“¡Sí se pudo!”: Tres migrantes nicas cuentan cómo lograron ejercer su profesión en España
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“Están encima de nosotros controlando cuántos subsidios damos cada mes”, confirma un doctor. Medicinas siguen escasas para jubilados y asegurados
Ilustración: Confidencial
“Hay que ahorrar”, es la frase que más se repiten en reuniones o en órdenes directas, asegura Viviana, una trabajadora del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS). La orden va desde “pasar por mucha revisión” los subsidios, “alargar” las consultas médicas, hasta “racionar” las medicinas que se entregan a jubilados y asegurados en todas las clínicas previsionales del INSS en Nicaragua.
“Es un problema que enfrentan todas las clínicas previsionales, donde más se ve es en la falta de medicinas, pero la realidad es más silenciosa y es que la orden es ahorrar a costa de la salud de los ciudadanos”, sostiene la empleada pública.
Médicos, asegurados, jubilados y trabajadores del INSS que conversaron con CONFIDENCIAL confirman que la atención ha desmejorado en los últimos cuatro años.
Viviana detalla que en cada clínica previsional hay personal encargado de “revisar minuciosamente” los subsidios por accidentes o enfermedad y lo que recomiendan es “aplicar el mínimo tiempo posible”.
“Lo que nos dicen es que la institución ha sido debilitada y que no podemos llevarla a la quiebra, que hay que sostenerla y nos echan todo el cuento de las protestas de 2018 que empezaron por el INSS y que no se le puede dar motivos a los golpistas”, insiste esta trabajadora estatal.
Un análisis de los anuarios estadísticos del INSS, entre 2020 y 2024 evidencia una reducción sostenida en el total de los beneficiarios de subsidio por accidente o enfermedad común en los últimos tres años registrados.
Hasta la mitad de 2026, el INSS no ha publicado el anuario estadístico de 2025, que por lo general son publicados en marzo de cada año. La opacidad se ha convertido en una política de Estado en Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. En los últimos años, la dictadura ha restringido de forma sistemática el acceso a estadísticas oficiales sobre áreas clave como salud, educación, pobreza, migración, seguridad y finanzas públicas, dificultando el escrutinio ciudadano y el análisis independiente de la realidad nacional.
Cada mañana, Juan David, médico que trabaja en un hospital manejado por el INSS desde hace casi diez años, llegaba con entusiasmo a atender pacientes. Sin embargo, comenta que ahora siente que su trabajo dejó de medirse por cuántos pacientes logró “curar” sino que “comenzó a medirse por cuántos recursos no utilizó”.
“Se nos ha dicho e insistido en la necesidad de ser más estrictos con las incapacidades médicas, hay una presión para poder autorizar subsidios, lo ideal es darles el mínimo que se pueda”, señala.
Por eso este doctor explica que ha visto “a muchos pacientes que tienen que regresar (a renovar subsidios) porque aún no estaban en condiciones de trabajar”.
“Aunque lloren de dolor, se les manda el reposo mínimo porque están encima de nosotros controlando cuántos subsidios damos cada mes”, denuncia Juan David.
Dice que otorgar subsidios o citas tempranas ha sido motivo de “advertencias”. “Te lo dicen con cariño la primera vez porque te incitan a cuidar los recursos para mantener tu empleo, pero la segunda vez los regaños se vuelven más severos”, apunta.
La orden también incluye “alargar” las atenciones médicas. “Nos piden que demos las citas con una frecuencia menor y si reclamamos se nos dice que es una orden y punto”, expresa el médico.
Para Guillermo, un hombre jubilado del centro del país, ha sido un calvario recibir atención médica. “Las citas cada vez son más tardadas, no sé si quieren que uno se canse y busque atención privada o esperan que uno se muera”, lamenta.
“Lo peor es que las medicinas, que es lo que en teoría es el mayor beneficio, cada vez son más escasas, te dan muchos menos medicamentos cada vez”, comenta.
Este hombre que cotizó al INSS durante más de cuatro décadas sostiene que la atención es cada vez peor. “Uno llega a las clínicas y pasa horas esperando para que lo atiendan, lo ven por encima y se va prácticamente con menos de la mitad de las medicinas”, relata.
CONFIDENCIAL publicó en 2024 el reportaje “No nos dan casi ninguna medicina” en el que tanto asegurados como jubilados denunciaban el desabastecimiento en las clínicas del INSS.
Carmen, una trabajadora del INSS, confirma que otra de las medidas adoptadas es la disminución de diversos tipos de apoyos que brindaban como subsidios funerarios y órdenes de lentes. “Son mucho más escasos esos apoyos y casi que solo por órdenes partidarias”, menciona.
El estudio “El precio de envejecer en Nicaragua: ¿Quién cuida a quienes nos cuidaron?” de la Fundación Puentes para el Desarrollo detalla que varios medios auxiliares que aportaba el INSS se han venido disminuyendo como: sillas de ruedas, muletas, bastones, audífonos y andariveles.
“¿Se volvieron los jubilados atletas de la noche a la mañana, o el INSS está ahorrando a expensas del calvario que enfrentan con la disminución de sus capacidades para movilizarse? Esta reducción drástica en apoyos esenciales condena a muchos a una vida de aislamiento, dolor y desvalidez”, señala el informe.
Según Carmen, la realidad es que los pensionados “pueden hacer cada día menos con sus pensiones porque el costo de la vida sigue subiendo” y califica de “cruel” que además tengan que “mendigar” por una atención digna.
En mayo de 2026, representantes de la Confederación Sindical de Trabajadores “Roger Barrantes”, cercana al régimen sandinista, plantearon la necesidad de revisar el sistema de pensiones en Nicaragua y mejorar la atención médica previsional.
“Los pensionados consideran que mientras la canasta básica aumenta y hay ajustes salariales, sus pensiones permanecen estáticas”, manifestó Miguel Ruiz, secretario general de la organización sindical, en declaraciones publicadas en VosTV.
La situación económica del INSS es apremiante. Hasta el cierre del primer trimestre de 2026, solo se le habían transferido 570.6 millones de los 8125.4 millones asignados para 2026, que equivale al 7.0%. “Eso está bastante bajo”, destaca el economista Juan Sebastián Chamorro.
El 19 de junio de 2026, los “codictadores” Ortega y Murillo autorizaron a la Procuraduría General de Justicia, entregar 36 propiedades ubicados en ocho departamentos del país, en concepto de “donación” al INSS. Una practica que se ha vuelto recurrente en los últimos años.
Entre agosto de 2024 hasta marzo de 2025, unas 113 propiedades fueron entregadas al INSS, según una revisión de CONFIDENCIAL. La cifra ya supera las 200 propiedades.
Chamorro valora que a pesar que el aporte del Gobierno central al INSS aumenta cada año “el déficit operacional es enorme” y recuerda que la institución ya tiene varios años de estar operando en números rojos.
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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