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Cuapa tiene alcalde

Algo que no ocurre en muchos municipios chontaleños. Melico, el alcalde de Cuapa, se ha ganado el cariño de su pueblo

Una calle de Cuapa, Chontales. Foto: Tomada de El Nuevo Diario

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“Hacer es la mejor manera de decir”.

José Martí


 

Existen diversas formas de sentir orgullo por una ciudad, una de tantas maneras es contar con autoridades edilicias que se caractericen por engrandecer el terruño. Los cuapeños tienen un alcalde como pocos. Algo muy especial. Tal vez el más progresista en la historia contemporánea de Chontales. Uno de los mejores de Nicaragua. Si los comparamos con los nueve restantes alcaldes chontaleños, estos saldrían mal parados. Su labor trasciende a su municipio. Los taxistas en Juigalpa elogian su desempeño. “Ya quisiéramos nosotros tener un alcalde como Melico Zelaya”, me expresó uno de sus admiradores, mientras zigzagueaba por las calles, tratando de capear los baches para que su vehículo no continuara deteriorándose. Su prestigio crece y se expande.

Melico lleva dos periodos consecutivos de ser alcalde, sus seguidores desean corra como candidato en las próximas elecciones municipales. Sus obras hablan por él. Esta es la razón para que insistan mantenerlo en el cargo. Especialmente decenas de campesinos que han accedido en calidad de préstamo, al fondo revolvente de medio millón de córdobas (C$500 000), creado expresamente para favorecerlos. Al inicio eran 300 000. Todos tienen acceso a cuatro mil córdobas, nadie queda fuera por razones partidarias. En 1997 corrió por Suscripción Popular y resultó electo. La figura fue borrada de un plumazo a raíz del pacto político Alemán-Ortega (1999). Melico se impuso la tarea de convertirse en el mejor servidor público de sus coterráneos y lo ha logrado.

La decisión fue reservar el 2% de los ingresos municipales, para otorgar préstamos a los más necesitados. Como del mismo cuero salen las coyundas, todos paga a tiempo. El cumplimiento de los compromisos económicos permite disponer siempre de un fondo del que todos resultan beneficiados. Doña Elisa me lo dijo en estos términos: “Papito, tenemos que ser buena paga. Nosotros las mujeres, sobre todo. El crédito tiene que honrarse. Vivimos criticando a los políticos acusándolos de ladrones. No se vale parecerse a ellos”. Melico ha sido generoso. “No nos equivocamos al elegirlo”, terció doña Francisca. Las últimas dos veces corrió para alcalde bajo la enseña de Alianza Liberal Nicaragüense (ALN). Su manera de conducirse le permite ganar simpatía entre los militantes de todos los partidos.

—¿Va a correr para un nuevo período?

—No. Ya hice lo que tenía que hacer. Vivíamos abandonados y por eso acepté.

Sorprende su manera de hablar, nada impostada. No habla como político, me refiero a la manera como hablan los políticos en Nicaragua. Conversa. No discursea. Evade todo palabrerío. “No hay mejoras que no puedan realizarse, cuando uno está dispuesto hacerlas. A eso vine”. Esta expresión compendia el secreto de sus conquistas. Nada resulta más convincente que pregonar con el ejemplo. Durante sus dos primeros períodos no devengó ningún salario, quería establecer ante sus electores, que llegaba al cargo para servir no para servirse. Tiene claro que los funcionarios, una vez electos, deben comportase sin preferencias partidarias. Su política es de puertas abiertas, en su despacho atiende a quien llegue a solicitar apoyo. Siempre que puedo lo hago. Es mi deber, reafirma.

Cuapa es un municipio con ocho mil habitantes, tres mil de los cuales viven en la ciudad, el resto vive en el campo. Melico expresa con regocijo que en el municipio finqueros y hacendados no queman los potreros. Una diferencia radical comparado con Comalapa y otros municipios chontaleños. Algunos ganaderos alegan que la quema resulta más barata, que pagar multa al Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (Marena). Una práctica que habla muy mal de los chontaleños. Mientras no exista control efectivo en el manejo de bosques y potreros, los abusos continuarán. Los daños a la naturaleza serán irreversibles. Ya no digamos los estragos que ocasiona en Santo Domingo y La Libertad y municipios aledaños, la explotación minera a cielo abierto. El entorno es otro.

