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“El mandato de las primarias en Venezuela es el cambio: ir a elecciones y ganar”

Politóloga Maryhen Jiménez analiza acuerdos entre Maduro y la oposición, la victoria de María Corina Machado, y los “incentivos” de EE. UU.

María Corina Machado

La exdiputada María Corina Machado llega a una conferencia de prensa en Caracas, el 24 de octubre de 2023. Foto: EFE/Miguel Gutiérrez

Carlos F. Chamorro

30 de octubre 2023

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El acuerdo de Barbados entre el régimen de Nicolás Maduro y la plataforma unitaria de la oposición venezolana, es un compromiso de ambas partes “para ir a elecciones en el segundo semestre de 2024”, que ha generado expectativas en Venezuela y en la comunidad internacional, mientras que las primarias de la oposición que ganó María Corina Machado con un respaldo político abrumador, representan un mandato mayoritario “de cambio democrático y de participar en las elecciones y ganar”, dice la politóloga venezolana Maryhen Jiménez.

Sin embargo, la “hoja de ruta de las elecciones” en Venezuela está plagada por la incertidumbre y minada por obstáculos políticos. María Corina Machado ha sido arbitrariamente inhabilitada por el régimen; en el chavismo, hay sectores que apuestan por eliminar a la oposición, como en Nicaragua en 2021, antes de la justa electoral; en tanto Estados Unidos ofrece la suspensión de sanciones económicas como incentivo para que Maduro se comprometa con el proceso electoral. 


“Es un acuerdo frágil, pero es una ventana que tenemos que convertir en una puerta”, admite Jiménez, doctora en ciencias políticas por la Universidad de Oxford, quien aboga porque prevalezca una visión estratégica en la oposición: “el mandato de las primarias es el cambio democrático, participar en las elecciones, y ganar”.

Jiménez es experta en autoritarismo comparado, democratización, movimientos de oposición y partidos políticos. Ha sido investigadora invitada en el Wilson Center, la Universidad de Princeton y CIDE (México), y ha trabajado en la Corte Inter-Americana de Derechos Humanos en Costa Rica, y la División para las Américas de Human Rights Watch. 

En esta entrevista con Esta Semana y CONFIDENCIAL, la investigadora analiza los alcances de los acuerdos entre Maduro y la oposición, los desafíos de María Corina Machado después de su victoria en las primarias, y los “incentivos” que Estados Unidos ofrece al régimen de Maduro para comprometerse en el proceso electoral.

Barbados y las primarias en Venezuela

El acuerdo de Barbados entre el Gobierno de Maduro y la plataforma unitaria de la oposición ha sido interpretado como un reconocimiento, por las dos partes, a la vía electoral en Venezuela. ¿Hay una hoja de ruta hacia las elecciones de 2024? 

En papel eso es lo que dice el acuerdo. Es un acuerdo importante que llega en un momento en el cual, en un país autoritario, las instituciones han sido desmanteladas por completo, esto ofrece una luz, una pequeña esperanza o una ventana hacia una ruta electoral que puede ser aceptada y transitada por los actores. 

Ese acuerdo, si bien es muy frágil, porque son momentos cuando todavía hay un alto conflicto entre las élites políticas y, por tanto, hay que ver esto siempre con mucho cuidado. Si bien ha sido firmado, pasos en falso pueden afectar el proceso de manera negativa. Pero sí, hasta ahora, se habla de unas elecciones en el segundo semestre del próximo año. 

Nicolás Maduro participa en la Conferencia Nacional por el Diálogo, la Paz y la Convivencia, en ratificación de los acuerdos de Barbados, el 26 de octubre de 2023. Foto: EFE

¿Qué significan las elecciones primarias de la oposición, en la que participaron más de dos millones de venezolanos y que ahora el Gobierno las descalifica como un fraude, incluso, dice que se ha cometido un delito?

Aquí hay muchas lecciones muy importantes, no solamente para la sociedad venezolana, sino también para diferentes movimientos de oposición y también sociedades que están en busca de una democracia. 

