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“La Chavala Linda”, el restaurante nica en Dallas que surgió de un antojo

Los nicaragüenses Zayda Leiva e Ismael García fundaron un restaurante en Dallas, cuya especialidad son los nacatamales, que venden de lunes a domingo

Las paredes del restaurante "La Chavala Linda" decoradas con el color de la bandera azul y blanco de Nicaragua// Foto: Cortesía

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En diciembre de 2019, desde la sala de su apartamento en Dallas, Texas, con una receta en audio —enviada desde Nicaragua— y un antojo de embarazo imposible de calmar, Zayda Leiva junto a su esposo Ismael García cocinaron sus primeros 70 nacatamales. No había restaurantes nicaragüenses en la ciudad, así que hicieron sus propios nacatamales. 

Esos primeros nacatamales, que regalaron a conocidos y amistades, fueron el primer paso de lo que hoy es “La Chavala Linda”, un restaurante de comida nicaragüense que se ha convertido en punto de referencia para la comunidad nica en Dallas.

El restaurante nicaragüense abrió sus puertas el 1 de agosto de 2025, después de un año y 26 días de remodelación. En apenas siete meses se ha convertido en algo más que un lugar donde comer: es un espacio donde los nicaragüenses hallan nacatamales de lunes a domingo y pueden comprar otros productos nicas.

Vista de los nacatamales que preparaban Zayda Leiva y su esposo desde su apartamento en Dallas en 2019// Cortesía

Una receta apuntada de un audio de WhatsApp

Zayda Leiva llegó a Estados Unidos en enero de 2019 junto a su esposo y sus tres hijos. En Siuna, de donde es originaria, había sido emprendedora: vendía ropa y zapatos y tenía un negocio de frutas y verduras. La familia decidió emigrar y venderlo todo.

En Estados Unidos comenzaron desde cero, trabajando en un restaurante mexicano. “Es duro, la forma en que lo miran y que lo tratan a uno”, recuerda Zayda.

Por las noches oraba con el mismo propósito: tener un negocio propio y próspero como en Nicaragua. “Le decía a Dios: provéame algo, así como usted me ayudó a emprender en Nicaragua, yo necesito emprender en algo”, cuenta.

Ella quedó embarazada y durante la gestación tuvo un fuerte antojo. “A mí se me viene un deseo intenso de nacatamales, pero eran unas ganas enormes de nacatamales y aquí no había nada. Solo habían restaurantes mexicanos, hondureños y salvadoreños”, recuerda la nicaragüense, quien tuvo que dejar el trabajo en el restaurante mexicano por su estado.

El detalle es que Zayda no sabía cocinar, y menos un platillo tan exigente. Su esposo Ismael es quien cocinaba en casa. Juntos llamaron a alguien en Nicaragua, recibieron instrucciones en un audio, salieron a buscar ingredientes y prepararon unos 70 nacatamales. “Cumplí mi antojo”, resalta.

Esos primeros nacatamales los regalaron entre tres familias nicaragüenses cercanas. A los pocos días llegaron los mensajes: “¿Y cuándo va a volver a hacer nacatamales?”; “Ahora haga y venda. Ya no nos regale, véndanos”; “le quedaron muy ricos”, enumera Zayda.

Collage de algunos de los platillos que se ofrecen en el restaurante “La Chavala Linda”// Foto: Cortesía La Chavala Linda

Del apartamento al restaurante

Lo que comenzó como una venta desde casa creció semana a semana: primero 80 nacatamales y después 300 semanales, luego sumaron otros platillos nicas como enchiladas, tacos, asados y sopas los fines de semana. La cocina del apartamento se convirtió en un pequeño negocio que funcionaba los siete días de la semana.

El momento que lo cambió fue un domingo, a inicios de 2024. Mientras Zayda estaba en la iglesia, su hijo le mandó un video: el apartamento estaba lleno de clientes comiendo en el piso porque ya no había espacio.

“Eso a mí me dolió, y me motivó a buscar un espacio donde mis compatriotas coman con condiciones”, recuerda. 

Ese video se convirtió en oración: “Le dije al Señor: ‘ya usted me ha mandado la bendición de tener muchos clientes, denos un lugar donde podamos atenderlos’, de forma que ellos puedan llegar, sentarse y disfrutar de un ambiente agradable”, relata.

