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Reporteros sin Fronteras: Nicaragua se mantiene en el último lugar de libertad de prensa en América Latina, seguido por Cuba y Venezuela
Artur Romeu, director para América Latina de Reporteros Sin Fronteras. //Foto: RSF
Más de la mitad de los países del mundo se encuentran en una situación “muy grave” en materia de libertad de prensa, en la Clasificación Mundial que divulgó Reporteros Sin Fronteras el pasado 30 de abril de 2026
Entre ellos, Nicaragua aparece por segundo año consecutivo, en el último lugar, entre los países de América Latina, con la peor situación de libertad de prensa, superando a Cuba (160) y Venezuela (159), y y se ubica el puesto 168, entre 180 países evaluados.
“Los tres países que están en la peor situación para el periodismo en América Latina son Nicaragua, Cuba y Venezuela”, afirma Artur Romeu, director para América Latina de Reporteros Sin Fronteras, sin embargo, en Nicaragua, “tenemos un ecosistema importante de medios nicaragüenses en el exilio”.
En una entrevista en el programa Esta Semana, que se transmite este domingo 3 de mayo en el canal de YouTube de CONFIDENCIAL, debido a la censura televisiva en Nicaragua, Romeu resaltó que “el periodismo en el exilio hace un trabajo absolutamente vital para garantizar que se pueda tener algún nivel de información libre e independiente sobre lo que está pasando en esos países, que viven en un contexto de propaganda y desinformación sistemáticas provocados por los mismos gobiernos que están en el poder”.
“El periodismo en el exilio debe de ser fortalecido y apoyado como un vector de la garantía del derecho a la información de toda la ciudadanía en esos países”, afirmó el director para América Latina de Reporteros Sin Fronteras.
Según el índice mundial de Reporteros Sin Fronteras, más de la mitad de los países se encuentran en una situación muy grave de falta de libertad de prensa, y este es el peor momento en 25 años. ¿Cuál es la causa de este deterioro?
Artur Romeu, director para América Latina de RSF. Las causas son múltiples, países que están en situación de conflicto armado, de guerra, Ucrania, Palestina, Sudán, República Democrática del Congo. Otros países que viven una situación de deterioro, pero sistemático, como Corea del Norte, Eritrea, China, Nicaragua, por supuesto, países en que se ha cerrado completamente el espacio de la información en los últimos años y hay pocos cambios y variaciones, viven un cierre del espacio para el ejercicio del periodismo y el acceso a la información.
Y otros en que hay cambios de régimen que van provocando, incluso en democracias, una situación de deterioro, por ejemplo, el caso de Estados Unidos, que cae muchas posiciones ese año en una guerra abierta declarada por el gobierno de Trump contra la libertad de prensa, y otros países que van por ese mismo camino, Argentina, El Salvador, Perú, Ecuador, en América Latina, en que van a emular esa lógica de hostilidad permanente hacia la prensa, y aunque estén en marcos democráticos, el espacio para el ejercicio del periodismo se deteriora.
En el caso del continente americano, además de esa caída en el índice de libertad de prensa en Estados Unidos que has mencionado, hay otros países que tienen un marcado deterioro como Ecuador, Perú, El Salvador, mientras que Venezuela y Cuba se mantienen en la situación peor en que ya estaban. Y Nicaragua está en el último lugar de libertad de prensa en América Latina, en la posición número 168 entre 180 países del mundo.
Sí. De hecho, los tres países que están en la peor situación para el periodismo en América Latina son Nicaragua, Cuba y Venezuela. Esos tres países ya venían de otras ediciones de años anteriores bastante mal clasificados. Poco ha cambiado. Con la situación de Venezuela, es difícil tener una idea más clara de lo que va a pasar en el país. Hay mucha incertidumbre. El índice de ese año no captura necesariamente los cambios que están pasando en Venezuela luego del 3 de enero de ese año, por ejemplo, la liberación de periodistas. Pero aún mucha incertidumbre y aún no se puede hablar de una apertura en el contexto venezolano.
Nicaragua está totalmente cerrada, hablamos de un periodismo en una situación de ruina, es extremadamente difícil de ejercer el periodismo estando en Nicaragua, aunque tenemos un ecosistema importante de medios nicaragüenses en el exilio. Y Cuba, por supuesto, con la crisis, ahora es una crisis dentro de una crisis, con lo que está pasando con el bloqueo, con la crisis de energía. Los periodistas que siguen estando en el país están afectados y es también un contexto de muchísima incertidumbre.
