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Las cuentas del FSLN en quiebra

FSLN
¿EN QUIEBRA?

Los estados financieros del Frente Sandinista muestran un partido quebrado y endeudado, pero ocultan las verdaderas finanzas millonarias del Estado-partido y sus reembolsos electorales

Las finanzas oficiales del Frente Sandinista exhiben un partido en quiebra y endeudado, pero la realidad muestra a un Estado-partido en constante derroche. Sólo en julio de 2026, el FSLN anunció y, supuestamente, realizó una inversión millonaria para financiar miles de actividades —actos partidarios, caminatas, dianas, conciertos, congresos y vigilias— en “toda Nicaragua” para conmemorar los 47 años de la revolución, celebrados el 19 de julio.

¿Cuál es el verdadero FSLN? ¿El de las cuentas en números rojos y que sostiene sus operaciones gracias a ingresos opacos, de acuerdo con los estados financieros publicados en La Gaceta desde el año 2000? ¿O el partido financiado con el presupuesto del Estado, cuyo tesorero, también a cargo de los negocios privados de la familia presidencial, es el presidente del Banco Central, Ovidio Reyes?

Politólogos nicaragüenses en el exilio sostienen que la “quiebra técnica” en las cuentas del papel del Frente Sandinista no incluye el poder “económico real” del partido, controlado por Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Una década en números rojos

Los estados financieros muestran una organización sumergida en números negativos desde 2016. A partir de ese año, el Frente Sandinista de Liberación Nacional ha acumulado déficits consecutivos año con año, una racha que ya se extiende por una década. Ese supuesto desbalance financiero alcanzó su punto crítico en 2024, cuando el déficit se situó en -435.67 millones de córdobas.

El patrimonio neto del partido rojinegro —que regresó y se mantiene en el poder en 2007— también ha seguido una trayectoria idéntica, manteniéndose en cifras negativas desde el mismo 2016. Esta erosión patrimonial llegó a un valor negativo máximo de -1.4 mil millones de córdobas en 2024.

“En 2024, por cada córdoba de activo, el FSLN tenía C$22.95 de deuda. Desde una perspectiva financiera, esto constituye una insolvencia técnica, ya que el valor registrado de las obligaciones supera ampliamente los recursos disponibles”, concluye un análisis de la Fundación Sin Límites a los estados financieros del FSLN, elaborado a petición de CONFIDENCIAL.

La Fundación analizó todos los estados financieros publicados en el Diario Oficial La Gaceta, desde el año 2000 hasta 2026. Los documentos fueron recopilados y organizados por CONFIDENCIAL en una base de datos. Entre 2001 y 2003, el FSLN no divulgó la información, pese a la orden establecida en la Ley Electoral, vigente en ese entonces.

“Los datos presentes en los estados financieros muestran una organización con gastos elevados y persistentes, con dependencia significativa de ingresos cuya composición no está claramente detallada, con déficits recurrentes y con acumulación de pasivos”, detalla la Fundación.

“Todos estos —prosigue— son elementos claros de una estructura administrativa altamente dependiente de fuentes de financiamiento externas para sostener sus operaciones”.

“La riqueza se administra fuera del balance”

Para el politólogo y exreo político desterrado Félix Maradiaga, en una democracia normal, una insolvencia técnica sería una señal de alarma: pérdida de crédito, riesgo de continuidad, presión de acreedores y exigencia de explicación. Pero, “en un partido-Estado dictatorial (e incluso el modelo de dictadura familiar Ortega-Murillo), la lectura cambia”. 

“La insolvencia formal sirve solo para cumplir un requisito legal, reducir el atractivo de una auditoría patrimonial, justificar falta de recursos ante bases y proveedores, y presentar al partido como una entidad pobre mientras la riqueza se administra fuera del balance”, afirma el también profesor de la Universidad de Virginia, en Estados Unidos.

Estados financieros del FSLN recopilados y analizados por CONFIDENCIAL. Escríbenos a [email protected] para más información.

¿Quién paga las deudas del FSLN?

2014 fue el primer año en que el Frente Sandinista reportó como deficitario: -30.63 millones de córdobas; aunque para 2015 registró un superávit de 46.60 millones de córdobas. Ese cambio brusco entre un ejercicio y otro plantea —según Maradiaga— una pregunta: ¿Quién financió esas pérdidas? La interrogante se extiende para los siguientes años.

Entre 2016 y 2025, el FSLN reportó unos ingresos de 4571.2 millones y egresos de 6020.8 millones de córdobas, para una pérdida acumulada de 1449.6 millones de córdobas, según los estados financieros.

“Para un analista acucioso, la pregunta no es solamente por qué se perdió tanto, sino quién financió esas pérdidas. Un déficit recurrente exige identificar acreedores, préstamos, condonaciones, partes relacionadas, garantías y flujos de caja”, sostiene el expreso político.