Encontraron un local abandonado y en mal estado, “parecía de terror” describe. Comenzaron a negociar, firmaron contratos y empezaron a construir.

“Muchas veces quise tirar la toalla”, admite Zayda. “Le decía a mi esposo: ‘mi amor, ya no aguanto más, no continuemos’”, comenta. Él la motivó siempre: “Ya empezamos, Dios nos está guiando”, le respondía.

Para financiarlo vendieron una propiedad en Nicaragua e invirtieron todos los ahorros y las ganancias de los nacatamales. Un año y 26 días después, el 1 de agosto de 2025, el restaurante abrió sus puertas.

Vista de los estantes con medicamentos nicas que se ofrecen la tienda nica del restaurante// Foto: Cortesía

El primer viernes: más clientes que comida

Habían preparado comida para tres días. Se acabó en el primero. Desde las 10 de la mañana los clientes no pararon de llegar.

“Las personas que vinieron a comer tuvieron que meterse a la cocina para ayudarme, a levantar mesas, a quitar los platos, porque no dábamos abasto”, cuenta emocionada.

Cerraron a las diez de la noche, pero la limpieza los tuvo despiertos hasta la una de la madrugada. “Era como si hubiéramos anunciado que íbamos a regalar comida”, menciona.

El menú del restaurante incluye fritanga, nacatamales —disponibles los siete días de la semana—, sopa marinera, sopa de res y gallina los fines de semana, asado de res, cerdo y pollo, enchiladas, tacos, repochetas, chancho con yuca, vigorón, camarones, pescado frito y a la Tipitapa.

El plato más barato cuesta diez dólares y el más caro, la sopa marinera, unos 24 dólares. “Con 100 dólares se puede invitar a tres amigos”, dice Zayda.

El restaurante también tiene una tienda con productos traídos directamente de Nicaragua como las bebidas “Rojita” y Kola Shaler, jugos HiC, café toro, café selecto, salsas Lizano, botoneta, “quesitos” y cacao molido.

Además, “La Chavala Linda” funciona como un pequeño hub comunitario: una emprendedora vende joyería los fines de semana, una abogada nicaragüense ofrece asesoría migratoria de lunes a miércoles, y hay servicios de envío de dinero y cambio de cheques.

Zayda Leiva e Ismael García junto al personal del restaurante “La Chavala Linda”// Foto: Cortesía

“La Chavala Linda” en azul y blanco

Zayda explica el origen del nombre del restaurante. “Chavala se le dice en Nicaragua a las muchachas o a las niñas”, explica. En 2023, a su hija le diagnosticaron un tumor cancerígeno en la cabeza y los médicos dijeron que no había nada que hacer.

“Dios nos hizo el milagro y mi niña sobrevivió. Es sana, la mejor alumna de su salón y vive su vida plena y normal. Hoy tiene 11 años”, comparte. Por esa historia y por lo que significa en Nicaragua, decidieron el nombre.

La decoración del local es un homenaje a la identidad nicaragüense: paredes pintadas de azul y blanco, una bandera grande con el escudo al centro, imágenes del Guardabarranco, de Rubén Darío y un cuadro que dice “Siuna en el recuerdo” —porque muchos de sus clientes, como ellos, son de esa región—. También imágenes del árbol y flor nacional, el Madroño y el Sacuanjoche, respectivamente.

“Cuando el nica entra y mira eso, eso es emocionante. Gritan de emoción”, destaca.

El día de la inauguración había seis personas trabajando. Hoy el restaurante emplea a 13 trabajadores, en su mayoría nicaragüenses, aunque también hay hondureños en el área de servicio. La cocina es exclusivamente nica.

Zayda, que antes no sabía hacer ni tortillas, hoy no solo cocina sino que también escucha. “Los clientes vienen y me dicen: vengo aquí a encontrar un ambiente agradable, y usted me escucha cuando vengo con mis problemas. Hasta usted es psicóloga, usted es mamá”, cuenta entre risas.

Su respuesta siempre es la misma: “pongan a Dios en primer lugar”.

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Nicas Migrantes es un proyecto periodístico de CONFIDENCIAL especializado en abordar temas de interés y utilidad para la población nicaragüense migrante en el mundo, principalmente en Costa Rica, Estados Unidos y España. El proyecto pionero nació en 2020 y produce contenidos en diferentes formatos periodísticos y plataformas.

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