Cinco años de una respuesta equivocada
PUBLICIDAD 4D
PUBLICIDAD 5D
El control del empleo, los permisos, las ayudas, el 19 de julio hoy es más lamento, pesar, y remordimiento
Simpatizantes ondean banderas de Nicaragua y del FSLN durante el acto central del 46 aniversario de la Revolución Popular Sandinista en la Plaza de la Fe, en Managua. Foto | El 19 Digital
Las marchantas escriben asustadas en los chats. La semana pasada mandaron una advertencia: si no salen a “celebrar” el fin de semana los actos del 19 de julio y no participan en los eventos organizados y orientados por sus alcaldías, perderán la licencia de sus tramos.
¿Amenazar a mujeres esforzadas que se levantan cada madrugada a cargar mercadería, soportar el calorón para vender sus productos y conseguir el sustento básico de su familia? Es tan típico en la cultura del chantaje “danielista” que daría risa si no fuera patético. El pequeño puesto deja de ser un derecho ganado con esfuerzo y se vuelve concesión política condicionada, instrumento de chantaje: si vas, obedeces, aplaudís, sonreís a la cámara y aparentas lealtad, te doy permiso de ganarte la vida.
En esa fórmula sencilla, desde el mercado hasta la empresa privada, de los profesionales y empleados privados, a los públicos en el Estado. La verdadera cara del sistema de gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua: controlar el empleo, los permisos, las ayudas, los espacios públicos y permisos a privados, para obligar al pueblo nicaragüense a representar la pantomima de un evento que pasó de celebración a lamento.
Las plazas que medio siglo atrás se llenaban, sin convocatoria, de gente que saltaba, bailaba, coreaba cantos y celebraba con la mística de quienes creían que con la revolución sandinista se construiría una Nicaragua mejor. Las plazas alegres que antes llenó la mística son eventos obligados, cerrados, llenos de seres inmóviles y chantajeados que se sientan en silletas numeradas y tienen orden de aplaudir, sacudir una banderita, vestirse como les mandan. Eventos tiesos, vacíos de júbilo y llenos de obediencia, a veces real a veces fingida.
El 19 de julio tuvo una aura que trascendía al efeselenismo. Personas sin militancia que apoyaron la caída de la dictadura de Somoza, el pueblo que creyó en darle paso a una historia de libertad, justicia y dignidad, celebraban también esta fecha que hoy es más lamento, pesar o remordimiento. Es historia secuestrada por otro poder familiar peor, más descarado y despiadado que el anterior.
Cuando Ortega suplicó al pueblo de Nicaragua dejarlo volver a la presidencia, en 2007, se dedicó a manipular la institucionalidad, destruir la competencia democrática, pervertir el sistema electoral y reprimir cualquier expresión de disidencia. Amañaron las elecciones del 2008, 2011 y 2016 con boletas marcadas, votos anulados y control partidario de las juntas receptoras de votos.
En 2018 pasó de alterar elecciones a las balas cuando le ordenó a comandos militares, policiales y paramilitares encapuchados disparar a sangre fría contra estudiantes al mejor estilo de las dictaduras militares de América Latina. Y cuando ni eso fue suficiente para sostenerse en el poder, en 2021 encarceló a cualquiera que hiciera oposición.
El “poder popular” que Daniel Ortega enseñará este 19 de julio no es más que otra pantomima fabricada a punta de castigos ya no sólo a empleados públicos, sino a usuarios de los servicios municipales y ahora hasta las mujeres del mercado se juegan el pan de sus hijos si no llenan el bus de la alcaldía.
Parodiando a García Márquez, esta fecha ahora es más bien “La increíble y triste historia del 19 de julio y una dictadura desalmada”, que una verdadera efeméride patria que alguien en Nicaragua quiera celebrar.
PUBLICIDAD 3M
Periodista, traductora y asesora editorial. Reside en Costa Rica desde julio del 2025, tras su destierro de Nicaragua. Dirige dos agencias propias: ComunicArte, desde 2017, y EyE Communication Studio desde 2011. Acompaña a organizaciones de la sociedad civil en campañas de comunicación, incidencia, producción editorial y literaria. Ha publicado cuentos en varias antologías.
PUBLICIDAD 3D