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Elecciones 2026 en Costa Rica: Entre los indecisos, la dispersión opositora, y la popularidad de Chaves

Ronald Alfaro, investigador del CIEPS: “El principal problema del país es la inseguridad, y la mayoría no confía que el Gobierno pueda resolverlo”

elecciones costa rica

Una persona vota durante las elecciones generales, en el colegio Liceo Napoleón Quesada, en San José, Costa Rica. EFE

Carlos F. Chamorro

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Una encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), divulgada el 10 de septiembre de 2025, reveló que a más de cuatro meses de las elecciones del primero de febrero de 2026, el 57% de los costarricenses se encuentra indeciso sobre por quién votar para la Presidencia y la indecisión aumenta al 70% para la elección legislativa.

El presidente Rodrigo Chaves, que no puede ser candidato presidencial, mantiene un alto nivel de popularidad del 52% y en la práctica se proyecta como el jefe de campaña de su exministra Laura Fernández, candidata del oficialismo, que marcha de primera en la preferencia electoral con un 12%.

Sin embargo, el politólogo e investigador del CIEPS Ronald Alfaro, considera que su candidatura goza de un nivel de respaldo bajo, muy distante de la popularidad de Chaves. El gran reto del oficialismo, dice “es cómo traducir esa popularidad a apoyo electoral, pero ese proceso no es automático ni es mecánico, tiene que ser fabricado”.

El martes 22 de septiembre de 2025 el presidente Chaves obtuvo una importante victoria política, cuando los diputados de la Asamblea Nacional no lograron sumar los 38 votos necesarios para suspender su inmunidad y someterlo a un juicio por la acusación de la Fiscalía por el presunto delito de concusión por el caso “BCIE-Cariñitos”. Después cinco horas de debate parlamentario, 34 diputados votaron a favor de suspender el fuero, mientras 21 votaron en contra, y 2 diputados se ausentaron.

En una entrevista en el programa Esta Semana que se transmite en el canal de YouTube de CONFIDENCIAL, debido a la censura televisiva en Nicaragua, el encuestador de la Universidad de Costa Rica destaca que desde hace más de dos años el principal problema nacional que identifican los costarricenses es la inseguridad ciudadana, que se traduce en una  crisis de violencia, homicidios, sicariato, y tráfico de drogas. “Cuando le preguntamos a las personas si tienen confianza en que el Gobierno pueda resolver el principal problema del país, hay una gran desconfianza en la ciudadanía de que eso pueda solventarse. Entonces, no es solo un problema de crisis de seguridad, sino también una crisis de confianza en poder resolverlo”,  señaló Alfaro, sobre una de las claves que podría decidir la próxima elección.

Faltan más de cuatro meses para las elecciones de febrero de 2026 y ya están nominados más de 13 candidatos a la presidencia. La última encuesta del CIEPS, realizada en septiembre, revela que el 57% de los costarricenses en este momento no tienen una preferencia de un candidato a la presidencia. Y los nombres que obtienen más menciones son Laura Fernández, del partido de Gobierno, con el 12%; el presidente Rodrigo Chavez, que no es candidato, lo menciona el 7%;  Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional, con el 6%;  Ariel Robles, del Frente Amplio, el 5%. La opción de votar en blanco o anular el voto suma 5%; Claudia Dobles, de Agenda Ciudadana, tiene el 2%;, y varios candidatos registran el 1% de preferencia o menos del 1%. ¿Qué lectura haces como analistas, sobre este punto de partida de la competencia electoral?

Esta situación a inicios de la campaña, nos muestra un comportamiento que está muy asociado a lo que hemos visto en la última década. Todas las campañas de los últimos 10 años, o sea, tres elecciones ya, han mostrado un comportamiento en el cual hay un grupo muy grande de personas que se definen como indecisas, que incluso puede ser personas que a estas alturas estén indecisas de ir a votar o no tener una candidatura de preferencia. Eso lo iremos examinando con más cuidado, con más profundidad, conforme vaya avanzando la campaña. Pero lo cierto es que en términos del comportamiento de las últimas tres elecciones, esta inicia en una situación muy similar.

