De “ilegal” a norma: el doble rasero del FSLN sobre el “aporte partidario” en la planilla estatal
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La apicultura registra una caída de más del 50% en el acopio y las exportaciones de miel. La actividad se desarrolla en seis departamentos de Nicaragua
Un apicultor nicaragüense manipula una colmena en mayo de 2026. | Foto: Tomada de El 19 Digital
A causa del cambio climático y los efectos de “El Niño” se augura una menor cosecha en varios rubros alimenticios en 2026. Así como café, maní, arroz, caña de azúcar, frijoles y maíz están en riesgo, también lo está el acopio esperado de un producto marginal en la economía y las exportaciones de Nicaragua, pero valioso para unas 1000 familias nicaragüenses: la miel.
Estas familias están concentradas, principalmente, en los departamentos de Managua, León, Chinandega, Matagalpa, Madriz y Boaco.
Según el Plan Nacional de Producción, Consumo y Comercio, en el ciclo productivo 2024 – 2025 se produjeron 1593.1 toneladas de miel, lo que superó en 9.8% las 1450.4 toneladas producidas entre 2023 y 2024. El ciclo va de diciembre de un año a mayo del otro.
Para 2026, las autoridades del Ministerio de Agricultura (MAG) calculan una producción de solo 668.3 toneladas, lo que representa una caída de 58.1%.
Esa menor producción tendrá efectos sobre las exportaciones de miel. El citado Plan Nacional de Producción indica que se proyecta exportar 400.8 toneladas métricas de miel de abejas por un valor de 1.3 millones de dólares.
Eso representa una disminución de 53.4% en volumen y en valor, con respecto a 2025. Ese año se obtuvieron ingresos por 2.8 millones de dólares, producto de la colocación en los mercados internacionales de 859.7 toneladas de miel.
Si bien los precios contratados se mantuvieron muy estables: 3300.9 dólares la tonelada en 2025, y 3300 dólares en 2026, eso fue lo único que casi no sufrió cambios en el período. Aparte de eso, los apicultores vivieron toda la cosecha en zozobra, tal como lo relata uno de ellos que pidió ser identificado como Pancho.
Entre 2024 y 2025, Pancho logró producir unos 2000 litros de miel, en su propiedad ubicada en un municipio del norte de Nicaragua, donde también cultiva la tierra y cría ganado. La venta de esa producción a cooperativas locales, o comerciantes que llegan hasta su finca a adquirir el producto, le produjo alrededor de 400 000 córdobas de ingreso bruto. Su esperanza era acercarse a esa cifra en el presente ciclo productivo, pero la naturaleza dijo no.
Aunque normalmente el periodo va de diciembre a mayo, Pancho trasladó las colmenas a otras zonas del territorio en donde hubiera un clima más apropiado para las abejas, y extendió el “periodo” hasta junio, con la esperanza de acopiar un poco más de producto. El esfuerzo fue en vano. Solo obtuvo 300 litros de miel.
Otros productores como Uriel Jarquín, de Muy Muy, Matagalpa, vieron reducir su producción en un poco más del 50%.
En declaraciones ofrecidas a Canal 12, Jarquín dijo que esos rendimientos productivos estuvieron “sumamente bajos”, aportando como causa al cambio climático.
Explicó que al inicio de la temporada de floración, se vieron afectados por el exceso de lluvia. Al final del período, el péndulo se fue al otro extremo, con una sequía severa que los afectó grandemente.
Esa variación de la fecha en que las plantas comienzan a florecer (o una interrupción repentina en el proceso), hace que las abejas dejen de producir miel, y que comiencen a consumir la que tenían almacenada. Esa es la causa principal por la que hay menos miel para el consumo interno y para la exportación.
Pancho dice que han recibido cierto apoyo del Instituto de Protección y Sanidad Animal (IPSA), que les ofrece algún tipo de formación técnica sobre manejo de plagas, o cómo trabajar con las abejas para irse acomodando a la realidad del cambio climático.
Para ello, recomiendan trasladar las colmenas a las zonas montañosas en verano, y al llegar el tiempo frío bajarlas a zonas más calientes. Si no están produciendo lo suficiente, entonces alimentarlas con miel revuelta con azúcar, para que puedan mejorar. “Eso es similar al manejo del ganado, que uno traslada a los lugares donde esté el pasto bueno”, comparó.
El riesgo es que la producción baje aún más, si el clima sigue cambiando más allá de los parámetros naturales que soportan las abejas. Pancho dice que ha notado un aumento en la migración de sus insectos alados y eso ocurre aparentemente, por causa del mismo cambio climático, que las hace buscar mejores climas.
Si eso ocurre, Pancho sabe que tendría que dedicar más esfuerzos a sus cafetales y cuidar mejor a su ganado. El problema es que la falta de agua generada por la variación climática, también afectará a sus plantas y a sus reses.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.
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