Honduras anuncia retiro de la Corte Centroamericana de Justicia
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Preso 1295 días: “La gente tiene confianza en el periodismo, con mi trabajo he querido honrar a periodistas que dieron su vida por una sociedad libre”
El periodista guatemalteco José Rubén Zamora Marroquín mantiene una entrevista con la agencia EFE en Ciudad de Guatemala, el 20 de febrero de 2026. | Foto: EFE/Álex Cruz
Después de permanecer 1295 días preso en la cárcel Mariscal Zavala, el periodista José Rubén “Chepe” Zamora, fundador de elPeriódico en Guatemala, ahora bajo arresto domiciliario, está librando, en desventaja, la última batalla por su libertad definitiva.
“Yo he pedido al Estado de Guatemala que me pida disculpas públicas, es algo cualitativo que me repare, el hecho que ante el Poder Judicial, el Ejecutivo reconozca que mi persecución fue arbitraria y que fue ilegal y que estuve sujeto a tortura, con ese aval va a ser mucho más difícil que me sigan aplastando”, afirma Zamora.
Sabe que el Ministerio Público que preside la fiscal Consuelo Porras, lo puede regresar a la cárcel en cualquier momento, aunque ya no tiene el mismo poder que hace cuatro años, y espera que el Ministerio Público y la Corte de Constitucionalidad “se oxigenen” con los nuevos nombramientos que se producirán en los próximos meses.
El periodista y empresario, cuyo medio de comunicación elPeriódico fue cerrado en esta última carceleada, reconoce que sus condiciones carcelarias mejoraron desde que Bernardo Arévalo llegó a la presidencia hace dos años y describe al mandatario como “un hombre decente”, cuyo legado de respetar las leyes y la Constitución, está produciendo algunos cambios y será mejor valorado más adelante en Guatemala. Sin embargo, insiste, “para que hagamos un cambio permanente en la correlación de fuerzas necesitamos refundar Guatemala, una Guatemala viable que deje de estar capturada por el crimen organizado y otros poderes fácticos, por poderes militares, por el alto mando, por grupos (económicos) que financian las campañas electorales”.
En una conversación en el programa Esta Semana que se transmite en el canal de YouTube de CONFIDENCIAL, debido a la censura televisiva en Nicaragua, Zamora habló, con humor e irreverencia, de sus 1295 días en la cárcel y también de la incertidumbre de su futuro. “Mis hijos me ayudan a organizar mis entrevistas pero sufren porque piensan que puedo decir cualquier barbaridad, y que me abran nuevas causas (judiciales), pero me preguntan y respondo lo que pienso o lo que sé, con honestidad. Pero la verdad te mete en problemas”, admite Zamora.
En noviembre de 2024, conversamos en este programa cuando habías pasado 813 días en la cárcel, te mandaron a tu casa, pero luego nuevamente te volvieron a encarcelar por casi 500 días más, hasta sumar casi tres años y medio en la cárcel. ¿Cómo has sobrevivido la soledad en estos 1295 días en prisión?
Gracias al apoyo que he sentido de lejos, pero sé que están pendientes, de mi familia, de mis amigos, de la prensa independiente, que jamás me han dejado solo y me han acompañado. No siempre me han podido visitar o estar a mi lado físicamente, pero siempre han estado trabajando por mi libertad. Eso me ha enriquecido mucho y me ha hecho profundizar mi fe, mi coraje y mi convicción de no rendirme jamás.
De alguna manera uno se siente como un cadáver viviente que está por tiempo indefinido observando su propia agonía. Sin embargo, me enviaste el libro de la cárcel de tu papá (Pedro Joaquín Chamorro: Estirpe Sangrienta: Los Somoza), y al terminar de leer el libro, sentí que estaba en Disneylandia, después de ver lo que él y los disidentes y opositores de Somoza padecieron en las cárceles (de Nicaragua). Francamente, estaba en Disneylandia.
