Infraestructuras básicas y calidad de vida
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Si asumimos ciertos principios y si aceptamos que enseñar a conversar requiere una guía, lo podemos lograr. Les cuento por qué

Conversar es una de las pasiones más comunes de los seres humanos. Sin embargo, no siempre estamos a la altura de lo que Osvaldo Dallera define como el arte de conversar, una forma de entretenimiento que facilita el desarrollo de la sociabilidad entre quienes participan en ella.
De adolescente, recuerdo las largas conversaciones que sostenía con personas mayores, ávido de conocimiento y nuevas experiencias, de sus relatos personales e históricos. Eran amigos que por lo general me doblaban o triplicaban la edad, y me motivaban a la lectura y el estudio de los grandes acontecimientos científicos, literarios e históricos.
Quienes saben conversar son personas sociables que disfrutan de la compañía de los otros y aprovechan esa circunstancia para cultivar su personalidad poniendo en práctica y desplegando las cualidades necesarias para pasar un momento agradable, dice Dallera en sus Apuntes filosóficos para una estética del habla.
Pero la verdad es que cuando somos muy jóvenes, conversar se convierte como en una suerte de carrera al debate, a la polémica aguda, de confrontación y persuasión, y solo con los años nos venimos apaciguando…y es posible que algunos hayamos aprendido el arte de conversar, pero con sus matices.
Osvaldo Dallera reseña algunos principios básicos para desarrollar el arte de conversar, aquí mezclo algunos con mis opiniones.
Si asumimos estos principios y si aceptamos que enseñar a conversar requiere una guía, una dirección podemos enseñar a conversar. Este modelo parece un ideal, pero la verdad es que en el arte de conversar, por muy refinados que queramos ser, es inevitable la polémica y el debate, y siempre debemos estar preparados para argumentar, pero dando elementos de juicios para los que nos escuchan puedan sacar sus propias conclusiones.
En lo personal, creo que si vamos a introducir un tema polémico, debemos usar el método analítico y reflexivo, y dar chanche que la otra persona puede contribuir con su visión crítica, pues aun cuando estemos seguros que nuestros argumentos son poderosamente persuasivos, la opinión de los demás vale tanto como la que estamos exponiendo.
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Escritor y desarrollador de aplicaciones educativas. Director del Centro de Entrenamiento y Educación Digital (CEED).
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