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Empresarios nicaragüenses ya esperaban “golpes” como el del azúcar

Experto en comercio internacional subraya que EE. UU. no puede sacar a Nicaragua del Cafta, pero sí limitar cuotas de otros productos de exportación

Foto: Beni García | Flickr.com | Creative Commons

23 de abril 2022

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La decisión de la oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés), de excluir a Nicaragua del contingente azucarero adicional de hasta 201 551 toneladas, es un mensaje que causa “preocupación” y “desdén”, por partes iguales, a la clase empresarial nicaragüense, según un experto en comercio internacional, que conoce cómo operan los capitales locales, y cómo se relacionan con Washington.

La semana pasada, el USTR decidió dejar fuera a Nicaragua, del grupo de naciones que recibirían parte de la cuota no satisfecha por los países a los que había sido inicialmente asignada. La decisión, más que un simple tecnicismo, se interpreta como un mensaje del Departamento de Estado, con autorización de la Casa Blanca, dirigido a la clase empresarial nicaragüense, en la esperanza de que tenga eco en el estamento político.


El experto en comercio internacional explicó que “el sector privado ya sabía que existía esta posibilidad, así que esto no despierta mayores preocupaciones, además que hay confianza de que, en este momento, el presidente Joe Biden está muy ocupado con otros temas más graves”, como la agresión rusa a Ucrania, por ejemplo.

“Lo que hay que ver es cuál es el precio máximo que Daniel Ortega está dispuesto a pagar —que no puede ser la destrucción del país— pero también, hasta dónde está dispuesto a llegar el sector privado, mientras observa cómo se deteriora su capacidad para comerciar con Estados Unidos” y otros socios, valoró.

El tema de fondo es el dinero

La esperanza de Ortega, de que Rusia y China pudieran sustituir a Estados Unidos como principal socio comercial, se puso aún más cuesta arriba a partir del 24 febrero, cuando el primer soldado o tanque invasor ruso traspasó las fronteras de Ucrania. Como contrapartida, Estados Unidos siguió publicando estadísticas de su relación comercial con Nicaragua, detallando que ellos compraron el 41% del azúcar que el país exportó en 2021, lo que redondeó un crecimiento de 180% desde que el Cafta entró en vigencia en 2006.

“Tomá en cuenta que, en todo esto, la unidad de medida es el dinero”, recordó la fuente.

A su modo de ver, los mayores capitales  del país ven esto “como una luz amarilla… o más como una alerta naranja”, sin que eso implique que el nivel de preocupación es cero, porque hay conciencia de que puede escalar a otros niveles. “Es verdad que Estados Unidos no puede simplemente excluirnos del Cafta, pero esto demuestra que hay otras formas” de limitar la relación comercial con Nicaragua, valoró.

Un ejemplo son las cuotas que tienen otros productos como la carne, el maní o los puros, sectores que dependen ya sea de miles de pequeños productores, o son intensivos en la utilización de mano de obra, campo en donde destacan las empresas adscritas al régimen de zona franca.

“Las maquilas emplean más de 120 000 personas, la mayoría de ellas mujeres, madres solteras, y es fácil trasladar la maquinaria de un país a otro”, lo que aumenta el desempleo y afecta la actividad económica en general, “pero hace poco daño al sector privado”, recalcó.

Peligro de contagio

En este sube y baja de consecuencias a considerar, y factores a descartar, resaltan algunos hechos transversales que todos deben tomar en cuenta, como es el tainting —algo así como una especie de contaminación en términos financieros—, o lo que en español se ha dado en llamar riesgo reputacional.

“Dado que el azúcar no se vende de un día para otro, la reputación del sector exportador de azúcar puede verse afectada después de haber sufrido esta especie de sanción política, que podría generar desconfianza en el mercado internacional, y elevar el riesgo país, lo que afectaría a todos los rubros exportadores”, y quizás hasta a la capacidad del sector financiero, por atraer capitales frescos a tasas de interés razonables.

La banca y las empresas de microfinanzas también podrían reaccionar aumentando su natural conservadurismo al momento de ofrecer créditos al sector productivo, en especial al azucarero, pues si bien, no hay duda que esta pérdida tangencial de ingresos no afectará por sí misma su capacidad para cumplir sus contratos con la banca y con los ingenios, siempre es posible que los bancos decidan aumentar las tasas de interés, si perciben que hay mayor riesgo, detalló la fuente.

Una escasez progresiva de recursos entre las empresas azucareras, generaría un incentivo para recortar los beneficios adicionales que se ofrece a los colonos, a los trabajadores de los ingenios, y a sus familias. “Si se reduce aún más la cuota, y comienza a haber menos dinero, comenzarán a recortar los programas sociales que sostiene la industria”, vaticinó la fuente.

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Iván Olivares

Periodista nicaragüense, exiliado en Costa Rica. Durante más de veinte años se ha desempeñado en CONFIDENCIAL como periodista de Economía. Antes trabajó en el semanario La Crónica, el diario La Prensa y El Nuevo Diario. Además, ha publicado en el Diario de Hoy, de El Salvador. Ha ganado en dos ocasiones el Premio a la Excelencia en Periodismo Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en Nicaragua.

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