“¡Sí se pudo!”: Tres migrantes nicas cuentan cómo lograron ejercer su profesión en España
PUBLICIDAD 4D
PUBLICIDAD 5D
Entre casinos y luces de neón, la nicaragüense fundó un restaurante donde la fritanga y los nacatamales llevan un pedazo de Nicaragua a Las Vegas
La nicaragüense Norma Ramírez sostiene una bandeja de asado mixto, en su restaurante "La Fritanga", en Las Vegas, Nevada. // Foto: Cortesía
A pocos minutos del brillo de los casinos, hoteles de lujo y las luces de neón del llamado “Strip de Las Vegas”, hay un espacio que transporta a Nicaragua: el restaurante “La Fritanga”. El negocio, propiedad de la nicaragüense Norma Rosa Ramírez, abrió sus puertas en mayo de 2025.
Detrás del ritmo del restaurante hay una batalla de salud que Norma Ramírez libra desde hace quince años. En 2011, le detectaron un precáncer de colon y fue operada en Los Ángeles.
En 2020, tras un contagio de covid-19, le detectaron tres tumores pulmonares que le dejaron una neuropatía periférica. De ahí derivó el diagnóstico de fibromialgia: “Es vivir con dolor 24-7. Días que no te pueden ni dar un abrazo”, detalla.
A inicios de 2026, le diagnosticaron un cáncer de esófago, aunque —dice— “fue detectado a tiempo, gracias a Dios”.
Pese a sus varias dolencias, Norma Ramírez se levanta cada día a las 5:00 a. m. para supervisar la cocina de “La Fritanga”. Ante todo nunca pierde su sonrisa y el amor que tiene por la comida nicaragüense. “Gracias a Dios que tengo un buen equipo”, comenta sobre sus hijas y colaboradores, quienes la cuidan cuando la presión le baja o el tratamiento la “tumba”.
Sobre lo que la sostiene, es clara: “Mi fe ha sido puesta en Dios. Él es el que tiene la última palabra”, asegura la nicaragüense, quien divide su tiempo entre las labores del restaurante y los chequeos médicos.
“Doña Norma”, como la llaman sus clientes y trabajadores, se siente satisfecha de haber llegado hasta donde está, “después de emigrar sin conocer a nadie y de haber vivido en la calle”.
“Me siento muy orgullosa de ver hasta dónde Dios me ha llevado”, afirma.
Norma Rosa Ramírez nació en El Viejo, Chinandega, y desde joven acompañó el oficio de su familia: “Esto de la cocina viene de mis abuelas y de mi mamá”, sostiene.
Se casó y tuvo ocho hijos en Nicaragua, pero su esposo murió en un accidente automovilístico y la dejó como única responsable de la familia. “Me vi en la obligación de emigrar y dejar a mis ocho hijos con mi mamá, todos bien pequeños”, recuerda.
La nicaragüense viajó primero a Guatemala en 1990, donde estuvo hasta 1995 y luego pasó un año en México, donde conoció a una familia que la contrató como niñera. Ellos la cruzaron de Tijuana, México, a San Diego, Estados Unidos; en 1996 de ahí se movieron a Las Vegas, de donde decidieron regresar a México, pero ella se quedó a su “propia suerte”.
“Me quedé en la calle y ahí conocí a una señora mexicana, que me invitó a comer a la casa de sus hijos”, relata. Esa mujer le dijo algo que la nicaragüense no olvida: “Mira Norma, Dios te trajo con un propósito a Las Vegas, quédate acá”.
“Yo era un barco a la deriva sin dirección”, subraya.
Con ayuda de la señora mexicana comenzó a trabajar en construcción, en los restaurantes McDonald ‘s, en hotelería, cuidando ancianos y con su propia compañía de limpieza. “Así ha empezado mi lucha”, dice sobre esos primeros años, cuando tenía 34 años.
El giro hacia la cocina llegó cuando, tras el huracán Mitch —en 1998— obtuvo el Estatus de Protección Temporal (TPS) y comenzó a trabajar de limpieza en dos casinos de Las Vegas, ocho horas en cada uno.
En los casinos empezó a relacionarse con otros nicaragüenses. “Me decían que si no hacía nacatamales, claro que sí, así fue como empecé”, cuenta. En su día de descanso, metía los nacatamales en un termo y una hielera y salía a entregarlos con un carrito por los lugares donde se reunían los nicaragüenses de la ciudad.
Al mismo tiempo inició a cocinar carne asada con tajadas. “Recuerdo que empecé con cinco libritas de carne, diez platanitos, haciendo tajadas, y así poco a poco fui creciendo”, relata.
El negocio tomó forma en la casa de quien luego sería su esposo —fallecido en 2024—, quien le puso mesas y sillas para atender clientes.
En esa etapa recibió incluso la visita de un embajador nicaragüense y de un cónsul, en un momento en que solo existía otra pionera de la comida nicaragüense a domicilio en Las Vegas.
Entre 2010 y 2014 tuvo su primer local propio, “Doña Norma Restaurant”, que cerró porque, sin ayuda de su esposo en el negocio y sin ninguno de sus hijos todavía en Estados Unidos, “se le hizo muy pesado”.
La muerte de su madre, en 2014, la dejó con una fuerte depresión. Trabajó luego en el restaurante hondureño-salvadoreño “La Bahía” (2015-2017) y en 2018 ayudó a abrir un “Portobanco Granadino” en Los Ángeles, antes de regresar a Las Vegas.
Fue una joven hondureña, a quien considera como su segunda hija, quien le propuso en 2024 abrir un local que se convertiría en “La Fritanga”. “A mí me tiran a una cocina y me siento como rana en su charco”, cuenta Doña Norma.
“La Fritanga” abrió un 10 de mayo de 2025 con ocho trabajadores y hoy cuenta con trece, entre ellos varias hijas de Doña Norma, un nieto, y empleados hondureños y salvadoreños.
El primer día de apertura no fue sencillo: se sirvió en platos desechables y hubo desorganización que generó críticas. “Fui a parar al hospital por el mismo estrés que me ocasionó eso”, recuerda.
El plato estrella es la fritanga mixta —gallo pinto, tajadas de plátano verde, maduro frito, queso y carne de res y de cerdo (sustituible por pollo)—, pensada para dos personas y con un precio de 31 dólares con impuestos.
También ofrecen chancho con yuca, vigorón, bistec encebollado, salpicón, nacatamales, sopa de gallina con albóndiga, sopa de res, filete jalapeño y un filete chontaleño con tortilla, cuajada, quesillo, arroz y frijoles. Los fines de semana se suma el vaho.
En repostería preparan buñuelos, pío quinto, cajeta de leche y de coco, coyolito, cosa de horno, picos y pan de manjar, además de pasteles cubanos.
Entre las bebidas ofrecen cacao, chía con tamarindo, cebada, chicha hecha por ella misma, calala (maracuyá) y linaza con limón.
El negocio se complementa con un food truck en North Las Vegas, que opera viernes, sábado y domingo.
PUBLICIDAD 3M
Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
PUBLICIDAD 3D