Ecuador tuvo las peores bajas de toda la clasificación ese año. Bajó 31 posiciones refleja un escenario que se viene confirmando en los últimos 4 o 5 años de incremento de presencia del crimen organizado y una crisis de seguridad para ejercer el periodismo, además de una crisis de institucionalidad. Tenemos estados de excepción declarados con frecuencia en el país, una asfixia silenciosa del periodismo en Ecuador.
Perú ha bajado más de 60 posiciones desde el 2022. El Salvador, que desde Bukele tenemos un cierre del espacio de la información, una hostilidad, y ha declarado a la prensa como sus enemigos.
Y más reciente, Argentina, nos parece también brutal, incluso con la noticia reciente del cierre de la Casa Rosada para que periodistas puedan acceder, emulando las mismas lógicas de presión que hace Trump hacia la prensa en Estados Unidos.
¿Cómo evalúas el periodismo en el exilio que se practica en estos países donde hay censura, criminalización del periodismo? El caso de Cuba, Venezuela y Nicaragua, y también El Salvador
El periodismo en el exilio en América Central se ha vuelto desafortunadamente un síntoma muy claro del deterioro del espacio de la información del periodismo en toda la región. Hay cientos de periodistas exiliados operando en un contexto de dificultad extrema, en términos de sostenibilidad de sus proyectos periodísticos, de acceso a sus audiencias, de acceso a fondos para que puedan seguir ejerciendo el periodismo, y una condición de bastante temor por la represión transnacional que ejercen los gobiernos de los países de donde salieron esos periodistas.
En El Salvador, el año pasado, la adopción de la Ley de Agentes Extranjeros provocó una ola de exilio del país, fueron más de 50 periodistas que tuvieron que salir del país, medios, redacciones enteras, e incluso asociaciones de defensa de periodistas, que tuvieron que salir.
Hacen un trabajo absolutamente vital para garantizar que se pueda tener algún nivel de información libre e independiente sobre lo que está pasando en esos países que viven en un contexto de propaganda y desinformación sistemáticas provocados por los mismos gobiernos que están en el poder. El periodismo en el exilio tiene un rol fundamental y debe de ser fortalecido y apoyado como un vector de la garantía del derecho a la información de toda la ciudadanía en esos países.
¿Hay conciencia en las sociedades de esta crisis de la libertad de prensa? ¿La recuperación de la libertad de prensa, depende exclusivamente de los periodistas, o la sociedad civil tiene algún papel importante en esa tarea?
Necesitamos un mensaje claro para la ciudadanía, de que la defensa de la libertad de prensa no es una defensa exclusiva de periodistas. No estamos ante una agenda corporativista sectorial, sino de la defensa del derecho de estar bien informados de toda la ciudadanía.
El derecho a la información pertenece a toda la sociedad y no solamente a los periodistas y a los medios. El desafío está impulsado por una discusión sobre una crisis de confianza en el periodismo, una fragmentación de la información y las maneras en que se produce, se difunde, se consume información a nivel global.
Crear vínculos con las audiencias y transmitir la necesidad de que la promoción del derecho a la información libre, plural, independiente, fiable pertenece a toda la ciudadanía, es vital para el futuro del periodismo. Y eso es algo que aparece de manera clara también en el marco de ese deterioro global que evidencia el informe de Reporteros Sin Fronteras.
En la edición de Esta Semana, este domingo 3 de mayo, hablaremos sobre los desafíos del periodismo en el exilio en América Latina. Conversaremos con Carlos Dada, director de El Faro, de El Salvador; Luz Mely Reyes, directora de Efecto Cocuyo, de Venezuela; y Pablo Díaz, director de Diario de Cuba, de Cuba. Los esperamos a las 8:00 p. m. en el canal de YouTube de CONFIDENCIAL.
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Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Fundador y director de Confidencial y Esta Semana. Miembro del Consejo Rector de la Fundación Gabo. Ha sido Knight Fellow en la Universidad de Stanford (1997-1998) y profesor visitante en la Maestría de Periodismo de la Universidad de Berkeley, California (1998-1999). En mayo 2009, obtuvo el Premio a la Libertad de Expresión en Iberoamérica, de Casa América Cataluña (España). En octubre de 2010 recibió el Premio Maria Moors Cabot de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. En 2021 obtuvo el Premio Ortega y Gasset por su trayectoria periodística.
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