“Sin esa información, el resultado negativo deja de ser un simple dato contable y se vuelve una pista sobre financiamiento no revelado”, apostilla. 

El análisis de la Fundación Sin Límites alerta que “la persistencia de déficits desde 2016 plantea interrogantes sobre las fuentes que han permitido sostener las operaciones del partido. En términos generales, una organización puede continuar funcionando pese a registrar pérdidas recurrentes, si cuenta con reservas acumuladas, acceso a financiamiento o aportes externos”.

“Sin embargo —prosigue—, los estados financieros revisados también muestran un crecimiento significativo de los pasivos y patrimonio neto negativo en los años recientes, por lo que surge la pregunta de cuáles son los mecanismos específicos que han permitido sostener la operación del partido durante este período”.

“Además, esto significa que el partido no tiene valor residual, pues incluso si liquidaran todos sus activos no lograrían cubrir siquiera un porcentaje significativo de sus deudas”, concluye el análisis de la FSL.

“Insolvencia” cada vez más extrema

Respecto a la composición de las pérdidas, aunque los estados financieros no desvelan la identidad o el origen específico de las entidades acreedoras, sí detallan que la deuda está estructurada principalmente por:

En 2025, el FSLN reportó 68.1 millones de córdobas en activos, 314.5 millones en pasivos y un patrimonio negativo de 246.4 millones de córdobas. En 2024, la insolvencia fue mucho más extrema: 66.9 millones de córdobas en activos, 1534.8 millones en pasivos y un patrimonio negativo de 1467.9 millones de córdobas.

Maradiaga explica que la reducción de pasivos entre 2024 y 2025 es “una anomalía mayor”, pero que “sin notas, confirmaciones externas y revelación de las partes relacionadas, nadie podría saber si se trató de un pago real, condonación, reclasificación, traslado de obligaciones o incluso lavado de dinero”.

El FSLN es una partido endeudado, según sus estados financieros. Desde 2006 reporta un balance negativo entre sus activos y pasivos.

Ingresos “opacos” sostienen al partido

La Fundación Sin Límites sostiene que la principal vulnerabilidad financiera del FSLN radica en la composición de sus ingresos. La mayor parte de los fondos proviene de la categoría “otros ingresos”, cuya naturaleza no aparece desglosada en los estados financieros.

Esta categoría aparece desde el primer estado financiero publicado en el 2000 —correspondiente al ejercicio de 1999—. Su comportamiento ha sido irregular, con años consecutivos de alzas, que luego vienen seguidos de años a la baja. La única constante es que, desde 2005, representan más del 50% de los ingresos.

Durante los años más recientes analizados, esta partida representó el 77% de los ingresos en 2023, el 81% en 2024 y el 82% en 2025. En contraste, los aportes de miembros y militantes constituyen una proporción considerablemente menor, situada aproximadamente entre el 12% y el 30%, según el año.

El Frente Sandinista ha reportado unos ingresos totales de 6200 millones de córdobas, en los 24 estados financieros publicados. La partida de “otros ingresos” suma 4943 millones de córdobas, que representan el 79.73% del total, según las cifras oficiales.

La FSL apunta que los estados financieros “no permiten identificar con precisión” el origen de estos recursos ni conocer qué actividades o fuentes específicas los generan. 

“Esta falta de desglose resulta particularmente relevante porque no se trata de una partida marginal, sino del componente más importante de los ingresos del partido. En términos prácticos, ello impide verificar quiénes financian la organización, bajo qué mecanismos ingresan los recursos y qué tan sostenibles son dichas fuentes de financiamiento”, según el análisis.

El documento precisa que los estados financieros no permiten concluir que existan ingresos ilícitos o de origen irregular. Sin embargo, añade que “tampoco proporcionan información suficiente para descartar interrogantes sobre el origen de una parte sustancial de los recursos que sostienen las operaciones del partido”.

El FSLN registra como "otros ingresos" la mayoría de sus ingresos, ocultando así el verdadero origen de sus fondos.

¿Y los reembolsos electorales?

Los ingresos reportados omiten, además, los reembolsos por gastos de campaña electoral, pese a que el FSLN ha participado en todas las elecciones realizadas en Nicaragua desde 1984.

Los partidos están obligados por ley a publicar sus estados financieros desde 1996, cuando se promulgó la Ley 211 o Ley Electoral. Aunque esa ley ya no está vigente, las subsiguientes legislaciones electorales han mantenido la obligatoriedad de publicar los estados financieros anualmente.

Desde 1996, se han realizado 19 procesos electorales:

Los estados financieros del FSLN solo reportan como “reembolso por gastos de campaña” una partida de 66.47 millones de córdobas en 2014, año en que se realizaron comicios regionales. De las otras elecciones, no hay ninguna referencia.

