Juan Carlos Calderón: “Ecuador está colonizado por el narcotráfico”

Periodista analiza inseguridad en Ecuador, donde “matar a un periodista cuesta 20 dólares”, y comenta impacto tras el crimen de Fernando Villavicencio

Simpatizantes del candidato a la presidencia Fernando Villavicencio salen a las calles proclamando a Villavicencio como "eterno presidente", tras su asesinato el 9 de agosto de 2023 a la salida de un mitin electoral de su campaña. EFE/ Santiago Fernández.

17 de agosto 2023

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Un tenaz recordatorio de la violencia que sacude a Ecuador podrá verse en la papeleta electoral del domingo 20 de agosto de 2023, cuando la imagen de Fernando Villavicencio, candidato asesinado, permanezca en la papeleta. Según el periodista de investigación Juan Carlos Calderón, director de Plan V y amigo personal de Villavicencio, el crimen los dejó como una “mesa sin una pata”.

En los años de gobierno de Rafael Correa (2007-2017), Calderón, Villavicencio y Christian Zurita —confirmado como el reemplazo del candidato asesinado por el Movimiento Construye— sumaron esfuerzos para investigar al poder y documentar la corrupción. Calderón y Zurita son autores del libro El Gran Hermano, que investigó sobre Fabricio Correa, hermano del entonces presidente.


Los tres periodistas fueron objeto de una brutal persecución, pero Calderón asegura que Villavicencio fue tratado como enemigo público del correísmo. Su amistad de décadas terminó sorpresivamente el 9 de agosto de 2023, cuando Villavicencio fue asesinado de 12 disparos realizados por sicarios, al salir de un acto de campaña. El hecho, a sólo unas semanas de las votaciones, provocó la declaración del estado de emergencia en Ecuador.

Una foto del recuerdo. 2019. Los periodistas ecuatorianos Fernando Villavicencio (q.e.p.d.), Mónica Almeida, Christian Zurita y Juan Carlos Calderón, celebrando el cumpleaños del primero de ellos. Foto/Cortesía

La razón es una crisis creciente causada por la inseguridad y el crimen organizado. Impactado por el crimen, Calderón dijo en una entrevista con el programa Esta Noche y CONFIDENCIAL que matar a un periodista en su país cuesta 20 dólares. Analiza también la violencia generalizada y el impacto electoral que puede tener el asesinato.

Vos fuiste amigo personal del candidato asesinado, Fernando Villavicencio, ¿cómo ha golpeado el crimen a su círculo más cercano y a todo el país?

Hay varios niveles de impactos. Uno es a sus compañeros y amigos, vinculados como hemos estado con él los últimos 30 o 40 años. En mi caso y Cristhian Zurita, los últimos 20. Siempre fuimos muy cercanos, porque hicimos mucha investigación, denuncias sobre abusos de derechos humanos, corrupción en el Ecuador.

El golpe es como habernos dado a uno de nosotros. Siempre tuvimos el orgullo de pensar que resistimos y sobrevivimos a una feroz persecución en el Gobierno de Rafael Correa. Pero esta vez no fue así. Y básicamente ese ha sido el impacto. Un enorme vacío, porque Fernando era una persona muy rigurosa, apasionada también por su trabajo de investigación. Y eso, claro, nos deja a los otros como la mesa sin una pata.

¿Por qué este crimen no puede ni debe quedar en la impunidad?

Es la primera vez que se asesina a un candidato presidencial y también la primera vez a un periodista que estaba en este derecho que tienen los ciudadanos de dejar el periodismo y dedicarse a la política. Porque él era una persona a la cual el Ecuador le debe muchas verdades.

Lo que hicieron con él fue sacárselo del medio, porque era peligroso básicamente para las grandes mafias, no sólo del narcotráfico, porque aquí se ha querido vender que fue una banda de narcotráfico que lo amenazó. Acá hay un conjunto de grupos delincuenciales vinculados a la corrupción en hospitales, minería, petróleo. Él denunció muchas situaciones de corrupción, abuso de fondos públicos en los distintos gobiernos. Entonces este ahí tocaría ver de dónde venían las amenazas, pero también a qué sectores afectó. Él debió haber tocado en algún momento un sector que decidió eliminarlo.

El gremio periodístico, ¿cómo reaccionó?

Obviamente a escala nacional e internacional han condenado —absolutamente— este atroz crimen. No sólo por la forma en que fue hecho; la facilidad con que los delincuentes, los asesinos, llegaron hasta él —a pesar del cerco policial—. Las dudas que se presentan frente a la protección o poca protección que tuvo. Pero, además, como un aviso brutal —digamos criminal— a todos los demás periodistas de este país sobre lo que nos puede pasar si seguimos indagando en la corrupción.

Leí que hablabas de un sicariato electoral. ¿Cuál es el mensaje que están mandando los sicarios a los ecuatorianos?

Por eso mencionaba esta etiqueta de sicariato electoral. Porque no sólo basta con eliminar y asesinar a los políticos que están contienda, como ha ocurrido ahora y al inicio de año de los candidatos a alcaldías. Aquí también hubo atentados, ataques, asesinatos. Pero aquí parece que se ha ido normalizando este hecho de eliminar al rival incómodo— o a quien de alguna manera pueda ser un estorbo—; eliminar al rival como estrategia de campaña, es decir, el asesinato político como una forma de llegar al poder.

Con lo de Fernando Villavicencio tiene que ver, porque lo que también se está intentando es impedir que su reemplazo, que es el periodista y colega —también un muy buen amigo mío, Christian Zurita—, sea calificado. Han pasado ocho días desde el asesinato y hasta ahora el Consejo Electoral no califica o no aprueba la inscripción de Christian. Y faltan dos días para el silencio electoral.

