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Un médico, una trabajadora social y un contador cuentan cómo consiguieron homologar sus títulos de Nicaragua en España, y te contamos el paso a paso
Fotoarte: Confidencial
George Peralta salió de Nicaragua con la certeza de que algún día, no sabía cuándo, volvería a ejercer como médico general. Como migrante el camino para ser reconocido como profesional en el extranjero es largo y tedioso, pero no imposible, dice.
“Aquí se viene con paciencia y perseverancia”, afirma el migrante esteliano que tras 30 meses de espera, en junio de 2025, recibió su resolución favorable para ejercer profesionalmente en España.
Peralta fue uno de los 85 564 extranjeros que consiguieron su homologación o equivalencia profesional en 2025 tras la aprobación de la Orden Ministerial del 23 de octubre de 2024, que agilizó el proceso de proceso de homologación que llevaba varios años estancado. El 63% de los títulos que fueron homologados ese año provienen de migrantes latinoamericanos, según cifras oficiales.
“Se rompe con el relato de que los trabajadores que vienen no tienen valor añadido ni tienen títulos universitarios”, aseguró la ministra española de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, durante la presentación del informe de situación 2025 en Madrid, presentado en abril de 2026.
La joven matagalpina, Silken Blandón, también fue una de las migrantes que consiguió la equivalencia de su título en ese grupo. Su espera duró un año y nueve meses hasta que logró que su licenciatura como Trabajadora Social fuera reconocida para ejercer a más de 8500 kilómetros de casa.
“Yo siempre tuve en mente que aquí podría hacer la equivalencia de mi título (en España). Sabía que quizás al principio iba a tener que trabajar de otras cosas, pero eso iba a pasar y podría trabajar de lo que me gusta”, cuenta.
La espera de Ronic Leal, originario de Chontales, fue aún más larga. Él migró a finales de 2019 convencido de que traía todo lo necesario para ejercer su profesión de Contaduría y Finanzas en España, pero al llegar se dio cuenta que no tenía toda la documentación necesaria.
“Yo traía mi documentación y en mi cabeza pensé que me iba a valer, es decir, que mostrar mis documentos y que con eso podía yo ejercer y trabajar y lamentablemente pues no. Tenemos que traer todo debidamente autenticado y apostillado”, explica.
Actualmente, hay 93 905 nicaragüenses viviendo en España, un 300% más que los 31 180 que vivían antes de 2018. La crisis sociopolítica de Nicaragua ha provocado que cientos de profesiones abandonen el país en busca de oportunidades y seguridad. Para ellos, la homologación es el primer paso para volver a ejercer lejos de su patria.
En España hay tres vías para validar el título siendo extranjeros: la homologación, la convalidación y la equivalencia. El tipo a escoger depende de la profesión que se tenga.
Para cualquier de estos procesos lo principal es contar con la documentación académica apostillada. Esta incluye: el título profesional, certificado académico emitido por la universidad que incorpore el expediente académico, las asignaturas, la carga horaria y la duración global.
Un día antes de su cumpleaños número 30, el nicaragüense George Peralta recibió el que sería “el mejor regalo de cumpleaños”. Después de dos años y seis meses de espera, recibió la resolución favorable de la homologación de su título como médico. Y con esta, la oportunidad de recuperar la carrera que pausó desde el día en que empacó sus maletas en Estelí para buscar “un futuro mejor” en el extranjero.
“Cuando uno estudia una carrera lo que quiere hacer es eso toda su vida”, dice el médico, quien antes de ser homologado trabajó en albañilería y reparto de paquetes.
Peralta inició su proceso de homologación estando en Nicaragua. En ese momento trabajaba como médico en una tabacalera, pero ya planea establecerse fuera del país. Así que, a principios de 2023, comenzó los trámites que en el futuro le permitirían ejercer su carrera.
“Hay personas que la resolución les sale en menos de seis meses, otras en siete u ocho meses. En mi caso fueron 30. Y difícil como tal no es. Lo más difícil es llegar al país, no estar homologado y trabajar en otra cosa que no es lo tuyo”, explica Peralta, quien reside en el País Vasco y actualmente trabaja como médico ocupacional y estudia un máster en Medicina de Urgencias y Emergencias.
El trámite de homologación se realiza a través de la herramienta Valida – TE del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Se puede hacer creando un usuario con el número de pasaporte, no es preciso que la persona se encuentre viviendo en España. Pero aunque la gestión se puede hacer remoto, no significa que una vez aprobada la persona tenga automáticamente el permiso para vivir y trabajar en el país europeo.
