Nicaragua compró petróleo más caro cuando estaba barato
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Es poco frecuente que los agricultores utilicen equipos de protección adecuados, revela informe internacional “Veneno en tu café”
Foto ilustrativa, tomada del Informe 'Veneno en tu café'.
El 59% de los pesticidas empleados en la producción de café están prohibidos en la Unión Europea (UE), según investigaciones de campo hechas en Brasil, Vietnam, Kenia, Colombia y otros grandes productores. Aunque el estudio no se centra Nicaragua, el país aparece mencionado como un lugar en el que se usan varios de esos productos químicos para cultivar café.
El Informe ‘Veneno en tu café’, fue elaborado por Coffee Watch, Inkota, Deutsche Umwelthilfe y la oficina británica de la Red de Acción contra los Pesticidas. El documento, de 78 páginas, documenta que en Nicaragua encontraron casos con “altas tasas de síntomas agudos de intoxicación entre los trabajadores del café”.
En el texto se cita “un estudio exhaustivo” del Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo (CIRAD, por sus siglas en francés) con datos recogidos en 2020 y 2021. Uno de sus hallazgos es que “los herbicidas glifosato y su producto de descomposición AMPA, así como los insecticidas imidacloprida, tiametoxam, clothianidina y clorpirifos” estaban presentes en granos provenientes de varios países, incluyendo Nicaragua.
“Muchas muestras superan el MRL (límite máximo de residuos, por sus siglas en inglés), establecido por la Unión Europea. En Nicaragua y Brasil, se detectaron fungicidas epoxiconazol, ciproconazol y azoxistrobina, “en concentraciones suficientes para dañar a los organismos del suelo”, añade.
Según el Banco Central, en 2025, el café se consolidó como el tercer producto de exportación para Nicaragua con 918.4 millones de dólares, solo superado por el oro y la carne de res.
Dos fuentes consultadas por CONFIDENCIAL bajo condición de anonimato, descartaron que haya una presencia significativa de esos productos químicos en la caficultura nicaragüense, así como trabajadores intoxicados por el uso de los mismos.
“Los europeos siempre quieren ser políticamente correctos, y se vuelven hasta cierto punto extremistas en sus apreciaciones con respecto a la inocuidad de los alimentos”, señaló un productor matagalpino. “Hay un momento en que se tiene que decir: ‘o comemos, o nos morimos de hambre’, porque no podremos subsistir si ponemos tantas reglas a la producción de alimentos”, complementó.
Tanto él como un profesional del sector agropecuario confiaron en que la existencia de diversas certificaciones a las que están afiliados muchos cafetaleros nicaragüenses, permita demostrar que el café que exporta el país, está apto para el consumo humano, sin más.
“La decisión de obtener certificaciones para su café, pone mayor presión a los productores para cumplir con la prohibición de ese tipo de químicos. Más si están tratando de vender en el mercado europeo, que es más restrictivo en ese aspecto”, explicó el profesional. Por su parte, el productor detalló que “ayuda tener certificaciones como la de Rainforest Alliance, o Cup Café”, porque eso hace que sea más fácil cumplir las restricciones del mercado”.
El informe ‘Veneno en tu café’, que según sus autores sintetiza literatura científica, datos gubernamentales e investigaciones de campo, reveló también que es poco frecuente que los agricultores utilicen equipos de protección adecuados.
“Detrás de casi cada taza de café hay un trabajador agrícola que no tuvo más opción que manipular productos químicos que los países ricos decidieron que eran demasiado peligrosos para sus propios campos”, afirmó en un comunicado la autora principal del informe, Silke Bollmohr.
El estudio documenta 159 ingredientes activos de pesticidas utilizados en la producción cafetera en los países analizados, de los que el 60% están clasificados como altamente peligrosos y el 59% están prohibidos en la Unión Europea.
Entre ellos figuran sustancias extremadamente peligrosas según la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como productos cancerígenos o probablemente cancerígenos, tóxicos para la reproducción, disruptores endocrinos y neurotóxicos.
Las organizaciones sostienen además, que una de cada cinco tazas de café podría estar contaminada por residuos de pesticidas, mientras que en el caso de los restos de glifosato, conocidos como AMPA, se detectaron residuos en el 72% de las muestras analizadas.
El informe denunció un “doble rasero” regulatorio, al señalar que pesticidas prohibidos en la Unión Europea y otros países ricos, siguen exportándose a Estados productores de café, donde la regulación es más débil, para después importar legalmente el café cultivado con esos productos.
Entre los ejemplos citados, Brasil utilizó 19.8 millones de litros de pesticidas en el café en 2015, más por hectárea que en el maíz o la soja; Vietnam ha visto aumentar el uso de pesticidas entre tres y cinco veces en 25 años; y en Kenia el café representa el 27% del uso nacional de pesticidas, pese a ocupar en torno al 0.5 % de la superficie agrícola.
En Brasil hay 164 productos registrados con glifosato autorizados para su uso en el cultivo del café, añadió el informe. El documento recoge también un estudio con granos verdes de fincas de Brasil, México, Nicaragua y Vietnam en el que se detectaron glifosato, AMPA y varios insecticidas.
Los autores advierten de que los trabajadores agrícolas y las comunidades rurales soportan la mayor carga por la mezcla, pulverización, contaminación del agua y deriva de pesticidas, con exposiciones repetidas que pueden causar intoxicaciones agudas, problemas respiratorios, síntomas neurológicos, daños reproductivos y mayor riesgo de cáncer.
En República Dominicana, el 87% de los caficultores de un estudio no usaba mascarilla ni guantes al pulverizar pesticidas, mientras que, en Colombia, el 81.3% de las muestras de aguas superficiales de regiones cafeteras contenían residuos de pesticidas, según los datos recopilados.
El uso intensivo de pesticidas en el café contamina ríos y aguas subterráneas, degrada la salud del suelo y contribuye a la pérdida de biodiversidad, con impactos sobre abejas, peces, insectos beneficiosos y organismos del suelo, recordó el análisis.
“La industria del café está mordiendo la mano que le da de comer, que en este caso son los polinizadores”, advirtió Sheila Willis, de la oficina británica de la Red de Acción contra los Pesticidas.
Las organizaciones responsables del informe sostienen que existen alternativas a base de prácticas agroecológicas, árboles de sombra, control biológico de plagas, asistencia técnica y apoyo financiero a los agricultores.
*Con información del Agencia EFE.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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