¿Qué impacto crees que tenga este crimen político en las votaciones? ¿Puede cambiar en algo el panorama electoral?

Yo creo que sí. De hecho, hubo una caída muy fuerte del correísmo. Porque la primera impresión que se dio de parte de una percepción del sector de la opinión pública es que el correísmo estaba vinculado con este ataque.

En realidad, Fernando había sido tratado como el enemigo público número uno del correísmo; con amenazas directas de parte del expresidente del tipo: “No tendrás donde esconderte, se te acabó la fiesta”. Como una suerte de matón, del patán, del agrandado de la clase.

Pero, y esto debo recalcar: No son los grandes beneficiarios electoralmente. Ellos han perdido algunos puntos. Ellos estaban apuntando con mucha rapidez a ganar en primera vuelta, pero esto les ha bajado absolutamente. El cálculo es de 10 o 12 puntos. Hay otro gran beneficiario que es el candidato Jan Topic, que es del ultraderechista Partido Cristiano. Plantea mano dura tipo (Nayib) Bukele para enfrentar el crimen y la violencia criminal en el Ecuador.

También se señala para sectores que (Topic) es como el segundo caballo sobre el que se sube el correísmo. O sea, Correa apuesta a dos lados. No se sabe cómo va a reaccionar la gente (en la elección). Hay mucha indignación sobre el crimen contra Fernando. Hay una decisión también de ejercer un voto castigo contra los criminales, un voto de pésame, y no se sabe cómo la gente reaccionará al ver la papeleta el rostro de Fernando, porque ahí va a estar.

¿Cuál fue la reacción de Correa? ¿Cómo la valorás?

Evidentemente, Correa siempre lanza mensajes en doble sentido. Es decir, ese es el típico de decir “rechazo el crimen, pero” … Ese “pero” implica evidentemente una falta de sinceridad. Y hubo condolencias públicas de Correa, la candidata Luisa González, pero también ha sido muy fuerte, agresiva (la reacción) por parte de los opositores al correísmo, tratándolo de hipócrita, mentiroso. Es evidente que la gente no cree en la sinceridad de esas condolencias. Como ya se ha ido asentando la polvareda (tras el crimen), han empezado ataques al prestigio de Fernando, cuando no se puede defender.

Las estadísticas de Ecuador dicen que los homicidios pasaron de 959 homicidios en 2016 a casi 4500 en 2022, ¿cuáles son las causas estructurales de ese incremento?

Ecuador está colonizado por el narcotráfico en todo sentido, el narcotráfico y el microtráfico. Y, cuando hablo de colonizar, me refiero a que hay territorios donde hay una gobernanza criminal, donde los narcos o los grupos delincuenciales controlan sectores poblacionales e incluso la Policía y el Ejército no entran.

Y esos sectores tienen que ver con las rutas por donde se envía la droga por el Pacífico hacia Centroamérica y México. Aquí hay muchísimo dinero que, además, se queda en el camino; se lava y alimenta toda una vida paralela. Hay muchos, incluso empresarios, que están involucrados. Jueces, fiscales, miembros de la Fuerza Pública. La plata no le huele a dinero sucio y se genera una economía criminal que sostiene el negocio. Esto hace que haya muchas disputas por territorios. La falta de acuerdos genera violencia y crímenes. También obviamente hay una delincuencia común desatada.

En Esta Noche entrevistamos al sociólogo Simón Pachano dijo que “se ha generalizado el sicariato en Ecuador”. ¿Cómo valorás la respuesta del Estado a la violencia que está desangrando a tu país?

Entrevisté a un indio afroecuatoriano del norte de Esmeraldas, que es límite con Colombia en el Pacífico. Una de las provincias más violentas. Y yo decía que necesitaba cierta compañía para ingresar y él me dijo que 20 dólares cuesta asesinar un periodista. Es (lo que cuesta) una caja de 12 cervezas. Y, además, me dijo: “Si quiere ir, mejor péguese el tiro acá en Quito, para que, por lo menos, aparezca el cuerpo”.

Imagínense el resto de la población. Toda una situación de terror. Se ha desvalorizado absolutamente la vida. Y claro, hay gente que cobra 20 dólares por matar a un periodista o, un poco más, por matar un policía o a otros grupos rivales. Asesinar se ha convertido en un negocio. Quienes asesinaron a Fernando Villavicencio son gente –entre comillas– llamada desechables, es decir, personas que se les lanza al sacrificio para conseguir sus objetivos políticos. Es un asesinato político, pero está ejecutado por personas que están entrenadas, ¿no es cierto? En Colombia, en este caso para este tipo de actos.

¿Ves alguna salida a esta crisis?

El asesinato de Fernando también significa que hay sectores que van más allá incluso de los actores políticos, que lo que buscan es precisamente conducir al ciudadano del Ecuador a exacerbar su miedo, y a imponer la idea de la mano dura. De la visión policíaca y militarista de la lucha contra el narcotráfico.

No digo que no sea necesario ejercer la ley y cuestionar a estas bandas, porque son criminales. Pero creo que el Estado deja mucho que desear y la sociedad en general y los actores sociales y empresariales dejan mucho que desear sobre cómo pueden colaborar en esta lucha.


Octavio Enríquez

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Comenzó su carrera en el año 2000, cuando todavía era estudiante. Por sus destacadas investigaciones periodísticas ha ganado el Premio Ortega y Gasset, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio a la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa, y el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación del Instituto Prensa y Sociedad (IPYS).

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