Dos obras reflejan preocupación sociocultural, construyó un edificio de dos plantas para albergar la Biblioteca y el Museo Municipal. Una placa de mármol empotrada en la pared testimonia el homenaje rendido al obispo Pablo Antonio Vega, (27 de mayo 2016), exiliado en los ochenta por el sandinismo. Una forma de concretar su deseo de impulsar de manera integral el progreso de la ciudad. Una conjunción entre el desarrollo infraestructural y un espacio para que los cuapeños lean, investiguen y conozcan sus raíces. El vínculo entre lo material y lo espiritual. Los pueblos deben tener acceso a las producciones literarias, científicas, educativas y culturales. Melico dice convencido: “El destino de la cerámica y los ídolos esculpidos por nuestros antepasados se quedarán en Cuapa, no como antes que, por ser una comarca de Juigalpa, se los llevaban para esa ciudad”.

La plata que dejaba de percibir por su salario, la comuna la invertía en infraestructura. El adoquinado de Cuapa empezó en 1997. Las realizaciones que emprendía tenían un solo propósito: embellecer y engrandecer la ciudad donde dejó el ombligo. Las personas de escasos recursos no pagan por el servicio de adoquinado. Igual pasa con el servicio de recolección de basura. Un municipio limpio es un municipio sano. Eso lo sabe hasta el más despistado. El esfuerzo de Melico se ve compensado. Existe sintonía entre el alcalde y los habitantes de Cuapa. Sus acciones han sido decisivas para resultar reelecto. Su probidad ha sido puesta a prueba y ha obtenido buenas calificaciones. Alaban su sencillez y humildad. Solo basta mirarlo y conversar con él, para comprenderlo.

Con la intención de favorecer a familias carentes de recursos, Melico tomó la decisión de donar 102 solares de una de sus propiedades aledañas a la ciudad. Como retribución a su gesto, los habitantes bautizaron el barrio con el nombre de Melico, así a secas. Los predios son de 12 metros de frente por 25 de fondo. Logró que Unión Fenosa instalara transformadores por todo el barrio. Antes tuvo que convencerlos. Temían que fuesen robados. “Aquí nadie roba esos artefactos”, sentenció ante los encargados de decidir su instalación. El barrio sigue creciendo. Hoy cuenta con más de 102 construcciones. Para remediar la carencia de agua potable, abrieron su propio pozo. Aspiraba a que vivieran en las mejores condiciones. Un deseo extensivo para todos los habitantes de la ciudad.

El barrio Melico está adoquinado, solo falta el trecho de entrada. Los fondos de la comuna disminuyeron sensiblemente. El Gobierno Central después de aportar 16 millones de córdobas anuales a través de transferencias municipales, hoy solo les entrega 900 mil. Un duro revés para una comuna que ha demostrado eficiencia en la inversión de cada centavo. Con esa manera simple de referirse a los hechos —no comulga con la gesticulación exagerada que podría causar una determinación como esta— el alcalde de Cuapa no se refirió de manera despectiva a quienes decidieron capar los ingresos. Otro político se hubiese puesto a vociferar y maldecir a los gobernantes. Melico cree que nada puede hacerse frente a hechos consumados. Es un funcionario pragmático.

El desmadre económico no descarriló el funcionamiento de la alcaldía, la mayor parte de los recursos disponibles provienen de las cartas de ventas de los ganaderos. En un municipio tan pequeño podría pensarse que los ingresos recibidos no son suficientes para cubrir los gastos de los funcionarios y mantener el ritmo de inversiones. Una buena parte de los ganaderos de Cuapa venden la leche que producen a la Cooperativa Rancho Rojo. La relación comercial que mantienen con Camoapa es intensa. La razón fundamental es que los compradores mantienen inalterable el precio durante todo el año. Esto no ocurre con los demás compradores de leche en Chontales. El beneficio recibido es mutuo. Con el adoquinado Cuapa-Camoapa, hecho saber por Arístides Gómez, será mucho mayor.

