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Las amenazas de Trump, la dictadura de Maduro, y la niebla de la guerra en Venezuela

Boris Muñoz: En la nube de información, lo que suena es que EE. UU. lanzará acciones militares que debiliten al régimen, buscando “un quiebre interno”

Chavistas marcharon hacia la sede de las ONU en Caracas para pedir por la paz de Venezuela, ante una supuesta “amenaza” de guerra de EE. UU., el lunes 6 de octubre de 2025. | Foto: EFE/Miguel Gutiérrez

Carlos F. Chamorro

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Siete semanas después que Estados Unidos anunció su supuesta operación antidrogas en el caribe venezolano, se mantiene un despliegue militar marítimo y aéreo, con 4000 marines, que apuntan al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

En un artículo publicado en el diario El País, “El dilema venezolano: negociar antes que las bombas decidan”, el cronista venezolano Boris Muñoz, describe un país atrapado en un limbo. Por un lado, no es previsible una invasión militar, pero se considera que son inminentes acciones militares que apunten a debilitar el régimen, y por el otro lado, no hay negociación política posible entre Maduro y Trump, mientras la oposición que lidera María Corina Machado está alineada con la estrategia de Estados Unidos, para que se reconozca la legitimidad del presidente electo Edmundo González Urrutia, ganador de las elecciones del 28 de julio de 2024.

En una conversación en el programa Esta Semana que se transmite en el canal de YouTube de CONFIDENCIAL, debido a la censura televisiva en Nicaragua, Boris Muñoz se rehúsa a hacer un pronóstico sobre el desenlace de un conflicto que transcurre en “la niebla de la guerra”.

En Venezuela, resume Muñoz: “hay que tomar un riesgo de cierta envergadura para producir el cambio. Si no, el otro escenario es la permanencia del Gobierno de Maduro, que ya ha creado suficientes estragos en toda la región. Latinoamérica tiene que mirarse y decir: ¿qué podemos hacer nosotros para que esta situación termine lo mejor posible, produciendo el cambio de régimen?”.

Después del hundimiento de tres lanchas de presuntos narcotraficantes venezolanos en aguas internacionales, Estados Unidos ha aumentado su presencia militar y ahora incluso ha decretado una guerra contra carteles que define como un “actor no estatal internacional”. ¿Cómo se lee la permanencia y el incremento de la presión militar de Estados Unidos desde el régimen de Maduro?

El régimen está bastante preocupado. Ha tratado de reiniciar conversaciones oficiosas a través de Rick Grenell, el enviado especial para Venezuela de Trump. Ha hecho otros gestos de tratar de controlar el tráfico de drogas internamente, para quitarle los pretextos que está usando el Gobierno de Trump para este asedio.

Esto empezó hace ya unas siete semanas y hay un despliegue marítimo y ahora aéreo en Puerto Rico y en las aguas del Caribe, con más de 4000 marines y otros cuerpos que están allí. A medida que se ha incrementado la retórica de Trump, el Gobierno de Maduro ha empezado a hacer movimiento en Qatar, incluso, para ver si pueden reiniciar algún tipo de diálogo y de compromiso que los salve de una acción militar directa de Estados Unidos en el territorio venezolano. No digo invasión, porque creo que ha habido mucho énfasis en Washington de que no se trataría de una invasión, sino de ataques que buscan objetivos relacionados con el tráfico de drogas.

Eso es bastante confuso, porque se está usando este despliegue para apuntar directamente al Gobierno de Maduro, se ha señalado a Maduro como jefe del Cartel de los Soles, cabecilla del Tren de Aragua, y se aumentó la recompensa sobre su cabeza a 50 millones de dólares. No hay que leer mucho entre líneas para entender que esto está apuntando directamente a Maduro a nivel disuasivo o a nivel incluso de una acción militar en las próximas semanas, como ya lo han adelantado varios medios.

Maduro sigue aumentando la militarización, y se está preparando para una supuesta confrontación de tipo militar. ¿Cuál es el estado de ánimo entre el chavismo y en los venezolanos en tu país? ¿Se están preparando para una crisis prolongada, o para un golpe quirúrgico?

La gente está esperando un golpe quirúrgico. No tengo información más que de amigos o de familiares, que me cuentan un estado de un ánimo dentro del escepticismo, porque tantas veces se ha anunciado el fin del régimen de Maduro, que la gente prefiere tomar todo lo que pase “con un grano de sal” en Venezuela. De hecho, hubo un reportaje muy controversial del New York Times el domingo pasado, que la gente ha criticado muchísimo, pintando el panorama de cuáles son estas milicias, el grado de compromiso que tienen. Al mismo tiempo dejando entrever que hay muchos problemas dentro del Gobierno venezolano, tanto así que se han abierto a un medio como el Times a que haga un escrutinio, yo diría que bastante leve de la situación en Venezuela, pero que revela un cambio de postura y una necesidad del Gobierno de Maduro de tener una ventana hacia afuera, porque realmente está muy aislado.