Las candidaturas que tienen algún respaldo de la gente tienen niveles bajos de apoyo. Y esto es como si imagináramos una especie de pelotón de ciclismo, en el que el pelotón está muy compacto, no hay una candidatura que esté en fuga, o que tenga un apoyo mucho más alto que las demás. Y un grupo muy grande de personas que está pensando la decisión, por un lado, de si ir a votar o no, y segundo, de por cuál candidatura hacerlo.



El hecho de que Laura Fernández, la candidata del oficialismo, aparece con un 12% de preferencia y que el propio presidente Chaves, aunque no es candidato, tiene el 7%, ¿coloca al oficialismo con alguna ventaja al inicio de esta campaña, con posibilidades eventuales de pasar a una segunda vuelta?

Los pone en una situación que están encabezando las preferencias. Lo que pasa es que es un nivel muy bajo comparativamente, o sea, con poco apoyo y además con pocas diferencias con respecto a otros competidores. Entonces, el panorama, por ahora, sigue siendo de mucha incertidumbre. Desde luego que para el oficialismo, encabezar les da una ventaja, pero esa ventaja van a tener que capitalizarla propiamente cuando arranque la campaña, que será en un par de semanas.

Ronald Alfaro Redondo, investigador del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP). Foto: Tomada de la UCR

Una de las preguntas que nos podemos formular a estas alturas del proceso es si para algunos de estos candidatos y partidos, si eso es si ese apoyo es un piso del cual pueden crecer. La otra posibilidad es que este apoyo más bien sea un techo para algunos de ellos. La respuesta a esta pregunta aún no la tenemos clara, pero nos permitirá ir examinando este comportamiento, conforme vaya transcurriendo la campaña y se vayan dando los acontecimientos.

El presidente Chaves que no es candidato a la presidencia, prácticamente actúa como una especie de jefe de campaña del oficialismo y ha hecho mucho énfasis en la importancia que para ellos tiene también la elección legislativa. ¿Cómo se proyectan, según esta encuesta, los primeros datos sobre la elección legislativa, en la que entiendo que el número de indecisos es incluso mayor.

Efectivamente. Esta no será una campaña política usual, hay una estrategia para armar un partido político que le de continuidad y consolide esa opción al oficialismo. El presidente está muy involucrado en esos procesos, directamente, incluso jugando al límite de la beligerancia política, que es un tema que existe todavía en Costa Rica. Y en el caso de la elección legislativa, el 70% de las personas dicen estar indecisas. Para la elección presidencial es el 57%, en la elección legislativa es aún mucho mayor, el panorama es de mucho más incertidumbre, lo cual abre la posibilidad en este momento de que sea una Asamblea Legislativa igual de fraccionada que la que tenemos ahora o incluso un poco más. Hay mucho más incertidumbre en la elección legislativa.

Según esta encuesta, ¿a quién identifican los costarricenses como la oposición al Gobierno del presidente Chaves hoy en Costa Rica? ¿existe una identificación de algún líder de la oposición?

Las personas no identifican a un único actor o una única entidad como la principal oposición, sino que más bien está diluido también. Por ejemplo, mencionan a la Asamblea Legislativa, y ahí el Congreso tiene un rol de control político muy importante. Le siguen el Partido Liberación Nacional y el Partido Frente Amplio, que son las dos fracciones legislativas en el Congreso que han mantenido una mayor distancia y confrontación con el oficialismo. Pero desde el punto de vista de la ciudadanía, esta percepción de si hay o no una oposición, tampoco es un tema que esté claramente definido. Hay menciones a varios actores políticos, pero no a un único o a un principal contendiente.

¿Existe un vacío político en ese entorno de los competidores para representar a la oposición.? Por otro lado, el presidente Chaves, en esta encuesta, tiene un apoyo del 52% de la población del electorado. ¿Qué peso político puede tener él en esta elección, tomando en cuenta que pareciera que hay una dispersión de sus competidores y de la oposición?