Melico ha resultado ser un funcionario atípico. Dispone de sus recursos personales para ayudar a los demás. Desconozco cómo va a reaccionar ahora que doy a conocer que favorece a cuarenta familias de su propio peculio. Una vez al mes les entrega una canasta familiar para enfrentar la vida. Con unos cuantos Melicos otro gallo cantaría en las comunas chontaleñas. Su desprendimiento resulta ejemplar. No solo de pan vive el ser humano. La Casa Materna cuenta con una enfermera permanente pagada por la alcaldía. La Casa de la Niñez es mantenida por esta institución. El local dispone de mesas y sillas para que los niños de Cuapa celebren sus cumpleaños. Un centro de esparcimiento al que los padres de familia acceden de manera gratuita y llevan a sus hijos a quebrar piñatas.

En un departamento donde las montaderas de toros constituyen uno de sus pasatiempos predilectos, Melico construyó una nueva barrera. Si en algún momento se toma una decisión similar en Juigalpa, debería hacerse ateniéndose a un diseño arquitectónico que haga mérito a la tradición ganadera chontaleña. Desde hace décadas diferentes alcaldes vienen anunciando su construcción. Otra aspiración consiste en que guarde las mismas dimensiones que tiene la Monumental Plaza de Toros Vicente Hurtado Morales Catarrán, teniendo el cuidado de incluir un local para destinarlo al Museo Taurino de Chontales. Un vacío que hay que llenar. Las autoridades han sido incapaces de dotar a Juigalpa de un atractivo cultural y turístico que daría a Chontales una dimensión nacional.

Como ganadero, Melico está convencido de la importancia que tienen los caminos para que las familias puedan desplazarse y sacar la producción. Con su tenacidad y empecinamiento ha logrado construir un total de 141.9 kilómetros. En términos comparativos equivale a la distancia que Juigalpa guarda con la capital. Desde la primera vez que ocupó el cargo (1997), se dispuso adoquinar el empalme Juigalpa-Cuapa; y mejoró los caminos Cuapa-Comalapa, Cuapa-Quilile, Cuapa-Buena Vista, Murra-Camoapa. Tal vez su mejor logro en infraestructura. También lo serán escuelas rurales que construyó en todas las comarcas, con fondos de la comuna. Contó con la ayuda del FISE. “Los materiales los obtenía fiados y después los pagábamos”, evoca con satisfacción.

Pudo construir mil viviendas con los fondos obtenidos por las transferencias municipales. Son viviendas de interés social. La asignación se hizo bajo criterios socioeconómicos y no de carácter político. Cuando le pregunté cómo hacía para no equivocarse a la hora del reparto, me respondió: “Conozco a la gente”. Al principio el aporte familiar era de doscientos dólares ($200), en la actualidad son doce mil córdobas. Contrario a toda pose burocrática, mientras conversamos atendía el teléfono y su asistente entraba para que le firmara documentos. Para no equivocarse en el conteo de los sitios y el número de kilómetros construidos, llamó al Ing. René Figueroa, para que hiciera el recuento. Al leer el documento, corrige el dato. El número de kilómetros es incorrecto. Son más.

Por donde analicemos su gestión, podemos decir que Cuapa tiene alcalde. Algo que no ocurre en muchos municipios chontaleños. Melico se ha ganado el cariño de su pueblo. A mí juicio lo más meritorio será la forma cómo lo recordarán los habitantes de una ciudad que empezó a crecer y a desarrollarse, cuando dejó de ser un apéndice de Juigalpa (1997). Para realizar algunas mejoras necesitaban permiso de las autoridades juigalpinas. Estaban atados de pies y manos. ¿Qué espera el Concejo Municipal de Cuapa para proponerlo como mejor alcalde de Nicaragua? ¿Será la ciudadanía de Cuapa quiénes lo propondrán? En una liza con indicadores que premien a los candidatos por obras realizadas, sin duda alguna Melico resultaría ganador. Sería una forma de honrar su labor.

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Guillermo Rothschuh Villanueva

Comunicólogo y escritor nicaragüense. Fue decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Centroamericana (UCA) de abril de 1991 a diciembre de 2006. Autor de crónicas y ensayos. Ha escrito y publicado más de cuarenta libros.

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