Eso es un dato importantísimo, si uno ve lo que. pasa en América Latina, ha habido muy poco ruido o voces, que se levanten contra esta acción inminente. Desde hace 35 años no vemos un despliegue militar tan importante en América Latina, desde la invasión a Panamá en 1989, que, por cierto, la gente lee como un éxito.

Aunque, oficialmente, esta es una operación antidroga, cada vez está más claro, e incluso Estados Unidos lo transmite de esa manera, que es una operación contra Maduro. ¿Es contra Nicolás Maduro o contra la cúpula político-militar que sostiene este régimen? ¿qué impacto está teniendo dentro de la cúpula? ¿Se han cohesionado más en torno a Maduro, o se podría pensar en la posibilidad de que existan algunas fisuras?

Creo que se ha cohesionado más. Hasta ahora no hemos visto ninguna fisura, pero en términos reales no ha habido nada pasando dentro del territorio venezolano. Esas embarcaciones que han bombardeado, ha sido en las aguas internacionales. Hay un número de muertos que se estima en 17 personas, un hecho muy lamentable, pero no ha habido un ataque franco contra el régimen aún. Todo esto está en lo que llaman los especialistas “la niebla de la guerra”.

Es un panorama relativamente difícil de leer, pero si tú te fijas en lo que dicen los voceros de la oposición, hay una alineación bastante estrecha entre lo que piensa María Corina Machado y cómo está actuando Estados Unidos. La expectativa es que se va a acabar con la dictadura de Maduro en unas pocas semanas, eso es lo que se está oyendo en las redes, eso es lo que los venezolanos en Florida piensan, Unos dicen que van a hacer ataques tipo lo que sucedió con Osama bin Laden, una extracción o una eliminación de la cúpula del Gobierno de Maduro.
Otros dicen que hay 600 de objetivos militares, relacionados con el tráfico de drogas, dentro de Venezuela. En toda esa nube de información, lo que más claro suena es que se va a proceder con acciones que van a debilitar al régimen de Maduro, buscando que haya un quiebre interno, del que se ha hablado durante años y que todavía no ha sucedido.

No sé si eso va a pasar. Lo que sé es que, si las fuerzas de Estados Unidos entran de alguna manera en Venezuela, no con una invasión para control territorial, sino apuntando a objetivos, quirúrgicamente, se puede dar un quiebre, un cambio de régimen, porque Venezuela no tiene una capacidad militar para responderle al poderío de Estados Unidos.

Ese alineamiento de la oposición venezolana liderada por María Corina Machado, supongo también el presidente electo, Edmundo González, ¿qué implicaciones tiene en su confrontación con el régimen? El régimen los ha amenazado aún más. ¿Pueden ser más criminalizados los líderes de la oposición que aún están en Venezuela?

Sin duda, hay una persecución que está en marcha, que se añade a la que ya había anteriormente. Se han detenido personas, no sé el número exacto, pero durante el último mes, activistas del Partido María Colina Machado, Vente Venezuela. Hay un estado de vigilancia y de temor acentuado que lleva adelante Diosdado Cabello, quien está a cargo de la represión. Y el panorama es muy complejo para la oposición, para María Corina Machado, esta es una apuesta altísima, casi una apuesta final por derrocar al régimen, más bien es para poder llegar al estado de legitimidad que le confirió a Edmundo González Urrutia la elección del año pasado (2024), que no ha sido reconocida, que fue fraudulenta por parte del Gobierno venezolano. Y se trata es de llegar al punto en que González Urrutia sea reconocido como presidente legítimo de los venezolanos y sea investido como tal.

Creo que ese es el objetivo de la oposición, en este momento. María Corina Machado dijo que su norte no era ser presidente, sino liberar a Venezuela. Ella misma se ve como el vector de esta liberación, que va a ser posible gracias a su alianza con el Gobierno de Trump, más claramente con Marco Rubio.

En estos espacios intermedio entre lo que no es una invasión militar, pero es un incremento de máxima presión militar, sería muy probable que se produjera una escalada o una confrontación, incidentes militares entre los ejércitos de ambos países. ¿Qué tipo de consecuencias podría tener esos detonantes de tipo militar?

