27 de abril 2026
China acapara los datos, la materia prima del futuro
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Los presupuestos militares alcanzaron un nivel récord en 2025. Según el SIPRI, esta tendencia conlleva riesgos adicionales
Un tanque alemán Leopard 2 A7V. | Foto: Philipp Schulze/dpa/picture alliance
El gasto en armas mundial aumentó por undécimo año consecutivo en 2025, hasta alcanzar 2 billones 887 mil millones, de acuerdo con nuevos datos divulgados por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Se trata de la cifra más alta jamás registrada.
“Esto habla sobre las reacciones de los países a las guerras en curso, las tensiones y la incertidumbre geopolítica”, dice Xiao Liang, investigador del Programa de Gasto Militar y Producción de Armas del SIPRI. Los combates en Gaza, Ucrania y Sudán contribuyeron a la inestabilidad global. “Con todas esas crisis aún activas y los planes de gasto a largo plazo de muchos países, esta tendencia al alza seguramente continuará en 2026 y más allá”, apunta el experto.
Gran parte del aumento global del gasto militar en 2025 fue impulsado por Europa. En el Viejo Continente las compras de armas aumentaron un 14%, llegando a los 864 mil millones de dólares. La agresión rusa a gran escala contra Ucrania, lanzada a comienzos de 2022, cambió la forma en que Europa ve su propia seguridad. Muchos gobiernos temen que Moscú extienda su amenaza más allá de Ucrania. Como reacción, los Estados europeos, especialmente los miembros de la OTAN, han aumentado sus gastos en defensa.
“Ese es, sin duda, el principal motor”, afirma Xiao Liang. “En los últimos años, veíamos las inversiones de Rusia y Ucrania como las principales en Europa. Los gastos, de hecho, siguieron creciendo en 2025. Pero en términos generales, la atención se ha desplazado más hacia los países de Europa central y occidental, a medida que sus planes de militarización comienzan a hacerse realidad. El año pasado registraron el mayor crecimiento anual desde el fin de la Guerra Fría”. El presupuesto de defensa de España aumentó un 50%, el de Polonia un 23% y el de Italia, un 20%, por ejemplo.
Entre los países europeos, Alemania fue el que más gastó en 2025. Su presupuesto de defensa aumentó un 24%, llegando a los 114 mil millones de dólares, convirtiéndose en el cuarto más grande del mundo. Por primera vez desde 1990, el gasto militar alemán superó el límite del 2% del PIB establecido por la OTAN, llegando al 2.3%. Para poder sufragarlo, el Parlamento modificó sus normas fiscales en 2025.
“No creo que la capacidad militar de Alemania esté aumentando tan rápido como indica la cifra del gasto”, dice Liang. “Pero creo que, a largo plazo, Alemania se volverá militarmente más poderosa e independiente”.
Más allá de la agresión rusa a Ucrania, el aumento del gasto militar en Alemania refleja también la incertidumbre sobre las futuras garantías de seguridad de Estados Unidos. Al igual que otros aliados de la OTAN, Alemania busca reducir su dependencia de la potencia norteamericana, especialmente después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, volviera a cuestionar los compromisos de defensa colectiva de la alianza.
Estados Unidos, en tanto, invirtió un 7.5% menos en sus fuerzas armadas, alcanzado en 2025 un total de 954 mil millones de dólares. La principal razón de esta caída fue que el Congreso no aprobó nuevas ayudas militares para Ucrania, a diferencia de los tres años anteriores. El SIPRI contabiliza dicha ayuda como parte del gasto militar del país donante.
“Esa tendencia ya está cambiando”, afirma Liang. “El nuevo presupuesto para 2026 aprobado por el Congreso estadounidense incluye un gran aumento. Con la guerra en Medio Oriente y el aumento de las tensiones en Asia, la desaceleración tenía que ser de corta duración”. Según el Pentágono, solo los seis primeros días de la guerra de Irán de 2026 le costaron a Estados Unidos 11 300 millones de dólares.
Incluso en 2025, Estados Unidos siguió invirtiendo fuertemente en armas nucleares y convencionales, con el objetivo de mantener su dominio militar y disuadir a China en el Indo-Pacífico, un objetivo clave en la estrategia de seguridad nacional estadounidense.
De cualquier forma, Estados Unidos sigue siendo el país con el mayor presupuesto militar, representando alrededor de un tercio del gasto mundial en defensa. Sin embargo, desde 2020 su participación se ha ido reduciendo constantemente.
“Hay menos recortes en los países que más gastan y más aumentos en otros lugares, especialmente entre las potencias medias”, explica Liang.
China se mantuvo como el segundo país que más presupuesto dedica a sus fuerzas armadas. El gasto aumentó un 7.4% en 2025, mientras el país impulsa su plan de modernización militar para el año 2035. El año pasado, China probó prototipos de aviones de combate de sexta generación y avanzó en su objetivo de desplegar su propio bombardero furtivo H-20.
“La modernización militar china y las tensiones con sus vecinos han impulsado durante mucho tiempo el gasto en la región, especialmente en países como Japón, Taiwán y Filipinas”, señala Liang.
El gasto militar de Japón alcanzó en 2025 los 62 200 millones de dólares, un incremento del 9.7% en comparación con 2024. Esta alza se relaciona con un plan de fortalecimiento militar lanzado en 2022, en medio de preocupaciones de seguridad relacionadas con China y Corea del Norte. La expansión del programa de misiles y aviones no tripulados señala un cambio importante en la expansión militar nipona.
India, en tanto, es el quinto país con mayor gasto militar. Su presupuesto en defensa aumentó un 8.9% en 2025, llegando a los 92 100 millones de dólares, impulsado esencialmente por sus tensiones con China. Pero este no fue el único factor, recuerda Liang. “Hubo una guerra en 2025 entre India y Pakistán. Ese fue un gran factor, e India invirtió fuertemente en la industria aeroespacial y en drones, recursos que fueron utilizados en dicho conflicto”.
El gasto militar de un país —expresado como proporción de su economía— revela qué parte de la riqueza de un país se destina a la defensa en lugar de a otras necesidades. Es una de las formas más claras de comparar el costo económico real del gasto militar.
Esta carga ascendió a un estimado del 2.5% del PIB mundial en 2025, el nivel más alto desde 2009. Esto significa que los gobiernos no solo dedican una mayor proporción de su producción económica a las fuerzas armadas, sino que quitan dinero a otras necesidades.
Esto, ciertamente, tiene consecuencias más allá de la política de seguridad. “Esto afectará otras áreas del gasto público”, indica Liang. “Los gobiernos recortarán servicios sociales o ayuda al desarrollo. No se trata solo de armas y guerras, es algo que tendrá efectos profundos en todas las sociedades”.
El gasto militar de un país —expresado como proporción de su economía— revela qué parte de la riqueza de un país se destina a la defensa en lugar de a otras necesidades. Es una de las formas más claras de comparar el costo económico real del gasto militar.
Esta carga ascendió a un estimado del 2.5% del PIB mundial en 2025, el nivel más alto desde 2009. Esto significa que los gobiernos no solo dedican una mayor proporción de su producción económica a las fuerzas armadas, sino que quitan dinero a otras necesidades.
Esto, ciertamente, tiene consecuencias más allá de la política de seguridad. “Esto afectará otras áreas del gasto público”, indica Liang. “Los gobiernos recortarán servicios sociales o ayuda al desarrollo. No se trata solo de armas y guerras, es algo que tendrá efectos profundos en todas las sociedades”.
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