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Duelo de pronombres en la final del Mundial: ¿por qué en Argentina se usa ‘vos’ y en España ‘tú’?

Lejos de ser un mero capricho geográfico, la utilización de estos pronombres es el resultado de un largo y complejo proceso de evolución histórica

Chamanes de Perú

Chamanes y curanderos de Perú se reúnen para limpiar de malas energías a los futbolistas de las selecciones que jugarán la final del Mundial de 2026, con mayor predilección sobre la Albiceleste y su estrella, Lionel Messi, en Lima (Perú). Foto: EFE/ Paolo Aguilar

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La del domingo será la primera final de habla hispana del campeonato mundial de fútbol desde la que disputaron Argentina y Uruguay en 1930. En esta ocasión, entre ambas selecciones mediará un océano y, a través de la distancia, también dos variedades del español diferentes, especialmente a la hora de expresar el trato de confianza. Porque justo antes del encuentro, un español le gritará a Lamine Yamal “¡tú puedes!” mientras que un argentino apelará a Messi diciendo “¡vos podés!”.

¿Por qué? ¿Cuál es la razón de que en Argentina usen vos y en España ? Lejos de ser un mero capricho geográfico, la utilización de estos pronombres es el resultado de un largo y complejo proceso de evolución histórica, gramatical y social.

El origen del duelo vs. vos: del latín al Siglo de Oro

Para comprender la distribución actual, es imprescindible remontarse a las raíces latinas de nuestro idioma. El latín contaba con el pronombre para dirigirse a un solo individuo y vos para referirse a la pluralidad. Sin embargo, la cortesía pronominal se transformó cuando, como respuesta al nos mayestático –empleado tradicionalmente en documentos papales y del discurso de las altas dignidades civiles y eclesiásticas, como reyes o emperadores–, el pronombre vos adquirió un valor de “pluralidad ficticia” dirigido a un único interlocutor al que se le debía reverencia.

Durante la Edad Media y gran parte del Siglo de Oro español, el pronombre vos se empleaba de manera generalizada para dirigirse tanto a un individuo como a varios. En el trato en singular, se utilizaba entre nobles o personas de igual rango, mientras que el quedaba reservado para dirigirse a inferiores (como los sirvientes) o para situaciones de extrema intimidad y familiaridad.

Con el tiempo, el uso del vos se extendió tanto en la escala social que se devaluó: perdió su prestigio y dejó de ser una forma distintiva para el trato de respeto hacia y entre las altas esferas sociales. Precisamente para llenar ese vacío de deferencia, a partir del siglo XVI se crearon nuevas formas de tratamiento compuestas, entre las que destacó vuestra merced. Debido a su uso frecuente, se fue desgastando fonéticamente a través de los siglos (vuesarced, vuasted, vusted) hasta convertirse en el actual pronombre usted.

El español peninsular: el triunfo de

A partir de los siglos XVI y XVII, los sistemas de tratamiento de nuestra lengua se reorganizaron. En la España peninsular, el pronombre vos terminó por desaparecer casi por completo del habla cotidiana. De esta forma, el sistema europeo se simplificó dejando como la forma habitual para el trato de confianza, en clara oposición al usted, que asumió el rol de respeto.

Asimismo, para eliminar la ambigüedad etimológica del plural, se consolidó el pronombre vosotros, empleado exclusivamente en la confianza plural, en oposición a ustedes. Sin embargo, esta distinción entre confianza y respeto en el plural no se aplica en todo el territorio español; en las islas Canarias y en la Andalucía occidental se suprimió esta oposición al emplearse únicamente la forma ustedes para designar a la segunda persona del plural.

Hoy en día, el único vestigio del vos en el español peninsular es el denominado “voseo reverencial”. Este uso queda muy restringido a actos ceremoniales, contextos litúrgicos o documentos oficiales dirigidos a altas dignidades. Además, gramaticalmente, el voseo reverencial difiere del americano: presenta formas verbales diptongadas (por ejemplo, vos sabéis, vos tenéis) y concuerda con los pronombres átonos de segunda persona del plural (os) y el posesivo “vuestro”.

El español rioplatense: el triunfo de vos

La historia tomó un rumbo muy distinto en el continente americano. Las corrientes colonizadoras y las posteriores divisiones sociopolíticas forjaron un mapa dialectal donde el vos pervivió con vitalidad como trato de familiaridad en la región del Río de la Plata.

Esta distribución no fue casual: las áreas americanas que hoy son mayoritariamente tuteantes, como México y Perú, coinciden con las regiones donde se asentaron los virreinatos y mantuvieron un contacto más estrecho con la metrópoli. En estas zonas se impuso la norma peninsular que acabó desplazando al vos en favor del .

Por el contrario, la región rioplatense se caracterizó por un menor trato con la administración central. Esta lejanía permitió que el voseo, libre de la presión normativa de los centros virreinales, sobreviviera y evolucionara hasta convertirse en el pilar de la identidad lingüística que hoy define a los hablantes de esta región.

Sin embargo, esto no siempre fue así. Durante mucho tiempo, el voseo rioplatense estuvo estigmatizado. Gramáticos ilustres del siglo XIX y XX, como Andrés Bello o Rufino José Cuervo, lo consideraron un vulgarismo o un “rígido arcaísmo”, y las instituciones educativas intentaron erradicarlo en favor del tuteo. No obstante, el arraigo social del voseo fue más fuerte. En la actualidad, es la única forma de tratamiento de confianza en la Argentina, empleada por todas las clases sociales y en todos los registros, un hecho que fue refrendado oficialmente por la Academia Argentina de Letras en 1982.

Desde el punto de vista morfológico, el voseo rioplatense presenta una serie de rasgos distintivos. En el ámbito pronominal, vos funciona como sujeto (vos sabés) y como término de preposición (con vos, para vos), pero toma prestado del paradigma del el pronombre átono (te) y el posesivo (tu, tuyo).

En lo verbal, se caracteriza por las llamadas desinencias monoptongadas en el presente de indicativo (cantás, tenés, partís), que surgieron por la contracción de las antiguas desinencias de segunda persona del plural (-ádes > -áes > –ás y -édes > -ées > -és), aunque en el español europeo se perdieron hacia mediados del siglo XVI. Además tuvo lugar la omisión de la –d final en el imperativo (cantá, tené, partí).

A esto se suma que, en gran parte del continente americano, el pronombre vosotros se perdió y se conservó ustedes como la única forma para el plural, tanto para el trato de confianza como de respeto.

En resumen, la camiseta roja y la albiceleste no serán el único rasgo identitario que se reflejará en la final del domingo: el uso de los pronombres de segunda persona también diferenciará a argentinos y españoles, como viene siendo habitual desde hace siglos.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation, firmado por Paula Albitre Lamata, profesora ayudante de la Universidad Complutense de Madrid, y Rubén Conde Rubio, investigador de la Universidad Carlos III.

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