Apuntes para ejercer el periodismo bajo una dictadura

Los periodistas en Nicaragua siguen desafiando las restricciones del poder con el objetivo de informar

Los periodistas en Nicaragua siguen desafiando las restricciones del poder con el objetivo de informar

15 de enero 2022

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Vale la pena. La respuesta es siempre la misma cuando me cuestionan qué profesional sino un periodista es capaz de correr riesgos para realizar su trabajo, abandonar sus fines de semana, trabajar fuera de horario, sortear los peligros en la calle, evadir a los policías que asedian tu casa, o irse al extranjero y darle reiniciar a la vida para seguir informando. Pero también lo han vivido médicos, abogados, escritores, activistas, defensores de derechos humanos desde 2018 cuando el país se hundió en un abismo.

Conmueven ver las imágenes de 2021. Mientras el régimen de Daniel Ortega eliminó la competencia política encarcelando a opositores, la represión se enfocó también en el periodismo: medios intervenidos con policías paseándose en las instalaciones de los mismos, a un cronista deportivo encarcelado por el pecado de expresar sus ideas políticas en redes sociales, decenas de colegas cogiendo una maleta para irse fuera del país y resguardar su integridad, académicos y políticos encarcelados por tener diferentes ideas de quienes ejercen el poder desde hace ya 15 años. 


La situación del gremio no se puede disociar de lo que ocurre con la población. Como testigos, contar los hechos supone un riesgo mayúsculo, investigar y abrir un debate público se convierte en una ofensa para los regímenes intolerantes a la crítica. 

El informe sobre la libertad de prensa, presentado por el organismo Voces del Sur en 2022, eleva la alarma con datos que muestran al caso de Nicaragua como uno de los casos más graves en América Latina: 702 incidentes de abusos de poder estatal en 2021 es casi el doble del año pasado (360). Es casi el mismo número de los ocurridos en 2018, el más terrible de la represión, cuando fueron 712 y todos los nicaragüenses fueron testigos de la masacre.

No puede ser casualidad este hallazgo. Medios y periodistas son objetivos del terror. El método usado contra los mismos fue esta vez la fabricación de delitos, amparados en leyes represivas de reciente creación—2020—, la vieja armada de meter a las fuerzas represivas en las instalaciones, los asedios a las viviendas de reporteros como prueban los testimonios de las víctimas… El periodismo, sin embargo, está en pie. Resiste. 

Les pido algo: Cada vez que piensen que todo se viene encima, piensen en la utilidad de su trabajo. Estas son algunas de mis razones para seguir, las cuales quiero compartir con ustedes y algunos retos vigentes de la profesión. 

1. Aunque cada vez es más común la idea de que cualquiera puede hacer periodismo usando un teléfono, se necesita más el trabajo de curaduría, la ética y el esfuerzo por explicar lo que pasa. Ese es nuestro trabajo y en tiempos adversos es casi tan útil como el pan en el desayuno.

2. A veces en el oficio se es testigo de malas acciones sobre las que uno no puede permanecer indiferente, del hundimiento de esperanzas colectivas que pueden hacer creer que ningún cambio es posible. Pero no es así. Quienes quieren la profesión se sienten satisfechos mostrando lo que vivimos, aunque las condiciones sean el exilio, el asedio de las patrullas frente a las casas, la cárcel por opinar en redes sociales, la confiscación y nos sentimos satisfechos porque hay un profundo acto de servicio en lo que hacemos.

3. La seguridad es un tema colectivo. Importa cuando los colegas aprenden a salir a reportear juntos y avisar si les pasa algo tal como ocurrió en las coberturas en Nicaragua durante 2018, importa cuando se vulnera la vida y todos acabamos llorando la pérdida, importa con los presos políticos y sus familias que sufren. Entonces entendemos que somos un todo y que periodismo y sociedad vamos de la mano. Por eso, debemos pedir la libertad de los encarcelados injustamente.

4. Aunque siempre insisten en que seamos objetivos y no tomemos partido, vale la pena hacerlo por la democracia, el respeto por los derechos humanos y el medio ambiente.

5. A pesar que es cierto que cada día hay noticia, también lo es que la suma del esfuerzo periodístico cuenta la historia y hace memoria colectiva, lo que detestan los tiranos. 

6. Aunque se trate de héroes cívicos irrepetibles como Pedro Joaquín Chamorro, y tantos otros que han dado su vida para informar en América Latina, vale la pena asomarnos a su ejemplo y asumir el compromiso de buscar la verdad y contarla. Somos una construcción colectiva: seguimos las huellas de nuestros mayores. 

Pedro Joaquín Chamorro

Pedro Joaquín Chamorro, periodista y luchador contra la dictadura somocista. Confidencial | Archivo

7. Vale la pena leer nuevamente a PJCH: “Mientras haya una máquina de escribir, un papel, un micrófono, una plaza pública, un balcón o un espacio para hablar, aunque sea en la celda de una cárcel, seguiremos denunciando a los inmorales”.

8. El mundo de información al que accedemos es vasto como nunca antes, es cierto, pero la lucha por la información de calidad, la verificación de los datos, el contraste y la rigurosidad es continua. Siempre hay un camino para informar en regímenes cerrados.

9. Diga adiós al oficio solitario que conocimos. Las conexiones con colegas pueden ayudarnos a tener otra perspectiva, a exponer mejor nuestras ideas, a trabajar proyectos regionales y descubrir verdades ocultas. A entender para explicar mejor. Es hora de la reinvención y los nuevos emprendimientos.

10. Aunque todos quisiéramos tener una fuente poderosa que nos cuente los secretos mejores guardados, son igual de estimables el especialista que explica (y ahora puede ser encarcelado en Nicaragua gracias a las leyes represivas), el trabajador del Estado que se arriesga, la viuda del poder, y aquellas personas que todos ven con desdén, porque supuestamente no son importantes. Al periodismo le importan todos, y gracias.

11. Primero fue, es y será la audiencia. Debemos darle cabida, involucrarla en nuestra propuesta informativa.  A ellos nos debemos y nos deberemos. ¡Ánimo, colegas, hay mucho todavía por contar! 

*Comentario durante la presentación del informe de la libertad de prensa 2021 de Voces del Sur.



Octavio Enríquez

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Comenzó su carrera en el año 2000, cuando todavía era estudiante. Por sus destacadas investigaciones periodísticas ha ganado el Premio Ortega y Gasset, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio a la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa, y el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS).

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