Seguí caminando mis 12 kilómetros diarios en los 12 metros de banqueta que tenía en mi gallinero, que era como salir del monumento al Papa que está al sur de la ciudad, al fondo, hasta el Hipódromo del Norte, que son 12 kilómetros. Lo hacía diariamente. Es cierto, seguía aislado, con pocas visitas. Ya no tuve insectos, entraban aisladamente, pero logras desarrollar el mismo radar que tienen las arañas, y cuando alguien irrumpe y anda por ahí, los localizaba rápido y salía de ellos.
Desde que llegó (Bernardo) Arévalo, mejoraron mis condiciones. Me dieron una pequeña refrigeradora, para calentar agua, tenía una estufita china. Leí muchísimo. Releí a Octavio Paz, leí a Tolstoy, a Kundera, y a Julián Marías, y me conmovió mucho su muerte repentina. Volví a leer su obra y sus columnas en El País. Habré leído, quizá ahorita unos siete mil libros. Leí también libros de los Maryknoll en Guatemala. Cuando leí ese libro de 641 páginas he de haber llorado unas cinco veces, tuve que parar y llorar, de ver las salvajadas que han tenido lugar en Centroamérica, por el simple hecho de ser indígena.
El martes 17 de febrero, el Ministerio Público apeló la decisión del juez que te otorgó arresto domiciliario, y pide que te devuelvan a la cárcel. ¿A qué atribuyes esta saña persecutoria?
Hay diferentes factores, el primero es el ejercicio periodístico que estábamos haciendo. Yo vi el medio siempre como un agente de cambio, teníamos que tener la capacidad de entender las reglas de juego que existían en el país y las que eran limitantes para el progreso y el desarrollo, para tratar de alterarlas. En algunos de esos esfuerzos forcé (cambios) en el año 1995 hicimos una campaña muy fuerte, no habían redes sociales, pero usábamos volantes, camisetas, stickers, anuncios en la radio, televisión, música, les tocamos las golondrinas y finalmente conseguimos 600 000 firmas y forzamos la renuncia del Congreso, 116 diputados y la Corte Suprema en pleno.
Posteriormente, persuadí al presidente (Oscar) Berger, de derecha, que era indispensable la CICIACS (Comisión de investigación de cuerpos ilegales y aparatos clandestinos de seguridad) en Guatemala. Le llevé el proyecto y me dijo —se lo voy a dar a los abogados de los muchachones de los cabales. Después me mandó a llamar y me dijo —ya lo revisaron, está marcado en amarillo, subrayado, cosas que son vitales, que hay que limarle los dientes, es demasiado poderosa. Entonces, la CICIG (Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala) es la CICIACS con los dientes limados, o sea, suavizada.
Pero cuando el presidente estuvo de acuerdo, el vicepresidente (Eduardo) Stein hizo un trabajo exitoso para lograr que Naciones Unidas apoyara y ejecutara ese proyecto en Guatemala. De alguna manera estoy pagando que la CICIG haya aterrizado en el país y que haya roto (la impunidad), la mayoría de veces con aciertos, y algunos desaciertos, el éxito que tuvo. Nuestra Constitución y las leyes no tenían nada que ver con la forma en que se lleva adelante la costumbre en Guatemala. Y eso generó un choque de trenes enorme, amalgamó los miedos que generó la venida de la CICIG (2006-2019), muchas resistencias y a partir de 2015 hemos vivido el regreso del péndulo, que fue aprovechado por el fascismo chapín para perseguir a toda la gente que no es de extrema derecha.
A lo largo de estos tres años y medio en las audiencias judiciales te absolvieron de presunto tráfico de influencia, y del delito de chantaje, y no pudieron probar el supuesto delito de lavado de activos. ¿De qué te acusan ahora?