En primer lugar, se ratifica la necesidad del voto como un instrumento de cambio. Ese es el mecanismo preferido por la sociedad venezolana. Así ha sido durante los últimos 20 años. Un amplio porcentaje de la sociedad siempre ha querido participar mediante elecciones en búsqueda del cambio. Y eso quiere decir que la sociedad venezolana prefiere mecanismos constitucionales, electorales, pacíficos para la transformación del conflicto y descarta vías maximalistas o extrainstitucionales, como sanciones que pudieran producir un colapso o aislamiento diplomático, o que se busque un cambio mediante protestas u otro tipo de mecanismo. Eso para mí es una primera lección.

La segunda (lección), es la participación y movilización de la sociedad venezolana en un contexto autoritario, que implica censura, riesgo, miedo. Y aun así, la gente salió, más de 2.3 millones de personas de todas las generaciones salieron, no solamente en los centros urbanos, sino también en comunidades populares, pese a la intimidación que hubo previo al proceso.

En tercer lugar, el giro que dan algunas élites opositoras en los últimos tiempos. Las oposiciones en contextos autoritarios son muy diversas y, de alguna forma, también tiene que ser así. En contraste con un bloque autoritario, en el cual la mayoría de las veces no hay democracia interna, los movimientos opositores son diversos, tienen diferentes opiniones, diferentes ideologías, diferentes mecanismos también que prefieren en la búsqueda del cambio. 

Por primera vez hay un consenso en las élites opositoras de participar en las elecciones. Había siempre actores que decían que en dictadura no se podía votar, que se tenía que boicotear y que era mediante presión un cambio. Aquí lo que vemos es más coordinación o más consenso en torno a la decisión de participar y movilizar a la sociedad el próximo año. 

El giro de María Corina Machado

María Corina Machado ha sido la ganadora indiscutible de estas primarias en Venezuela, con más del 90% de la votación, pero el Gobierno insiste en que Machado está inhabilitada. ¿María Corina Machado es la candidata de la oposición, o será la electora en la oposición? 

Esa es una gran pregunta. Lamentablemente, no puedo responder con certeza  porque estos procesos se caracterizan precisamente por esta incertidumbre. No sabemos si ella, pese a que ha sido electa por un amplio porcentaje de la sociedad venezolana, esos 2.3 millones que participaron, no sabemos si va a poder ser la candidata unitaria. Porque sobre ella pesa una medida arbitraria. Los regímenes autoritarios buscan siempre dividir a su oposición y eso lo hacen mediante diferentes mecanismos. Puede ser represión, cooptación, el exilio, que también es una medida represiva. Y esto también ahora está sobre su cabeza.

La gran pregunta es qué puede hacer la oposición venezolana y qué puede hacer la sociedad democrática que la eligió a ella como la candidata unitaria para ejercer presión para que se pueda aceptar su candidatura.

Aquí es donde viene el dilema impuesto por el contexto. Tendrá ella la preferencia estratégica de entender el momento histórico que está atravesando el país, y de no ser posible inscribirse, buscar un mecanismo que le pueda dar cauce al deseo de cambio en Venezuela. Más del 80% de la sociedad venezolana quiere un cambio político. Entonces, es fundamental entender las altas probabilidades que tiene, en teoría, la oposición venezolana de ganar y también qué implica eso. 

¿Qué papel juega en este contexto la negociación y la presión internacional? Estados Unidos anunció un alivio importante de las sanciones petroleras a cambio de que el régimen de Maduro se comprometa con las elecciones y que no impida la participación de los candidatos opositores. Incluso, han dicho que si no se suspenden las inhibiciones, pueden volver las sanciones. ¿Puede funcionar este condicionamiento, si el mismo régimen de Maduro ha dicho que no aceptaría ninguna presión? 

Eso también está por verse. En estos momentos, hay una flexibilización de las sanciones en el tema de gas y petróleo. Es importante esto, porque el Gobierno está en su peor momento en términos de apoyo popular. Entonces, necesita acceso a recursos para intentar mejorar su situación de apoyo. 

