Katya Acuña, la nica dueña de “El Bochinche” en Bogotá
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La nica pasó diez años limpiando casas y cuidando “abuelos” y niños, tiempo en el que ahorró para abrir un restaurante en el centro de Madrid

La nicaragüense Grethel Matus posa para una fotografía en su restaurante "raíces" Foto: Cortesía
Entre las calles del centro de Madrid, a pocos pasos de la Puerta de Toledo, la chef y pastelera esteliana Grethel Matus encontró la manera de acercar Nicaragua a la capital española. En su restaurante “Raíces” sirve nacatamales, carne asada, gallo pinto y postres artesanales, compartiendo espacio con los sabores de otros países latinoamericanos.
La nicaragüense, de 32 años, lleva trece años viviendo en España, pero conserva intacta la sazón de su tierra, que aprendió de niña junto a su abuela.
Grethel Matus salió de Nicaragua en 2013, cursaba el segundo año de Administración de Empresas en la universidad y trabajaba al mismo tiempo, pero decidió emigrar “buscando un futuro mejor”.
Detrás de “Raíces” hay más de una década de trabajos duros y solitarios. “Mi historia es como la de todos los que vienen aquí, he limpiado casas, cuidado abuelos y niños. Haciendo de todo lo que se tiene que hacer para sobrevivir en otro país que no es el tuyo”, menciona la nicaragüense.
A eso se sumaba la ausencia de una red familiar de apoyo: “yo no tengo familia aquí, toda mi familia está en Nicaragua o en Estados Unidos, entonces no tengo ningún apoyo familiar aquí, ha sido bastante duro”, agrega.
Llegó a España con apenas 19 años y, poco después, se enteró de que estaba embarazada, mientras seguía trabajando sin conocer a nadie en el país. “Es bastante duro, es un choque duro, cuando venís, extrañas a tu familia”, relata Matus.
“Fue empezar de cero, me pasé tres años llorando porque quería regresar a mi país”, recuerda. Sin embargo, desde que comenzó a trabajar su vida giró en torno a generar dinero, ahorrar y sobrevivir.
Por las tardes era mesera, por las noches cocinera y por las mañanas limpiaba casas. Ese ritmo lo mantuvo durante una década: “diez años me he llevado trabajando como una loca, y sigo trabajando como una loca ahora con mi proyecto”, menciona.
“He trabajado desde las ocho y media de la mañana hasta las dos de la madrugada. Tenía un turno de la una de la tarde a las cinco de mesera, después de las seis de la tarde a las dos de la mañana de cocinera y por las mañanas limpiaba casas”, recuerda.
La vocación culinaria de la joven chef nació mucho antes de pensar en migrar. Su abuela, madre de doce hijos, nunca tuvo un empleo formal y se ganaba la vida con un puesto de fritanga afuera de casa.
Allí, los nietos —entre ellos Grethel— eran quienes la ayudaban. “Ahí es donde se me enseña y me despierta el amor por la cocina”, afirma.
Ese vínculo sigue vivo hoy: “Mantengo la esencia de mi abuela y muchas veces la llamo, y le pregunto: ¿y esto cómo se hace?”, admite entre risas.
Según Grethel Matus, el consejo que más repite su abuela es sencillo pero siempre está presente: “lo mejor es cocinar con amor, con paciencia y mucha dedicación, que es lo que yo hago en Raíces”, sostiene.
Aunque la idea de tener su propio negocio la acompañaba desde siempre, fue hace ocho años cuando decidió tomárselo en serio. Se inscribió en una academia de cocina y pastelería, mayormente en línea, y estudiaba en el metro y en el autobús en los pocos ratos libres que le dejaban el trabajo y la crianza de su hija. “Vengo de una familia luchadora y emprendedora”, dice orgullosa.
El local que hoy ocupa “Raíces”, cerca de la Puerta de Toledo, en el centro de Madrid, era —sin que ella lo supiera entonces—, el lugar soñado por su hija. “Mi hija siempre me decía: mamá, ¿y vos cuándo vas a tener un lugar como este?”, cuenta Matus.
Cuando se lo ofrecieron en venta, no dudó, aunque admite que el proceso fue un poco rápido: “me van a llamar loca, pero en una semana abrí. Me entregaron la llave del local un 30 de junio (de 2025), por ahí, el local estaba bastante bien, no teníamos que hacerle ningún arreglo, y el día 5 de julio (de 2025) yo estaba abriendo”, recuerda con emoción la chef nicaragüense.
Ese primer día abrió con seis personas, tres en cocina y tres en sala. “Ellos son mi mayor apoyo, mis amigas, cocineros que conozco desde hace mucho tiempo”, comenta. Hoy el equipo varía según la temporada, entre cuatro y diez trabajadores, todos latinos.
“Raíces” no es un restaurante exclusivamente nicaragüense. Antes de emprender su propio negocio, Grethel Matus trabajó como camarera y luego en la cocina de un restaurante ecuatoriano, experiencia que le ayudó en su proyecto culinario.
“Mi abuela siempre ha dicho que la cocina une familias, y por qué no unir no solo familias nicaragüenses, sino de otros países también”, explica. Por eso en su carta conviven platos de Colombia, Perú y Ecuador junto a los de Nicaragua.
El menú supera los 40 platillos, aunque Grethel reconoce que no tiene la cifra exacta de cuántos son específicamente nicaragüenses. “Tengo una fusión ahí bastante amplia, arroces de Ecuador, de Perú, de Colombia, entradas de Colombia, tengo una variedad, pero el punto fuerte de Raíces es la gastronomía nicaragüense”, enumera.
El plato más pedido del restaurante es, sin discusión, la carne asada. “La carne asada va servida en una parrilla en altas temperaturas, con su gallo pinto, chimichurri, el picante, el típico chilero de nosotros y va acompañado del queso”.
De martes a viernes, “Raíces” ofrece un menú del día a 14.50 euros que incluye entrada, plato principal, y postre o café. Los fines de semana el servicio es solo a la carta.
El plato más económico es el maduro con queso, a 6.50 euros, mientras que el más costoso es una bandeja mixta que ronda los 55 euros. En pastelería, los buñuelos cuestan 4.50 euros, el tres leches 5.50 euros y el brownie con helado 6.50 euros.
Para Grethel, bautizar su negocio fue un proceso de introspección. “Busqué este nombre y no encontraba, no sabía, hasta que yo dije: ¿qué me enorgullece a mí? ¿Y por qué quiero este restaurante? Son mis raíces, lo que me enorgullece son mis raíces”.
Trece años después de haber dejado Nicaragua, asegura que el acento “no se pierde” y que se siente orgullosa de su origen.
Sobre lo que espera transmitir a quienes visitan su local, lo resume así: “que se sientan como en casa, en un sitio que los acoge, que se les trata bien, que comen comida de calidad, que se les da un servicio de primera. Raíces es para estar en un ambiente familiar, en total tranquilidad”.
A casi un año de su apertura —el negocio cumple su primer aniversario el 5 de julio de 2026—, Raíces acumula 4.3 estrellas en reseñas de Google. “El mes que viene cumplo un año de tener Raíces y tengo 4.3 estrellas en Google de reseñas, o sea que a la gente le gusta”, dice con satisfacción.
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Nicas Migrantes es un proyecto periodístico de CONFIDENCIAL especializado en abordar temas de interés y utilidad para la población nicaragüense migrante en el mundo, principalmente en Costa Rica, Estados Unidos y España. El proyecto pionero nació en 2020 y produce contenidos en diferentes formatos periodísticos y plataformas.
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