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“Yo no acostumbro a hacer este tipo de publicaciones”

La gente siente que tiene que pedir disculpas de antemano por estar ejerciendo su derecho a difundir sus opiniones

Una mujer registra un basurero cerca del Capitolio, en La Habana, Cuba). Foto: EFE/ Yander Zamora

17 de enero 2024

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En mi niñez, las cartas siempre empezaban diciendo “espero que al recibo de la presente”. Ahora, muchos cubanos en Facebook advierten en su primera línea: “Yo no acostumbro a hacer este tipo de publicaciones”. Ambas fórmulas introducen un texto y buscan crear un vínculo entre quien escribe y su lector, pero las separan no solo décadas de distancia sino también intenciones. Una es un mero cliché, la otra es la evidencia del miedo.

En Cuba se ha penalizado tanto, de una forma u otra, a quienes se han expresado libremente a través de las redes sociales, que el temor a visibilizar una denuncia, el pedido de una medicina o reportar la desidia estatal es mayúsculo. La gente siente que tiene que pedir disculpas de antemano por estar ejerciendo su derecho a difundir sus opiniones o a exigir desde que lleguen los alimentos a la bodega hasta que limpien el baño de un hospital. La mayoría se siente obligada a hacer esa reverencia para dejar claro que solo en un caso extremo apela a visibilizar su molestia o su desesperación.


Quieren así, también, marcar distancia con los activistas, los periodistas independientes y los opositores que han hecho de la plaza virtual el espacio para difundir sus acciones, informaciones o plataformas. Ante los ojos inquisidores de la Policía política que monitorea la web debe quedar claro que el internauta en cuestión ha hecho una excepción en sus reglas y ha publicado su sentir por esta vez, solo por esta vez. Si algún colega de trabajo está revisando su muro, para ver el contenido que comparte, también tiene que llevarse la impresión de que ese post es fruto de la urgencia y no se convertirá en costumbre.

El mensaje también va destinado a los desconocidos. Ellos sabrán que una vez que el problema se solucione y la crisis personal se aplaque, esa cuenta de Facebook volverá solo a publicar fotos en familia, corazones enlazados con cintas y chismes de famosos. No deben quedar dudas de que, tras el actual reclamo, no vendrá un posicionamiento político, una actitud disidente y, mucho menos, la conversión del individuo en un líder digital que convoque a otros y opaque el protagonismo de funcionarios y dirigentes partidistas.

El “yo no acostumbro a hacer este tipo de publicaciones” es un resumen del terror que nos han insuflado hacia nuestras propias palabras. Usar esa fórmula va más allá de un lugar común, es perpetuar la mordaza que nos han impuesto.

*Artículo publicado originalmente en 14ymedio.

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Yoani Sánchez

Filóloga y periodista cubana, apasionada por la tecnología. Es conocida por su blog Generación Y, en el cual hace una descripción crítica de su país. Su blog en un símbolo de libertad de expresión y del uso de la red como vitrina para narrar las realidades de la isla.

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