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“La presidenta Laura Fernández gobernará bajo la sombra de Rodrigo Chaves”

Rotsay Rosales, politólogo UCR: la “Tercera República” forma parte de la retórica de movilización, pero también intentarán elegir una Constituyente

El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, llega acompañado de la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, a una rueda de prensa en San José. EFE/ Jeffrey Arguedas

Carlos F. Chamorro

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El triunfo electoral de Laura Fernández, la candidata del presidente de Rodrigo Chaves, en primera vuelta con el 48.3% de los votos y una mayoría de 31 de 57 diputados, pero no los 40 que aspiraban para poder hacer cambios constitucionales, ha generado un sismo político en Costa Rica con secuelas de incertidumbre, tras la proclama del nuevo gobierno de instalar una “Tercera República”.

Aunque desde 1982, con el presidente Luis Alberto Monge y Liberación Nacional, ningún partido político había logrado una mayoría significativa semejante en la Asamblea Legislativa, “lo cierto es que también hay previsiones constitucionales que impiden que ella (Laura Fernández) pueda avanzar más allá de la aprobación de leyes ordinarias de presupuesto y nombramientos en el directorio legislativo, considera el politólogo Rotsay Rosales, coordinador del Observatorio de la Política Nacional de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Sin embargo, en una conversación en el programa Esta Semana que se transmite en el canal de YouTube de CONFIDENCIAL, debido a la censura televisiva en Nicaragua, Rosales advirtió que, aunque el llamado a fundar una “Tercera República” responde a la retórica movilizadora del chavismo costarricense, no se puede descartar que si no pueden avanzar por la vía legislativa, intentaran recurrir a la elección de una Asamblea Constituyente y a la movilización callejera.

Ante la disminución de la oposición en términos partidarios y electorales, “va a ser fundamental y clave, el papel de la sociedad civil organizada o algunos poderes fácticos, como los medios de comunicación, grupos de presión, las cámaras empresariales y los sindicatos, para articularse y encontrar puentes comunes para ejercer de manera efectiva un bloque de resistencia, y cumplir un papel relevante, para ver hasta dónde las derivas autoritarias puedan avanzar o no”, comentó Rosales.

En su primer discurso como presidenta electa, Laura Fernández habló del fin de la “Segunda República”, o sea, de los últimos 70 años de la democracia costarricense y del inicio de la “Tercera República”. ¿Qué significa para los costarricenses esta promesa de una “Tercera República? ¿Es un lema de campaña, o un anuncio de cambios profundos?

Puede ser interpretado de las dos maneras. El mantenimiento de la retórica del presidente Rodrigo Chaves durante estos cuatro años va a ser clave para que ese núcleo duro de capital político y electoral que benefició a la actual presidenta electa, Laura Fernández, es un recurso que ellos no van a minusvalorar como parte de su arsenal retórico en esa narrativa de reconstruir al país, de volver a ser el país grande, de volver a ser el más feliz de América Latina y que caló profundamente en el inconsciente colectivo y en las mayorías electorales.

Entonces es absolutamente indispensable en cualquier liderazgo de tipo populista y con tintes autocráticos, como ha mostrado ser el del señor Chaves. mantener esa imagen de fortaleza, de cambio en ese proceso, aparentemente de transformación profunda de Costa Rica que no se ha traducido en hechos concretos hasta la fecha, pero que sí ha servido para justificar el por qué no pudieron alcanzar mayores logros, al endilgárselo a un diseño institucional de división de poderes y republicano que, por supuesto, sabemos e impide que un poder tenga capacidades ilimitadas para hacer lo que quiera. ero también me parece que no hay que desestimar que esa institucionalidad que hasta hace muy poco ellos consideraban un estorbo, pues insistan en impulsar una serie de transformaciones y de leyes como las hasta ahora olvidadas “leyes Jaguar”, que fueron muy importantes en los primeros tres años de gobierno, que pretendían debilitar los controles y contrapesos de entidades tan importantes como la Contraloría General de la República, y me parece que la máster Fernández, la presidenta electa, va a insistir en ese tipo de proyectos

Laura Fernández habló de hacer cambios irreversibles. Puede hacerlo sin tener la mayoría calificada en el Parlamento, aunque si tiene mayoría y control del presupuesto y seguramente de nombramientos importantes en distintos cargos de poderes del Estado.