Cuando no lograron las sentencias (condenatorias), entonces decidieron dejarme en un pantano sin poderme mover. Estoy pagando una sentencia anticipada de delitos que jamás cometí. Y, aunque no los cometí, un juez dijo —este señor ya pagó la sentencia de los delitos que le atribuyeron y ni siquiera ha tenido juicio. Y ya salió una vez libre, estuvo 5 meses y no huyó de Guatemala. Entonces el Ministerio Público decía —pero en uno de los tres delitos, le faltarían dos meses, y siempre existe el riesgo inminente de su fuga. Están apelando porque tengo riesgo de fuga, según ellos, y me faltarían dos meses en un delito. Estoy preparado mentalmente para regresar. Me va a costar, pero estoy en mejor condición que la primera vez.
En este proceso, además del Ministerio Público, hay otro actor en tu contra que es la llamada Fundación Contra el Terrorismo. El jueves 19 de febrero presentaste una denuncia ante el Ministerio de Gobernación para que disuelvan esta fundación. ¿Qué representa en Guatemala esta fundación que encabeza Ricardo Méndez Ruiz?
El fascismo, la extrema derecha. Ni siquiera podemos hablar de un neofascismo, sino es un paleofascismo. Por momentos no sé si ellos deberían no sólo ser cancelados, sino que además perseguidos. Han aniquilado presunciones de inocencia, han destruido familias, han destruido patrimonios. No sólo es mi caso. Hay 100 personas en el exilio, exfiscales, exjueces, sin ningún sustento, excepto que ellos creen que son comunistas. Es como un escuadrón parajudicial que en complicidad con el Ministerio Público, han hecho patrones siniestros para perseguir a la gente y matarte en la cárcel con la represión psicológica a la que te someten. Sin embargo, yo soy optimista y creo que vamos a cancelarlos, están muy desprestigiados.
En enero de 2026, el presidente Bernardo Arévalo, inició su tercer año de gobierno. Pero mucha gente sigue preguntando, ¿quién ejerce el poder hoy en Guatemala? ¿El poder del “pacto de corruptos” se mantiene intacto, o se ha debilitado después de dos años de gobierno del presidente Arévalo?
Se va a debilitar ahorita con estas elecciones que les han llamado elecciones de segundo grado, que son derivadas del corporativismo político. Aquí elegimos un presidente que debería tener el poder del Ejecutivo, sin embargo, con prácticas de corporativismo político se elige a quiénes van a dirigir la banca central, el Tribunal Electoral, el Ministerio Público, la Corte de Constitucionalidad. Y a esos los eligen en casi todos los casos, representantes de la Universidad de San Carlos, representantes del sector privado, de colegios profesionales, r de las universidades, y llegan a tener más poder que el presidente.
Pero en este proceso de renovación de las autoridades de justicia, de las cortes y del propio Ministerio Público, ¿Qué espera la sociedad guatemalteca? ¿Hacia dónde se inclina la balanza?
Creo que se va a oxigenar el Ministerio Público y la Corte Constitucionalidad, que son las instancias más altas del país. Es más importante que el presidente de la República, porque en los últimos cinco años, la Corte de Constitucionalidad —que fue creada para resolver controversias y diferencias sobre la interpretación de las leyes—, hoy en día está legislando y está dando órdenes al Ejecutivo, o le está poniendo freno al Ejecutivo.
Un presidente típico de Guatemala, si fuera abusivo, lograría pasar sobre esos muros que le ponen estas instancias. Pero el presidente (Arévalo) está haciendo un legado que quizás vamos a valorar mucho después. Se ha atenido a la ley, es una persona decente que si le ponen frenos y muros, la Corte o cualquier otro ente, revierte sus decisiones y sigue el camino de la ley. Creo que él va a ayudar a cambiar la correlación de fuerzas, porque él también es uno de los electores, pero no el dominante.
Sin embargo, para que hagamos un cambio de correlación de fuerzas permanente necesitamos refundar Guatemala, una Guatemala viable, que deje de estar capturada por el crimen organizado y otros poderes fácticos, por poderes militares, por el alto mando, por grupos (económicos) que financian las campañas electorales. Necesitamos una nueva Constitución, un nuevo pacto social.
