12 de junio 2026
“Las redadas antinmigrantes son un laboratorio del autoritarismo en Estados Unidos”
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Los solicitantes de asilo pasarán procedimientos fronterizos acelerados y deberán permanecer durante ese tiempo en campamentos más o menos cerrados
Los controles fronterizos entre Alemania y sus países vecinos, excepto Luxemburgo, continuarán incluso tras la reforma del SECA. | Foto: Angelika Warmuth/REUTERS
Tras años de preparación, el viernes 12 de junio de 2026 entró en vigor una de las mayores reformas de la legislación en materia de asilo en toda la Unión Europea: el Sistema Europeo Común de Asilo (SECA). Magnus Brunner, comisario europeo responsable de Migración, promete un mayor control en las fronteras exteriores de la UE.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, ve un cambio de rumbo. “El giro en materia de migración está surtiendo efecto en Alemania y también a nivel europeo. Estamos firmemente decididos a seguir exactamente este camino también con nuestros países vecinos y socios”, declaró Dobrindt en la reunión de ministros del Interior de la Unión Europea celebrada a principios de junio.
Con “cambio de rumbo en materia de migración”, el ministro del Interior alemán se refiere a los controles fronterizos en las fronteras interiores entre los Estados miembros de la UE y a la devolución de los solicitantes de asilo en las fronteras alemanas sin procedimiento. Esto habría dado lugar a una disminución del número de solicitantes.
El nuevo “Sistema Europeo Común de Asilo” (SECA) introduce un examen preliminar de los solicitantes de asilo en las fronteras exteriores de la UE y procedimientos acelerados en la frontera para las personas procedentes de países con bajas tasas de reconocimiento. Esto significa que los solicitantes de asilo procedentes, por ejemplo, de Pakistán, Irán, Rusia, Turquía, Venezuela, Nigeria o la República Democrática del Congo serán sometidos en el futuro a procedimientos fronterizos acelerados y deberán permanecer durante ese tiempo en campamentos más o menos cerrados.
En estos y muchos otros Estados, la tasa de reconocimiento de los solicitantes de asilo es inferior al 20%, según la oficina de estadística de la UE, Eurostat. Tras un máximo de 12 semanas, las personas serán deportadas a sus países de origen en caso de que se deniegue su solicitud de asilo. Se prevé que aumente el número de países de origen sconsiderados seguros, de modo que las solicitudes de asilo puedan ser rechazadas por considerarse manifiestamente infundadas.
El experto en migración Gerald Knaus, fundador del grupo de reflexión “Iniciativa Europea para la Estabilidad” (ESI), duda de que esto vaya a funcionar. “Estos denominados procedimientos fronterizos ya se podían llevar a cabo desde hace años. Ahora son obligatorios y, en el mejor de los casos, quizá en doce semanas se sepa que esa persona de Bangladés en Italia o esa persona de Pakistán en Grecia no necesitan protección. Sí, y entonces no hay respuesta sobre qué sucederá después”, afirma Gerald Knaus.
Las deportaciones a los países de origen siguen siendo difíciles; es probable que los solicitantes de asilo rechazados se trasladen a otro país de la UE, aunque en realidad los países de la UE de primera entrada ―es decir, Italia, Grecia y España― sean los que se deben encargar. “En realidad, los países de llegada siempre han estado obligados a tramitar los procedimientos para quienes llegaban a ellos. Solo que eso no ha funcionado. ¿Por qué iba a funcionar ahora? Lo veremos en unos días”, prevé Knaus.
El número de nuevos procedimientos de asilo, es decir, de solicitudes iniciales, lleva dos años disminuyendo notablemente en Europa y en Alemania. Según el ministro federal del Interior, Alexander Dobrindt, esto se debe a los controles fronterizos sistemáticos que llevan a cabo Alemania y otros nueve Estados miembros de la UE.
Expertos en migración como Gerald Knaus, de la Iniciativa Europea de Estabilidad, dudan de que los controles y las devoluciones directas de solicitantes de asilo en las fronteras interiores de la UE en Alemania tengan mucho que ver con la disminución del número de solicitantes.
“Si ahora, tras la caída de Assad, ya no llegan sirios a la UE, ni a Alemania, ni a Austria, ni a Grecia, entonces el número de solicitudes de asilo en Alemania y Austria se reduce drásticamente. Eso es lo que ha ocurrido. No tuvo nada que ver con el ministro del Interior, ni con el SECA, ni tampoco con los controles fronterizos”, afirma Gerald Knaus a DW. Desde el cambio de poder en Siria a finales de 2024, el número de personas que abandonan el país ha disminuido considerablemente.
Con el fin de repatriar a los solicitantes de asilo desde Alemania a los Estados miembros de la UE competentes, los estados federados alemanes deben crear los denominados “centros de retorno”. De momento, solo hay dos: uno en Hamburgo, en el norte de Alemania, y otro en Eisenhüttenstadt, en el este del país.
Según un acuerdo entre los Estados miembros de la UE y el Parlamento Europeo, la expulsión de solicitantes de asilo rechazados de la Unión Europea debería ser posible, en algún momento, también a terceros países. Allí se construirán otros “centros de retorno”. Por el momento, estos solo existen sobre el papel.
El ministro del Interior alemán, Dobrindt, anunció que se identificarán los países socios dispuestos a colaborar antes de que finalice el año. ¿Cuándo se construirían dichos centros de retorno? “Eso es aún un tema espinoso que hay que abordar”, respondió el ministro.
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