Dependerá un poco también del miedo de la misma coalición autoritaria, de una salida del poder, hasta dónde podrán llegar con las garantías electorales que puedan otorgar o incluso aceptar al adversario que ha elegido la sociedad venezolana.

Hay varias declaraciones por parte de voceros del Gobierno de Estados Unidos que indican que se impulsa un proceso hacia la democracia en Venezuela. Si bien, hay una voz muy clara que elige a María Corina, también hay un deseo muy claro de cambio. Entonces, el Gobierno va a apostar a que la oposición se fragmente y que no presente un candidato con fuerza.

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Me pareció valioso que los actores internacionales apuesten a una ruta, a un proceso y no únicamente a una persona. Obviamente, no es solo una persona, es una persona que ha sido elegida por la sociedad venezolana, pero yo creo que hay un margen también para una inteligencia estratégica de los actores opositores de poder vencer los dilemas y obstáculos que le van a seguir imponiendo desde el poder. 

“El escenario Nicaragua”

Si Maduro no consigue los recursos económicos, si esta negociación internacional se estanca y queda claro que no podría nunca ganar una elección democrática en Venezuela, con María Corina o con cualquier otro candidato opositor, ¿Podría en Venezuela replicarse el escenario de Nicaragua en 2021, cuando el régimen, por la vía de hecho, anuló la competencia electoral y excluye, ya sea porque los encarcela o porque los inhibe totalmente, a los candidatos opositores?

Las coaliciones autoritarias están usualmente compuestas por grupos más radicales, que están dispuestos a mantenerse en el poder a cualquier costo y otros grupos, aunque cueste desde fuera a veces percibirlo, más moderados, que temen respuestas como protestas si toman un camino de altísima represión como llegó a ser en el caso de Nicaragua.

Sin duda hay grupos que estarían dispuestos a transitar ese camino, y está sobre la mesa, esperemos que no llegue a eso, porque como bien sabemos el costo que ha pagado la sociedad nicaragüense por una decisión autoritaria de cerrar absolutamente todos los espacios cívicos, es altísimo. 

Entonces, insistir en que hay una ventana y tratar de que esa ventana se mantenga abierta y más bien que sea una puerta. ¿Qué importaría ahí? Conversar en el tiempo debido sobre las garantías, no solamente electorales, sino las garantías que necesitan grupos de la coalición autoritaria para ceder el poder. Eso todavía no se ha conversado, pero me parece que también son elementos importantes a tomar en cuenta. 

Maryhen Jiménez, politóloga e investigadora de la Universidad de Oxford. Foto: Cortesía

La emergencia de María Corina Machado, con ese nivel de respaldo abrumador, significó un cambio en el escenario opositor venezolano, en el liderazgo entre los partidos políticos. ¿Es ella la fuerza determinante, en este momento, que podría ya sea liderar o coordinar una coalición opositora?

Esa pregunta es sumamente interesante. Hay analistas y simpatizantes de su bloque que consideran que esto es un antes y un después, como una ruptura, un quiebre en la política venezolana. Yo quiero ser un poco más cautelosa con ese tipo de afirmaciones, porque, en estos contextos, son muy volátiles. Un liderazgo puede emerger en un momento y también caer. Eso ha pasado también en la política venezolana, en el pasado reciente. Yo sí creo que su elección es una lección también para los grupos tradicionales de oposición, no haber tenido un competidor fuerte, demuestra la debilidad también de los otros partidos, pero también demuestra que los candidatos que se presentaron no eran tan conocidos como ella. 

María Corina Machado es parte del establishment opositor, pero supo vender su narrativa, su estrategia, su giro, sobre todo, como un outsider. Entonces, ante la ausencia de otros y esta campaña exitosa que ella llevó a cabo, marca sin duda un hito en el mundo opositor.

Todavía falta un camino muy largo por recorrer. Ella tiene esta responsabilidad mayor en la búsqueda de la democratización del campo opositor. La mayor responsabilidad también está en coordinar a los diversos actores y no apostar necesariamente a la derrota de los partidos tradicionales, sino más bien a su fortalecimiento. 