Los reportes de 2009 y 2010 incluyen la categoría de “Consejo Supremo Electoral”, con montos por 16.59 y 8.28 millones de córdobas, respectivamente. Sin embargo, no se específica si corresponden a un reembolso por campaña.

Las partidas del Consejo Supremo Electoral (CSE) por gastos de campaña electoral a los partidos políticos son propuestas por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público en el presupuesto presentado a la Asamblea Nacional, para el ejercicio del año posterior. La partida, según la ley, equivale al 1% de los ingresos ordinarios del Presupuesto General de la República, y se reparte según el porcentaje de votos válidos entre los partidos que obtuvieron más del 4% de acuerdo con el tribunal electoral, también controlado por la dictadura Ortega-Murillo.

Reembolsos serían millonarios

José Antonio Peraza, politólogo nicaragüense desterrado, califica como una “mentira” la supuesta quiebra “técnica” del FSLN, ya que solo en reembolsos electorales han recibido “varios centenares” de millones de córdobas.

“Uno de los mayores robos al Estado de Nicaragua se da cuando ellos (FSLN) dicen que recibieron una cantidad de votos, que nunca recibieron, y por lo tanto, el Estado —que es manejado por ellos— les da un mayor reembolso”, sostiene.

El Frente Sandinista aseguró que, en las elecciones presidenciales de 2021, obtuvo unos 2 093 834 votos. El politólogo ejemplifica que si por cada voto el FSLN recibió cinco dólares de reembolso electoral, en total le dieron más de 10.4 millones de dólares, que al cambio oficial de ese año —que osciló entre los 35 córdobas— fueron unos 366.4 millones de córdobas. Ese dinero no aparece en los estados financieros del partido rojinegro.

“Ese dinero nunca lo han ganado, porque nunca han recibido esa cantidad de votos”, afirma Peraza, quien pasó más de 500 días recluido arbitrariamente en las celdas de El Chipote, en Managua.

Más del 80% de los ingresos reportados por el FSLN en 2025 está bajo la categoría de "otros ingresos".

El secretismo dentro del Frente Sandinista

El secretismo en las cuentas del Frente Sandinista ha sido una constante desde sus inicios. Un disidente del FSLN, que habló con CONFIDENCIAL bajo anonimato, destacó que el partido “nunca ha tenido una actividad financiera pública conocida”; primero por la guerra de los años de 1980, y luego por decisión de la directiva, encabezada por Daniel Ortega.

“En los años ochenta, el tema ni siquiera se discutía porque estábamos en guerra y con los muertos; de alguna forma esa era la justificación. Todo era la Dirección Nacional ordene, después de la Dirección nadie sabía casi nada”, comenta el exsandinista.

Relata que, tras la derrota electoral de 1990, se intentó “democratizar” e “institucionalizar” al partido, así como conocer, a fondo, los recursos del FSLN. Para ese objetivo se creó una “comisión de ética”, que logró que la Dirección y Tesorería entregaran un informe sobre los bienes y patrimonio del Frente Sandinista.

“En el informe se detallaron, aproximadamente, unas 15 o 20 casas del partido en Managua, municipios aledaños y otros departamentos. Eran casas que se usaban como sedes. La verdad es que no hubo nada sustantivo en ese reporte”, recuerda el disidente.

Caravana del Frente Sandinista en el municipio de El Cuá, Jinotega, el 19 de julio de 2026. // Foto: Tomada de El 19 Digital

Simpatizantes del FSLN, funcionarios, policías, militares y trabajadores del Estado en el acto oficial del 19 de julio de 2026, en la Plaza de la Fe, en Managua. // Foto: CCC

Concierto en Matagalpa en la víspera de los 47 años de la Revolución Popular Sandinista, el 18 de julio de 2026. // Foto: Tomada de El 19 Digital

Fuegos artificiales en Managua, durante la víspera del 47 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, el 18 de julio de 2026. // Foto: CCC

Fuegos artificiales en la ciudad de Masaya, en la víspera del 47 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, el 18 de julio de 2026. // Foto: CCC

Pantalla instalada en el municipio de San Miguelito, en Río San Juan, para el acto oficial por el 19 de julio de 2026. // Foto: Tomada de El 19 Digital

Desfile de bandas escolares y comparsas locales, organizado en municipios de Chontales por las festividades del 19 de julio de 2026. // Foto: Tomada de El 19 Digital

Caminata de simpatizantes sandinistas y trabajadores del Estado, en el municipio de Mozonte, en Nueva Segovia, el 19 de julio de 2026. // Foto: Tomada de El 19 Digital

Caminata de simpatizantes sandinistas y trabajadores del Estado, en el municipio de Corinto, en Chinandega, el 19 de julio de 2026. // Foto: Tomada de El 19 Digital

