió en las noticias y en las redes.
Pero hay algo que las noticias y los informes de derechos humanos no reflejan. No se extraña a un número. Se extraña a una vida. Se te extraña a vos, papá, a Salvadora tu compañera. Los informes dicen que todavía hay 62 personas desaparecidas forzosamente hasta diciembre. Vos sos el número 9 de la lista y Salvadora la número 35.
Pero nadie extraña al número 9 ni al 35. A mí me haces falta vos, mi papa. Me hace falta hablar con vos de la finca, de tus problemas de salud, de las noticias del mundo, de mis viajes de trabajo. Me hace falta ese humor tan nica y tan de Masaya que nos hace reírnos hasta en los momentos más difíciles.
Pienso y trato de imaginarme en dónde y en qué condiciones estarás. Me aflige pensar en tus problemas de salud: la diabetes, los dolores en la columna, el hormigueo en las piernas, la presión alta. Me pregunto si te estarán dando los medicamentos en las dosis que necesitas. Dudo mucho que lo estén haciendo y, entonces, es inevitable pensar que te pueda pasar algo.
Seguramente, vos como los demás presos y desaparecidos no lo saben, a finales de agosto murieron en la cárcel Mauricio Alonso y Carlos Cárdenas. A sus familiares les entregaron ataúdes sellados y los tuvieron que enterrar escoltados por la policía. Desde esos días, todos nosotros, los familiares, no podemos dejar de pensar, con angustia, que cualquier día nos puede llegar un aviso parecido a uno de nosotros.
En las pláticas con otros familiares coincidimos que esta vez es peor y más cruel que en el 2018: nadie confirma dónde están, no hay visitas, no hay entrega de paquetería, ni medicamentos. Se nos ha negado el derecho a saber cómo están, si están bien o mal. Nos imaginamos que para ustedes también debe ser triste no tener comunicación con sus hijos, esposas, madres, hermanas. Solo quisiéramos encontrar la forma de decirles que no están solos y que no los hemos abandonado.
Vos y yo sabemos que estabas tranquilo en tu finca, siguiendo las reglas del juego que te habían impuesto: reportándote cada cuatro días a la policía, mandando tu foto por WhatsApp, pegado a la pared de la casa como te lo indicaron. No sabemos de qué te acusan ahora. Me imagino que saldrán con una de esas acusaciones inventadas (terrorista, traidor o tranquero). Los dos sabemos que no importa de qué te acusen, porque no va a tener ni pies ni cabeza y porque quienes te conocen no dudan de tu integridad.
Me imaginé y deseé una vejez tranquila para vos, en la finca con Salvadora y tus perros; me imagino que vos también. Pero, a tus setenta años, nuevamente te ves obligado a resistir ante una situación injusta. Quiero que sepas que estoy con vos; mientras no sepa dónde o cómo estás, esta carta no termina. Mi búsqueda tampoco.
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Hija del coronel retirado Carlos Brenes Sánchez, preso político desaparecido, desde el 14 de agosto del 2025. Doctora en Economía Agrícola y Desarrollo Rural. Especialista en temas de financiamiento para el desarrollo sustentable del sector privado a nivel global.
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