Sí, la limitación para hacer transformaciones profundas está correlacionada directamente con la insuficiencia de obtener 38 votos para realizarlos efectivamente en la Asamblea Legislativa. De modo que tendría que acudir a alianzas muy importantes al interno de la Asamblea Legislativa y lo que se ha visto como un bloque hasta el momento bastante sólido de oposición, pues la vía legislativa no me parece que sea el camino más sencillo que ella quiera implementar.

No hay que perder de vista que insistentemente los seguidores del presidente Rodrigo Chaves y ahora eventualmente de la presidenta electa Fernández, podrían explorar las vías de hacer una Asamblea Nacional Constituyente y creo que esa idea ha venido cobrando fuerzas en virtud de esa esa insuficiencia de votos necesarios para alcanzar mayorías calificadas y consecuentemente reformas, sobre todo de tipo constitucional, mediante el procedimiento legislativo ordinario. De modo que en efecto, todavía tiene márgenes de maniobra importantes en términos de nombramientos, pero no tiene la posibilidad constitucional, para ir más allá de en esa transformación que en su discurso ha mostrado interés en realizar en el país.

El triunfo de Laura Fernández con el apoyo del presidente Chaves y su popularidad, que ahora podría ser su ministro de la Presidencia, parece una forma muy sui generis de reelección del presidente Chaves. ¿Cómo se vislumbra esa relación entre la presidenta y el ex presidente que al parecer seguirá al frente del poder? ¿Gana o pierde Laura Fernández?

Ella, en lo personal, y en términos de su propio capital político, me parece que seguirá a la sombra del liderazgo y de la imagen que ha logrado mantener en términos de popularidad el Presidente. Desde antes de la declaratoria oficial de de los resultados electorales, la primera llamada que recibió la presidenta electa fue del presidente actual y desde ese primer saludo era evidente que había un marcaje de cancha, como decimos popularmente, que el presidente estaba garantizándose la continuidad de su proyecto y su vigencia política, máxime considerando que recientemente dijo que había rechazado jugosas ofertas de puestos y de empleo en el extranjero y con organismos internacionales en virtud de mantenerse en el país, y de continuar con lo que ya los dos coinciden en llamar en la transformación profunda del país.

 Así es que, aunque ella lo quiera o no, no lo sabemos, pero claramente va a estar muy determinada toda su gestión, por lo que diga, por lo que haga o por lo que permita o no permita hacer el actual presidente Rodrigo Chaves.

Los diputados opositores que mencionaste, la bancada de 17 del Partido Liberación Nacional o 7 del Frente Amplio y él, la diputada Socialcristiana y la de Acción Ciudadana, ¿representan un bloque sólido de oposición o pueden ser moldeables en temas transaccionales?

Hasta el momento han mostrado una solidez, sobre todo de rechazo a la limitación de garantías individuales, o al debilitamiento de las instituciones que sirven de contrapeso al Poder Ejecutivo, asi como la defensa de ciertas garantías del Estado social de Derecho.

Hasta este momento, en esas tres líneas han mostrado bastante cohesión y coherencia interna. No obstante, me parece importante anotar que también existen ciertas dudas con respecto a la capacidad que vaya a tener el gobierno para que, eventualmente, conforme avance su administración, pueda quebrar voluntades. No son infundadas del todo en el sentimiento del costarricense esos temores, considerando que el Partido de Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana, durante este mismo periodo que recién vamos a terminar en mayo. han sufrido escisiones importantes. 

Lo cierto es que tanto diputados de la Unidad Social Cristiana como del Partido Liberación Nacional, en algunos casos hasta de manera muy prematura, prefirieron romper con su partido y darle la adhesión al proyecto de Rodrigo Chaves. De modo que esa coherencia y cohesión interna que hasta el momento ha mostrado, al menos en aquellos tres temas, no son óbice para pensar que hayan fundamentadas dudas en pensar que esto pueda cambiar un poco más adelante.

El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves habla junto a la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, en una rueda de prensa. EFE/ Jeffrey Arguedas

El resultado de la elección es inobjetable en el sentido de que una mayoría del electorado votó por Laura Fernández y también por los diputados de su partido. Pero por el otro lado hay una Costa Rica dividida políticamente. ¿Existe el riesgo de una deriva autoritaria con la presidencia de Laura Fernández? ¿Y qué papel puede jugar o juega la sociedad civil costarricense?

Yo creo que va a ser fundamental y clave, viéndose tan disminuida la oposición en términos partidarios y electorales, pues evidentemente poderes fácticos y también organizaciones de la sociedad civil, han de cumplir un papel relevante para ver hasta dónde las derivas autoritarias puedan avanzar o no.

