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El miedo de la dictadura Ortega Murillo

El cinismo de la narrativa oficial cuando Daniel Ortega y Rosario Murillo se ven en el espejo de Nicolás Maduro

Presos políticos excarcelados

Vista de un grupo de presos políticos, que fueron excarcelados el 10 de enero de 2026. //Foto: CCC

Haydée Castillo

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Este 10 de enero, llenos de pánico por los acontecimientos en Venezuela, el devenir histórico y porque el tiempo no perdona, el sistema dictatorial bajo el mando y al servicio de Ortega y Murillo, excarceló a 19 presas y presos políticos en Nicaragua.

Para esconder su progresiva derrota ante el poco respaldo que les queda, explicaron que se “…brindó el beneficio legal de convivencia familiar a decenas de personas que permanecían en resguardo de las autoridades pertinentes”. En su acostumbrado cinismo y para esconder su pánico ante el contexto venezolano, hablan de haber brindado un beneficio, cuando el pueblo nicaragüense y la comunidad internacional sabe que se trata de personas que fueron secuestradas y mantenidas arbitrariamente presas solo por pensar diferente, y que no les queda de otra que liberarles porque son personas honestas, dignas e inocentes.

El comisionado general Julio Guillermo Orozco, director general del Sistema Penitenciario, dijo: “continuamos promoviendo y garantizando la unión familiar a través de este acto para 30 personas a quien estamos entregando a sus familias para volver a sus casas”. Con más de 800 000 personas obligadas al exilio político, más de 400 asesinatos y la puerta giratoria de secuestros y de desapariciones forzadas, quien puede creerles que promueven la unión familiar?

Sigue diciendo el mismo comisionado: “Queremos recordar que este acto es una oportunidad para enmendar los errores cometidos, deben de reconocer que esta libertad lleva de la mano disciplina y saberse conducir y así ser parte de la paz y tranquilidad de nuestra bendita y siempre libre Nicaragua”. Mas no saben que defender derechos y libertades no son errores, sino el ejercicio de un derecho humano irrenunciable y un derecho constitucional. Creen que pueden manipularles fácilmente cuando más bien son personas conscientes de que no se aspira a la paz de los sepulcros y lo que se busca precisamente es la tranquilidad que te brinda la verdadera libertad hoy totalmente aniquilada en Nicaragua.

Con un descaro descomunal y ahondando en la narrativa de la mentira y la falsedad que les caracteriza, dijeron que “A 19 años del Pueblo Presidente: ¡La paz ha permitido restituir todos los derechos en Nicaragua”. La realidad que se vive habla por sí sola, desde que usurparon el poder, mediante el pacto con el otro caudillo de la derecha Arnoldo Alemán, Nicaragua vive sumida en el hambre, empobrecimiento, asesinatos, represión en todas sus formas, desintegración familiar por los secuestros, desapariciones y exilio forzado. Y lo peor en desamparo, porque un Estado y gobierno que debería protegerles, es más bien su verdugo, un aparato al servicio de los dictadores quienes tratan al pueblo como sus súbditos y vasallos.

Buen Gobierno por la paz, pueblo presidente, unidad, armonía y respeto para el pueblo nicaragüense, son palabras completamente vaciadas de contenido y significado. Máxime en un país que, en vez de presidente legítimo y electo por el pueblo, tiene usurpadores en el poder y aspirantes a dinastía, a reyes y hasta a sustitutos de Jesús y María con su nueva religión. En vez de una economía para la vida se vive en un lugar donde la familia dictatorial junto a un sector del gran capital y los nuevos ricos, son quienes acaparan toda la riqueza. Donde los partidos supuestamente opositores son nada más mamparas al servicio de la corrupción y el desmantelamiento del Estado de derecho.

Es imposible esconder en falsas narrativas el pánico que les embarga al saber que ya perdieron a sus aliados cercanos, que el mundo, aunque tarde, supo al final que quienes usurparon el poder en Nicaragua lo hacen bajo prácticas de terrorismo de Estado y del crimen organizado y que no tienen nada que emular a los líderes de los carteles del narcotráfico. Pero lo que más pánico les da es verse en el espejo de los Somoza y ahora de Nicolas Maduro, o sea que ante un pueblo que no se rinde su derrumbe es inevitable.

Esta vez que vamos cobrando conciencia del engaño vivido a través de toda la historia, es el tiempo de construir y desde ahora, los cimientos para el no retorno, no basados en mitos y creencias del pasado, sino bajo la preeminencia y la dignidad del pueblo mismo.

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Haydée Castillo

Haydée Castillo

Activista nicaragüense exiliada. Licenciada en Ciencias Sociales y máster en Integración y Desarrollo. Fundadora del Instituto de Liderazgo de Las Segovias (ILLS). Tiene más de 30 años de experiencia en defensa de los derechos humanos, y es consultora en planeación y desarrollo, integración regional, políticas públicas, participación ciudadana, empoderamiento y democracia.

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