El oficialismo tiene un respaldo importante, sobre todo el mandatario, porque hemos estudiado también el tema del personalismo al apoyo del presidente y es evidente que al mandatario Chaves no se le evalúa a través de cuál es su desempeño, cuáles son sus acciones, si lo hace bien o lo hace mal, en realidad, están evaluando principalmente un estilo de liderazgo muy personalista, lo cual lo hace mantener un respaldo importante del 52% de las personas.

El gran reto y desafío, en el caso del oficialismo, es cómo traducir esa popularidad a apoyo electoral, pero ese proceso no es automático ni es mecánico, tiene que ser fabricado. Tiene que haber un proceso mediante el cual puedan transferir esa popularidad hacia el apoyo electoral, porque con estos datos que tenemos, pues es claro que ahí hay una diferencia importante entre un nivel de popularidad o legitimidad presidencial, comparativamente alto a estas alturas, de su mandato versus las opciones del oficialismo, que también han experimentado un proceso de fragmentación. No hay una única opción, sino que hay varias que están en la competencia. Lo que sucede es que el esfuerzo con el cual se decía: –vamos a ir unidos, cinco opciones bajo la misma bandera. Algunas de ellas pasaron a separarse una vez que empezaron a tomarse las decisiones sobre quiénes iban a ser las candidaturas a los diferentes puestos.

El apoyo político al presidente Chaves, según esta encuesta, aumenta en las zonas costeras de Costa Rica, en el Pacífico y también en el Caribe, pero disminuye en el valle central y disminuye también entre el electorado femenino. ¿Qué implicaciones tienen estos datos para las estrategias electorales?

Sí, es un patrón, podemos identificar un perfil en el apoyo al mandatario. Ese perfil ha sido muy consistente a lo largo del tiempo y está orientado por un apoyo más alto en hombres, en personas que tienen entre 35 o 54 años, que tienen educación primaria, y el patrón geográfico es muy evidente.

Desde que fue candidato el presidente Chaves, su apoyo principal se ha basado en las zonas periféricas, es decir, en las provincias del Caribe, en el Pacífico, Pacífico Central y el Pacífico Sur, toda la franja del Pacífico y el Caribe, las costas y zonas fronterizas. Pero el respaldo del mandatario es más bajo, mucho menor, en el Valle Central. Y hay que tener muy en cuenta que la mayoría de las personas y del padrón electoral están o viven en el Valles Central. Entonces, es un gran reto también para el oficialismo poder romper con esos patrones y obtener más apoyo en el territorio donde hay más votantes con incluso mayor disposición de ir a votar.

¿Qué está en juego en esta elección para el electorado? Cuando ustedes le preguntan a los costarricenses cuáles son los principales problemas que quisieran que se resuelvan como resultado de esta elección, ¿qué señalan, qué tipo de liderazgo esperan elegir los costarricenses?

Sí, el principal problema del país lleva dos años y un poco más de ser señalado es la inseguridad. La inseguridad es el tema principal, alrededor del 45% de las personas dicen: –El principal problema es seguridad. Y hay una demanda muy importante que en momento está siendo insatisfecha, sobre todo porque estamos atravesando por una crisis, temas de homicidios, sicariato, tráfico de drogas, y hay una demanda muy importante.

Incluso, en varios de los partidos políticos ya hay las nóminas presidenciales, incluyen en las vicepresidencias personas expertas en inseguridad, en criminalidad, en temas relacionados con estos aspectos. También se señala temas como el costo de vida, la corrupción, que son aspectos también muy importantes, pero la principal necesidad y demanda de la gente tiene que ver con seguridad.

Cuando le preguntamos a las personas si tienen confianza en que el Gobierno pueda resolver el principal problema del país, hay una gran desconfianza en la ciudadanía de que eso pueda solventarse. Entonces, no es solo un problema de crisis de seguridad, sino también una crisis de confianza en poder resolverlo.

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Carlos F. Chamorro

Carlos F. Chamorro

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.

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