Este Gobierno, recordemos, recurrió en reiteradas ocasiones y de manera inédita en la historia del país a la movilización callejera, desde la propia Casa Presidencial hubo manifestaciones en contra del Fiscal General o del Ministerio Público. Desde Casa Presidencial se gestó una gran manifestación cuando se presentaron en la Asamblea Legislativa los proyectos “Jaguar”, que tendían a debilitar a los otros poderes y particularmente a la Contraloría General de la República. Veremos cómo la sociedad civil organizada o algunos poderes fácticos, como los medios de comunicación, grupos de presión y las cámaras empresariales y los sindicatos, lograrían articularse y encontrar puentes comunes para ejercer de manera efectiva un bloque de resistencia más allá del juego partidario en la Asamblea Legislativa.
No hay que perder de vista cómo pueden expresarse la oposición y/o el oficialismo en el territorio Costa Rica. A pesar de ser un país muy pequeño, está mostrándose como un país tremendamente diverso y hasta dividido internamente. De modo que también el papel que las costas o el interior del país, que es el verdadero bastión del oficialismo, del continuismo, pueda o no apoyar ciertas iniciativas en contra de las derivas autoritarias que eventualmente pueda tener el Gobierno de Fernández.

Uno de los temas fundamentales en esta campaña electoral ha sido la crisis de seguridad ciudadana que vive Costa Rica. ¿Cuánta influencia tiene el presidente Nayib Bukele o el llamado modelo Bukele en el chavismo costarricense que ahora tiene este nuevo mandato para gobernar?

Ha sido radical el cambio que ha logrado también dentro de la narrativa populista del presidente. Nayib Bukele pasó de ser considerado un populista más con tintes autoritarios hace cuatro años en la mayoría de los sondeos de opinión costarricenses, a ser hoy casi un emblema para seguir en términos por lo menos en materia de seguridad y ataque a la delincuencia y al crimen organizado. De modo que en la figura de Nayib Bukele vemos un ejemplo contundente de cómo ha sido efectiva esa campaña permanente del presidente Rodrigo Chaves, ejercida durante los últimos cuatro años en el país. Ha logrado convertir a Bukele en en un ejemplo a seguir, sin ninguna duda.

¿Cómo se vislumbra la proyección regional del gobierno de Laura Fernández, aliada del presidente Trump en Estados Unidos, qué impacto puede tener en América Latina?

Hay algo que pasará a los libros de historia no solo al interno de Costa Rica, sino sobre todo a nivel exterior, y es hablar de la “excepcionalidad costarricense”, cuando nos referíamos a la estabilidad de su régimen democrático, y a otras dimensiones como el desarrollo humano relativo logrado, la tradición cívica y pacifista. Me parece que esa excepcionalidad tica ya está claramente cuestionada desde fuera de nuestro propio país y también en nuestra subregión centroamericana.

Hay un claro alineamiento del presidente Rodrigo Chaves y no es la excepción. doña Laura Fernández de alinearse a los estilos, las formas y también los objetivos e impulsados por la Casa Blanca y de parte del señor Donald Trump. Lo que sí no va a hacer Costa Rica es tener, justamente por los constreñimientos y por la dependencia que tiene hacia el sistema internacional, pareciera que no va alegremente a salirse de todos los esquemas de cooperación internacional y todas las vías que ofrece el multilateralismo, como sí lo puede hacer una potencia como Estados Unidos.

Pero sí hay un cambio radical de visión en términos de política exterior y de relacionamiento de Costa Rica, frente a los esquemas internacionales de tipo multilateral. Y en ese esquema general, Laura Fernández pareciera iniciar indicando que se va a mantener justamente en esa línea marcada por el gobierno de Donald Trump.

Cómo se proyectan sus relaciones en Centroamérica. Costa Rica ha tenido una política de Estado de promoción de la democracia y los derechos humanos. ¿Qué se puede esperar, por ejemplo, frente a la dictadura de Rosario Murillo y Daniel Ortega en Nicaragua?

Me parece que, lamentablemente, el Gobierno va a estar más ocupado por atender esas profundas transformaciones que pretende implementar a nivel interno, que en la atención a su política exterior y a lo que puedan estar haciendo sus países vecinos. El liderazgo de Costa Rica en esa materia ha venido en declive y no sería nada extraño pensar que se mantenga ese declive a nivel subregional.

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Carlos F. Chamorro

Carlos F. Chamorro

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.

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