Caminata de simpatizantes sandinistas y trabajadores del Estado, en Nueva Guinea, el 19 de julio de 2026. // Foto: Tomada de El 19 Digital

Daniel Ortega en el acto oficial por los 47 años de la Revolución Popular Sandinista, el 19 de julio de 2026, en la Plaza de la Fe, en Managua. // Foto: CCC

Simpatizantes del FSLN, funcionarios, policías, militares y trabajadores del Estado en el acto oficial del 19 de julio de 2026, en la Plaza de la Fe, en Managua. // Foto: CCC

Los tesoreros del FSLN

Henry Ruiz Hernández, comandante de la Dirección Nacional histórica del FSLN, conocido como “Modesto”, fue el primer tesorero que tuvo el FSLN, tras perder el poder, según la fuente, quien subraya que el exlíder guerrillero solía manifestar que “soy un tesorero sin tesoro”. Ruiz está bajo casa por cárcel de facto desde marzo de 2025 por órdenes de Rosario Murillo, esposa de Ortega y autoproclamada “copresidenta” en una reforma constitucional ilegal, hecha a la medida de sus intereses dinásticos.

“La parte formal del Frente no maneja la realidad financiera, ni los fondos. Por ejemplo, los recursos que dieron en los ochenta, inclusive en los noventa, gente como (Muamar) Gaddafi, nada de eso era conocido en la institucionalidad (del partido). Nada de eso lo manejaba Henry Ruiz, y él estaba consciente de eso”, explica el exsandinista.

Después del comandante “Modesto”, la Tesorería del FSLN fue asumida por el ingeniero Francisco “Chico” López, quien fue el operador principal de los negocios privados de la familia Ortega-Murillo al amparo del Estado.

En paralelo, durante las últimas dos décadas, “Chico” López fue vicepresidente de la sancionada Alba de Nicaragua SA (Albanisa) y  —bajo la estrecha supervisión de Murillo y su hijo Rafael Ortega Murillo— fue el principal operador del desvío de fondos de la cooperación estatal venezolana, calculada en más de 4700 millones de dólares entre 2007 y 2018.

 “Chico” López fue apartado del cargo en febrero de 2026 y sus “funciones” fueron trasladadas al presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes. Meses más tarde, el 14 de mayo de 2026, el extesorero del FSLN fue arrestado por la Policía Nacional, y trasladado el mismo día a la cárcel “La Modelo” en Tipitapa, Managua.

¿Dónde está el dinero del FSLN?

El politólogo Félix Maradiaga, que ha elaborado investigaciones sobre las finanzas del FSLN para universidades estadounidenses, indica que el sandinismo opera en cuatro capas:

“Esta arquitectura permite que el partido legal cargue gastos, pasivos y opacidad, mientras los activos estratégicos, rentas y riqueza política se desplazan hacia otras capas”, sostiene el catedrático nicaragüense.

En el estudio “La mutación híbrida del financiamiento político – El caso del FSLN en Nicaragua”, Maradiaga detalla siete “técnicas” que, desde su análisis, el Frente Sandinista ha usado para ocultar su patrimonio. 

Estas técnicas son:

Para el politólogo desterrado, la quiebra “técnica” del FSLN “no demuestra una pobreza del partido, sino que la riqueza no está siendo mostrada ahí”.

Entre 2025 y 2025, el FSLN acumuló una pérdida que supera los 1,400 millones de córdobas

“Quiebra” oculta dónde está el dinero

De acuerdo con los estados financieros, el Frente Sandinista contabilizó en 2013 la mayor cifra de activos con 160 millones de córdobas. Los siguientes años la tendencia fue a la baja. El último reporte, de 2025, fueron unos activos de 68.1 millones de córdobas. 

Los principales activos registrados por el FSLN son: “efectivo y equivalente efectivo”, “vehículos” y “terreno”. Aunque los documentos oficiales no dan mayores detalles sobre los bienes o recursos que posee.

“(Los C$ 68.1 millones de activos de 2025) es una cifra inverosímil para una organización que ha mantenido el control de Nicaragua durante buena parte de las últimas décadas, con una cooperación económica de, al menos, cinco mil millones de dólares provenientes de Venezuela sólo en el periodo 2007–2014, y que opera una maquinaria territorial, propagandística y de movilización nacional”, subraya Maradiaga.

Apunta que “la verdadera contabilidad del poder sandinista” está dispersa entre el Estado capturado, las concesiones a empresas aliadas, las redes de operadores, los mecanismos de coerción y el núcleo familiar Ortega-Murillo.

“La Gaceta no muestra la fortuna del régimen; muestra la contabilidad mínima de una entidad formal, que en esencia es un cascarón”, destaca el analista. “La quiebra del FSLN en papel es, precisamente, la forma más útil de ocultar dónde está el dinero real”.