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La administración de la pobreza es la receta económica de la dictadura

La zona franca, la investigación 301 de USTR, y la economía de Nicaragua ante el impacto de aranceles de Estados Unidos

Hambre y pobreza en Nicaragua

Manuel Orozco

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Los hallazgos de la Oficina de Comercio Exterior de Estados Unidos resaltan un problema subyacente de la naturaleza del modelo económico que Daniel Ortega ha promovido desde los años ochenta, una economía de la pobreza apoyada en la exclusión y la expulsión.  En un momento crítico en la economía global, Ortega y Murillo le cierran las puertas a las pocas opciones de crecimiento económico que pudieron apalancarse para mejorar la calidad de vida de los Nicaragüenses.

La gran mentira de la economía de los Ortega-Murillo

La perspectiva formal de desarrollo de los Ortega Murillo formulada en su plan contra la pobreza estipula que siguen una filosofía cristiana y solidaria que busca superar “los círculos viciosos de pobreza y subdesarrollo.”  

Para ello la propuesta ha sido sencilla, invertir los ingresos del Estado en infraestructura, obras públicas, transporte y comunicación; controlar el gasto público, y mantener una política de Seguridad Soberana y Ciudadana (léase, reprimir y vigilar).  No hay inversión en competitividad, tecnología, innovación, o educación.

Mucho de lo que hacen, sin embargo, está en lo que no dicen: mantener un enfoque de economía rentista, de bajos ingresos y sin inversión en capital humano. Ellos van contra marea en el desarrollo económico.

Daniel Ortega y Rosario Murillo han profundizado una mueca de modelo que es socialmente regresivo, atenta contra el progreso humano y perpetúa la pobreza y la desigualdad.  La dictadura ha profundizado desde casi principios del año 2000 esta mueca apoyada en cuatro fuentes de ingreso que operan casi a manera de enclave: exportación de bienes y servicios con pocas cadenas de valor, transferencia de remuneraciones de trabajadores en el exterior (remesas), inversión pública (en construcción y transporte), y economía informal.  

Como artífices de un pacto con la empresa privada, para conservar el poder político a cambio de un crecimiento económico sin equidad social, desprotegieron a los trabajadores (Nicaragua en el 2018 solo contaba con 10 inspectores laborales) depositando en la economía informal el peso del sustento económico de los hogares (más del 70% de los negocios y trabajadores son informales, sin protección laboral, acceso financiero, y seguridad jurídica).  

Con la ruptura del pacto y la caída súbita de su popularidad, en vez de modernizar la economía con inversión en capital humano y reducir el tamaño de la economía informal, el clan familiar recurrió a la represión y expulsión para redistribuir las fuentes de ingreso de la economía a través de las remesas, facilitándole una renta tributaria a costa de más de 800,000 personas que salieron del país.

Fuentes generadoras de ingreso de la economía en Nicaragua

El resultado es que la economía informal (la cual sigue siendo más del 70% de la fuerza laboral y del ‘sector privado’) depende del consumo que los receptores de remesa realizan y éstos crean su propio ecosistema dentro del entorno socio-económico del país.  

Mientras tanto el Estado está controlado por el clan familiar que construye su propia élite económica que se apoya en la inversión en construcción, transporte, bienes y raíces, y en la importación de mercancías chinas.  El sector exportador no crece en proporción a la economía, pero si aumenta su volumen con una fuerte dependencia en el consumo importado, y con pocas cadenas de valor al interior del país.  

Es decir, Ortega y Murillo abandonaron a los nicaragüenses para que ellos se las arreglen en cómo subsistir bajo dos opciones, migrar o vivir con menos en la economía informal porque el sector exportador (o la pequeña economía formal fuera del entorno internacional) no tiene capacidad para absorber a más de un millón de trabajadores de la fuerza laboral.  Bajo un Estado policial, no han atraído inversión, no han expandido la exportación hacia otros sectores más competitivos, pero han aumentado el déficit comercial, con importaciones alimentarias y mercancías chinas. La economía informal continúa por cuenta propia, desprotegida y dependiente de remesas, mientras los negocios del clan familiar crecen.

Trabajadores por actividad económica en Nicaragua

El sector exportador y la zona franca

Dentro de este andamiaje económico está la exportación, la cual pertenece a un estilo obsoleto de conectarse con el mundo porque se apoya de producción primaria. Siempre se ha considerado como una fuente clave de ingresos para el país.  Y ciertamente lo ha sido, pero con muchas limitaciones en su distribución social porque el sector se apoya en mano de obra barata, poco remunerada, y con poca capacidad de absorber trabajadores y mucho de esto opera en un enclave legalmente protegido de impuestos.  

El sector exportador ha sido el más beneficiado de políticas y estímulos tributarios, o financieros, y está gobernado bajo dos regímenes, el que está dentro del régimen de zona franca y el que está fuera de ella. 

La mano de obra que trabaja en el sector exportador representa 25% de los 3.4 millones de trabajadores que hay en el país, y de éstos medio millón está en agricultura y minería.  Del total exportado la mitad es agroexportación, como café que abarca casi la mitad del total, bananos, azúcar, entre otros.  

La zona franca es un espacio legal que se crea con el interés de atraer la inversión extranjera ofreciendo exención de impuestos en todo lo referente a productos por exportar. En 2024, 44% de las exportaciones se originaron en la zona franca en donde operan 45 parques industriales a través de 170 empresas (11 Nicaragüenses, el resto extranjeras), empleando a 120,000 trabajadores. El oro y la producción agroexportadora en alimentos, está fuera del ámbito de la zona franca.