“No significa tener residencia, pero te abre la puerta a un tipo de residencia que es la de personal altamente cualificado”, dice el doctor y explica que, para optar a esta, además de estar homologado se requiere una oferta laboral.
El 80% de los títulos que España homologó en 2025 son de médicos. Más de la mitad de estos son de latinoamericanos que migraron a España, principalmente de Colombia, Venezuela y Cuba.
El siguiente paso tras conseguir la homologación es integrarse al colegio de médicos, sin eso el profesional no puede ejercer en España. En este proceso se requieren de otros trámites como: una carta de idoneidad o de no inhabilitado emitida por el Ministerio de Salud en los últimos seis meses y un certificado de no inhabilitación profesional, expedido por la autoridad nacional colegial del país de procedencia en los últimos tres meses.
Los nicaragüenses George Peralta, Silkin Blandón y Ronic Lean aseguran que la mejor opción antes de partir de Nicaragua es dejar un poder con algún familiar en Nicaragua que les ayude a tramitar ese tipo de documentos.
Cuando Silken Blandón decidió migrar a España tenía apenas un par de años de haber egresado de sus carreras universitarias. En Nicaragua las oportunidades de conseguir trabajo cada vez son más escasas por el cierre de oenegés, así que España se volvió una buena opción para ella por la facilidad del idioma y las oportunidades de naturalización que ofrece para los migrantes latinoamericanos, quienes tras solo dos años de residencia continua pueden optar a la nacionalidad.
Blandón migró a España en 2022, pero inició su trámite de equivalencia hasta 2024. Ella tiene dos licenciaturas, una en Trabajo Social y otra en Comunicación, pero siendo migrante irregular el camino para conseguir ser reconocida como profesional fue lento. Durante los años en que esperó conseguir un estatus legal para vivir y trabajar en España trabajó cuidando niños. Ahora, estudia un máster de trabajo sociocomunitario y realiza prácticas en el programa Campus Rural.
“Migrar es como una escuela. Cada día aprendés una cosa nueva y es duro porque aquí, profesionalmente hablando, te convertís en nada, porque en realidad no tenés nada”, valora.
Sin embargo, afirma que tener una visión clara ayuda a sobrellevar los momentos oscuros de la migración. “El tener presente que quiero estudiar, que quiero trabajo siempre me ha impulsado en esos momentos donde me hace falta mi familia, donde me sentía sola, que no tenía amigos. Ese tipo de cosas me impulsan a decir ‘bueno no, yo estoy aquí por otra cosa, voy a seguir adelante’”.
El chontaleño Ronic Leal recuerda con emoción el día en que finalmente recibió el correo electrónico en el que le dieron la resolución a su petición de equivalencia después de tres años. Le llegó la notificación en su trabajo, pero fue hasta que regresó a casa que se animó a abrirlo.
“Lo abrí con emoción, con euforia”, dice mientras se le dibuja una sonrisa.
La resolución fue positiva, sin embargo, como su carrera de Contaduría Pública y Finanzas no tiene equivalencia en España, le dieron el grado en Administración y Dirección de Empresas.
“Estuve investigando ofertas de trabajo y lo que pedían eran grados en administración, en finanzas de formación profesional. Entonces como vi que no se compatibiliza con lo mío saqué una FP (Formación Profesional) para trabajar de eso”, cuenta.
Al final, Ronic sacó dos FP o carreras técnicas: una como Auxiliar de Enfermería y otra en Informática. De esto último es que está trabajando actualmente. “La parte positiva que yo le veo de tener la equivalencia de mi título es que le da más formalidad a mi puesto de trabajo. Ven que no solamente tengo el grado superior en informática sino que también tengo la licenciatura homologada en España”.
La homologación también es una forma para hacer valer todo el tiempo invertido en su formación académica, reflexiona Ronic. “Hacer que valga todo el esfuerzo que hice allí porque muchas veces cuando venimos a otro país pensamos que la vida de allá ya se terminó y tenemos que empezar de nuevo. Y para mí fue como traerme parte de lo que hice allí, hacerlo valer porque allá nos quemamos las pestañas”.
Para homologar el título profesional en España hay varios requisitos y procedimientos que cumplir. Este es el paso a paso:
La apostilla es una certificación que otorga validez internacional a documentos públicos emitidos en un país. Para solicitarla se debe:
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Confidencial es un diario digital nicaragüense, de formato multimedia, fundado por Carlos F. Chamorro en junio de 1996. Inició como un semanario impreso y hoy es un medio de referencia regional con información, análisis, entrevistas, perfiles, reportajes e investigaciones sobre Nicaragua, informando desde el exilio por la persecución política de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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