Las democracias requieren partidos sólidos, requieren partidos programáticos, requieren partidos plurales y yo creo que ahora ella va a transitar un camino bien interesante, lleno de obstáculos, pero en el cual ella tiene también una preferencia de poder marcar una nueva pauta, coordinar una oposición que se fortalezca y no debilitar a sus compañeros de lucha. 

Los retos de la oposición

¿La oposición venezolana tiene un proyecto político de transición democrática o María Corina tiene su propio proyecto?¿Hay un consenso o hay un debate sobre la ruta de la transición democrática? 

Sí, este es otro tema muy importante porque la oposición venezolana, es muy diversa y ella (María Corina Machado) hasta hace nada había sido una de las voces más radicales. Y también tiene un proyecto muy claro, muy definido, que es un proyecto liberal. 

El mandato que le da la gente, la sociedad que participa en la primaria, no es implementar un proyecto político de su partido, sino elegirla a ella como candidata unitaria, con el mandato explícito de participar en elecciones y poder ganar esas elecciones. 

Antes de las primarias los candidatos que iban a participar firmaron un acuerdo mínimo. Ese acuerdo, es programático, pero hay un compromiso con valores, prácticas democráticas y también, resolver el tema de las desigualdades y de la pobreza, no solamente generada durante los últimos años bajo este Gobierno, sino también las raíces estructurales de la pobreza. Venezuela es un país pobre hoy en día, altamente desigual, con más de 7.7 millones de venezolanos afuera que también atraviesan muchísimas penurias.

Por tanto, se requiere mucho consenso, mucho debate en el seno opositor para implementar unas reformas de Estado y reformas de políticas públicas que puedan, de manera sostenible, atender las necesidades que tiene la población venezolana, no solamente dentro, sino también en el extranjero. 

Ese debate todavía está por darse. Ahora, justamente ella tiene la gran oportunidad y responsabilidad de convocar a todos los sectores a trabajar, a establecer comisiones de trabajo conjuntas por área para construir una ruta democratizadora, que pueda dar respuesta a las necesidad de la sociedad venezolana hoy. No a las necesidades de solamente algunos grupos, sino precisamente entendiendo lo difícil y costoso que ha sido para la sociedad venezolana este Gobierno denominado socialista. 

Después de las primarias en Venezuela, ¿Dónde está la pelota en este momento? ¿En la cancha del Gobierno, en la cancha de María Corina, en la cancha de de Estados Unidos? Estados Unidos ha dicho que en las próximas semanas esperaría cambios y se han referido específicamente a este tema de la inhabilitaciones, por ejemplo. 

La pelota está en todas las canchas al mismo tiempo. El Gobierno se ha comprometido a cumplir. Ya se dio la liberación de algunos presos políticos y se esperan más liberaciones. Eso es fundamental. Y también tenemos el cumplimiento del acuerdo que se firmó en Barbados. 

La concesión más importante fue la flexibilización de las sanciones. Entonces, ahora también el Gobierno tiene que responder a lo que acordó. En el campo de la oposición es un poco más complejo por la diversidad de los actores, pero como bien María Corina Machado señaló en la proclamación de su candidatura, ahora viene un trabajo consistente y arduo, en el campo opositor para dar respuesta e ir más allá incluso de lo que dice el acuerdo. 

Yo creo que un año es un tiempo suficiente para transformar el campo opositor y ser una opción viable y atractiva, no solamente para las personas que participaron de la primaria, sino también que el campo opositor es mucho más amplio del que pudo participar. Hay alrededor del 35 o 40% de personas en Venezuela que no se sienten alineadas con ninguno de los dos campos. También, hay alrededor de un 15% de chavistas descontentos con la gestión del Gobierno. 

Es decir, hay múltiples espacios para la acción y la propuesta de un programa de políticas públicas de reforma Estado que se pueden llevar a cabo desde el grupo opositor. Pero eso está todo por verse y en construcción.

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Carlos F. Chamorro

Carlos F. Chamorro

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.

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