Sector exportador de Nicaragua según productos y servicios

El espectro de los aranceles de Estados Unidos 

Estos datos dan una línea de base para entender las implicaciones de los hallazgos de la USTR, ya que en 2024 Estados Unidos captó 50% de las exportaciones a ese país, de la que el 70% proviene de la zona franca, y la mitad de eso es del sector textil. 

El sector textil opera con más de 60 empresas, seguido por otros negocios como manufactura de tabaco, y servicios como más de 20 call centers en particular. Los trabajadores en este sector tienen mejores ingresos que aquellos que están en agricultura, y la economía informal.  

Pero los empleos son limitados y en muchos casos, como lo planteó el USTR, hay violaciones a derechos laborales, la más aparente es la del derecho a asociación, y la dificultad de reclamar protección del Estado cuando se presenta desprotección.

Los riesgos de imposición de aranceles como resultado de las violaciones de Nicaragua pueden ir hacia varios de estos sectores, uno de ellos puede ser el textil o el de tabaco (que no es un bien imprescindible).  Un factor de riesgo es que el sector que fabrica materias primas para la industria textil se vería afectado, ya que el 1,5% de las materias primas estadounidenses para textiles se exportan a empresas nicaragüenses.  Si la demanda baja frente a un aumento arancelario, las empresas exportadoras de materia prima americanas podrían sufrir pérdidas y tendrían que buscar otros mercados para recuperar sus ventas. De igual forma, las exportaciones desde Nicaragua de textiles y confecciones a Estados Unidos son 1,7 % del total importado en este sector por este país.  Las empresas importadoras y exportadoras estarán evaluando situaciones similares como las que ocurrieron cuando se impusieron las tarifas a India, China y Vietnam, que son los principales importadores de materia prima americana. Algunos importadores buscarán sustituir a Nicaragua o continuarán bajo los términos regionales dada la ventaja sobre el Sur de Asia que ya está sufriendo pérdidas en la demanda. 

Sector exportador de Nicaragua hacia Estados Unidos

Un eventual aumento arancelario puede afectar las importaciones de alimentos en Estados Unidos. Los negocios y la opinión pública en Estados Unidos han advertido sobre los costos de los alimentos frente a aumentos arancelarios y hay quienes sostienen que los alimentos procedentes de Nicaragua, que representan el 0,5% del total importado por Estados Unidos, podrían subir de costo, o una disminución en la compra de Nicaragua podría afectar los precios.   

Algunos negocios han argumentado que las penalidades y sanciones causan migración, sin embargo, más que un caso de especulación, es incorrecto.  En el caso de Nicaragua, las sanciones no tienen correlación con la migración. Ya se ha demostrado que la migración nicaragüense ocurre como resultado de más represión. Lo mismo ocurre con Venezuela: la migración la causaron Chávez y Maduro.  Además, parece ser que a las empresas de la zona franca no les molesta operar en un régimen dictatorial.

Nicaragua, sanciones y migración entre 2019 y 2025

La administración de la pobreza es la receta económica de la dictadura

Daniel Ortega ha apostado por la pobreza de su gente desde que estaba en el poder durante la revolución en los 80.  De vuelta al poder reinventó su imagen con una historia de ser cristiano y  solidario, que en la práctica es falsa, hipócrita y destructiva: ellos han dejado en el desamparo a millones de trabajadores y sus familias, a protegerse por cuenta propia y cuidarse de que los repriman.  La farsa retórica no es más que una distracción para ocultar el robo y la explotación de los Nicaragüenses.

El silencio de Ortega y Murillo de no asumir su responsabilidad ante las eventuales sanciones propuestas por USTR y más bien fortalecer su alianza con China, un país que no va a poder sustituir a Estados Unidos como socio comercial, deja en evidencia que están desamparando a un fuerte segmento de los trabajadores del sector exportador y a la empresa privada, nacional y extranjera (a la que le dijeron que ellos se arreglen y convenzan a USTR que cambie de opinión).  

China no puede sustituir a Estados Unidos porque es competencia para Nicaragua: no pueden invertir en negocios (lo harán en minas a largo plazo y con dificultad), no pueden importar textiles, y no pueden vender petróleo. Tampoco pueden comprar los alimentos de agroexportación porque hay otros proveedores más cerca y son menos caros.  

Los clientes de la dictadura están preocupados por su futuro porque saben que con China no podrán hacer bisne

Las empresas están entre la espada y la pared porque ellos reclaman crear empleo en medio de una dictadura que las amenaza y extorsiona, aunque hacen ganancias. La gente va a reaccionar tarde o temprano contra estos abusos en medio de tormentas venideras, y aunque los dictadores se cubren con un falso paraguas, su durabilidad se está agotando.   

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Manuel Orozco

Manuel Orozco

Politólogo nicaragüense. Director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano. Tiene una maestría en Administración Pública y Estudios Latinoamericanos, y es licenciado en Relaciones Internacionales. También, es miembro principal del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, presidente de Centroamérica y el Caribe en el Instituto del Servicio Exterior de EE. UU. e investigador principal del Instituto para el Estudio de la Migración Internacional en la Universidad de Georgetown.

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