Internamente, hay un esfuerzo de control social, el Gobierno al desplegar las milicias y armar a la gente —así no le esté dejando las armas, cosa que no está muy clara—, está enviando una señal para que nadie se levante en este momento y no haya una revuelta social que le sería muy costosa y difícil de controlar. Por otro lado, si llega a haber un hecho bélico de alguna naturaleza, yo creo que el saldo va a ser desfavorable para Venezuela, en el sentido de que el despliegue militar de Estados Unidos va a tener un costo mayor en vidas para los venezolanos que para ellos.

El mismo Trump ha hecho parte de su marca política como alguien que no quiere intervenciones militares costosas en vidas. Dentro de la base MAGA es lo que él ha vendido. Esto es un cambio de dirección hasta cierto punto de lo que él ha predicado en algún momento y, políticamente, le sería muy redituable un cambio de régimen en Venezuela a bajo costo militar.

Esos son parte de los elementos que, forman parte de una gran bruma que es muy difícil o de desvelar, que es lo que viene, pero hay una casi certeza entre actores de oposición de que esto va a desarrollarse y que faltan apenas algunas semanas.

En caso de que esta estrategia de Estados Unidos de presión militar provocara un desajuste, un quiebre del régimen y le permitiera a la oposición venezolana asumir el liderazgo del país ¿Están preparados para el día después? Edmundo González Urrutia sería el presidente electo, asumiría el Gobierno, pero ¿se puede gobernar Venezuela?

Esa es una pregunta sumamente difícil. En Venezuela hay actores ilícitos o actores criminales de distinta naturaleza. Hay guerrillas colombianas se han convertido en narcoguerrillas, traficantes de minerales, hay bandas criminales armadas, los propios Colectivos del Gobierno. En Venezuela hay muchas armas regadas, controlar eso no va a ser sencillo.

La oposición tiene un plan de transición y un plan de control ya preparado cuidadosamente, que les permitiría a ellos tomar el control del Gobierno. Es muy aventurado especular sobre eso y hacer un pronóstico certero. Pero, de todas maneras, y esto es una opinión muy personal, hay que tomar un riesgo de cierta envergadura para producir el cambio. Si no, el otro escenario es la permanencia del Gobierno de Maduro, que es algo que muchos venden, dentro y fuera de Venezuela, como un factor de estabilidad regional. Sabemos que el régimen de Maduro no es garantía de mayor estabilidad, sino que ya ha creado suficientes estragos en toda la región. Es un momento en que Latinoamérica tiene que mirarse y decir: ¿qué podemos hacer nosotros para que esta situación termine lo mejor posible produciendo el cambio de régimen? Por ahí debería haber una acción que no se está viendo hasta ahora tampoco.

Y por el otro lado, los actores internacionales aliados del régimen de Maduro, me refiero a Irán, China, Rusia, no parecieran tener una incidencia en esta crisis. Hacen declaraciones diplomáticas, pero no creo que Maduro cuente con ellos.

Creo que no cuenta con ellos. Quizás con Rusia hasta cierto nivel, porque Rusia es proveedora de armamento en Venezuela, los grandes aviones de guerra venezolanos son los Sukhoi que son rusos, los fusiles de asalto son los fusiles Kalashnikov, pero Rusia está sobre extendida con su guerra tan costosa en Ucrania. Irán está derrotada muy recientemente por Estados Unidos, China no le gusta meterse en conflictos militares y no creo que su apuesta en Venezuela sea tan alta como para justificar algo serio allí, tiene alianzas comerciales que le dejan mucho más en muchos otros países, empezando por Brasil.

Es un escenario muy complejo para Maduro. Ellos están viviendo de su imagen, de lo que han cultivado como poderío militar en los últimos 25 años, pero no creo que eso le dé suficiente para un enfrentamiento prolongado y quizás ni un enfrentamiento breve con la mayor potencia militar del mundo.

Los pronósticos que han hecho algunos líderes venezolanos y también algunos políticos norteamericanos del entorno de Marco Rubio de que esta crisis podría tener un desenlace antes de Navidad ¿tiene alguna base de realismo, de viabilidad?

Creo que esa es la pregunta central, políticamente hablando, porque el año que viene (2026), aquí en Estados Unidos vienen unas elecciones de medio término, que son cruciales para el proyecto de Trump, si él se ve enredado en un conflicto militar prolongado, en un pantano de guerra, eso disminuye sus chances de ganar esa elección.

Por otra parte, hay una apuesta grande de que muchos venezolanos van a comerse las hallacas en diciembre en Caracas. No sé qué tan real sea ese deseo, qué tan cerca estemos de poder cumplirlo, pero ellos dicen que Trump tiene varios escenarios de intervención o de acción sobre su escritorio, y que esto debe ser de bajo costo y de corto tiempo, pero yo no me atrevo a hacer un pronóstico.

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Carlos F. Chamorro

Carlos F. Chamorro

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.

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