¿Qué consecuencias ha tenido este proceso judicial y tu encarcelamiento para la libertad de prensa y para la libertad de expresión en Guatemala? Tu medio el Periódico ha sido cerrado, pero ahora existe elPeriódicoInvestiga en línea y otros medios independientes. ¿Cómo ves el futuro de la prensa en Guatemala y en la región?
En las audiencias y cuando fui al Ministerio de Gobernación a pedir la cancelación de los grupos fascistas, he visto muchachos jóvenes, apasionados, aguerridos, en la disposición de ejercer el sacerdocio que es el periodismo, no obstante su voto de pobreza que viene implícito. Los he visto con fuerza y vigor.
Lo que necesitamos, a escala global, es encontrar modelos financieros para que los medios tengan garantizado su porvenir a largo plazo, compartir experiencias y replicar un modelo exitoso a escala global. Creo que eso es algo en lo que hay que trabajar con urgencia.
A pesar de todos los obstáculos, siguen aguerridos, no tienen miedo. En mi caso, me ven hablar y ellos son más agresivos que yo. El periodismo es irreverente, buscamos la libertad, y la libertad no es filosófica, es existencial. Y tiene lugar cuando un hombre en soledad, generalmente, como te ha tocado a vos, se ejerce en la soledad, pero tiene lugar cuando un hombre en esas condiciones le dice no al poder público. La gente tiene convicciones en el periodismo y nos está acompañando, he visto muchos mensajes a favor del periodismo, es un tsunami de apoyo.
Tengo un gran agradecimiento con la prensa independiente de Guatemala, y la prensa independiente del hemisferio y del mundo. Sin los periodistas yo no estaría libre. Su presión ha sido clave y yo he tratado, lo escuchaste en el discurso que dio mi hijo en la Fundación Gabo en Colombia, de honrar a tu papá (Pedro Joaquín Chamorro), con mi trabajo he querido honrar a Guillermo Cano de Colombia, a Mario Solórzano que lo asesinó el Ejército en Guatemala, a Isidoro Zarco, asesinado por la guerrilla, y a tantos periodistas que han entregado su vida por una sociedad libre.
¿Cuál es tu condición jurídica en este momento? ¿Temes por tu libertad?
Yo siento que es inminente mi captura. En un caso, me pueden quitar mi amparo provisional, que es el que me dio mi libertad. Tuve en dos oportunidades, estando en la cárcel, el amparo definitivo. Pero cuando te dan el amparo definitivo tienen que dar lo que se llama una ejecutoria debida. La Corte Suprema nunca me la dio, en lugar de resolver, le ordenó una sala más politizada, les dieron 48 horas para que me dictaran mi libertad definitiva y estos señores extraviaron mi expediente. Sin expediente no puedes tener audiencias. Entonces me quedé otra vez en el pantano.
Es muy complicado. El mensaje que me mandaron los seis magistrados titulares que me dieron el amparo provisional, ahora que van al definitivo, cinco se inhibieron y se excusaron de seguir conociendo mi caso. Y en el otro caso, en que me liberaron la semana pasada y apeló el Ministerio Público a esa misma sala, que es la Sala Tercera, en cualquier momento, hoy, mañana, pueden decidir regresarme.
¿Cómo te ves en el futuro? ¿Vas a seguir en el periodismo, o a entrar a la política?
Debo de salir de este patrón legal, que me puede tomar un par de años más. Y después, es primera vez que siento que me quedan diez años para vivirlos bien, y hasta ahora mis hijos y mi familia, mi esposa, me han seguido sin preguntar. Esta vez tiene que ser una decisión colectiva. Llegó la hora en que tengo que consultar y que todos juntos decidamos, porque ya los he sacrificado mucho. Mi esposa ha sido viuda cuatro años, sin embargo, espero que sus problemas legales en Guatemala queden atrás en 30 días, y poder verlos y discutir sobre el futuro.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.
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