20 de enero 2026
Evacúan a Trump de una cena por disparos en intento de atentado
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Los líderes europeos barajan tres opciones para responder a las amenazas económicas de Washington
La llamada "bazuca comercial" es una de las opciones de Europa para contrarrestar las ambiciones estadounidenses en Groenlandia. | Foto: Jens Kalaene/dpa/picture alliance
Después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con aranceles del 10% a ocho países europeos, que se oponen a su anexión de Groenlandia, los funcionarios de la Unión Europea (UE) comenzaron a evaluar sus opciones.
Disponen principalmente de tres medidas de represalia:
El próximo 22 de enero, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE se reunirán para coordinarse sobre la respuesta comunitaria a las amenazas de Trump.
Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Países Bajos, Reino Unido y Finlandia se han visto afectados por los aranceles estadounidenses tras enviar a representantes militares a Groenlandia la semana anterior. La misión europea fue una muestra de solidaridad con Dinamarca, a cuyo reino pertenece Groenlandia desde 1953.
En Bruselas, la palabra que está en boca de todos es “bazuca comercial”, nombre coloquial para una herramienta legislativa de la UE acordada en 2023, oficialmente denominada Instrumento Anticoerción de la UE (IAC).
Su activación permitiría a la Comisión Europea imponer amplias barreras comerciales contra cualquier país afectado, incluyendo potencialmente restricciones de acceso al mercado y bloqueos a la inversión extranjera.
El presidente francés, Emmanuel Macron, quiere que la UE lo invoque, pero la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, entre otros, se muestra reticente.
“El IAC contiene muchas herramientas que podrían tener un gran impacto si se implementaran, como controles de compras o exportaciones de insumos críticos para las cadenas de suministro estadounidenses”, explica a DW Penny Naas, vicepresidenta sénior del German Marshall Fund. “Sin embargo, su implementación requiere tiempo”, agrega.
El IAC se creó en reacción a la coerción económica ejercida por China sobre Lituania, un país que apoya la independencia de Taiwán de Pekín. No se concibió para ser utilizada contra los aliados más cercanos de Europa.
A juicio de Ignacio García Bercero, negociador jefe de la UE en la propuesta del acuerdo comercial TTIP entre la UE y EE. UU., ahora se cumplen los motivos para que el bloque comunitario aplique el IAC.
“Lo que está sucediendo con Groenlandia es el caso más claro de coacción”, dice Bercero a DW. “Es una amenaza a la integridad territorial de un Estado miembro de la UE”.
Un acuerdo para reactivar un paquete de aranceles recíprocos sobre productos estadounidenses por un valor de 93 000 millones de euros pareciera ser el resultado más probable de la cumbre comunitaria.
Algunos observadores consideran que la Casa Blanca podría interpretar esta respuesta como blanda, pero Heather Grabbe, investigadora principal del centro de estudios Bruegel, cree que la presión sobre la economía estadounidense antes de las elecciones intermedias podría ser significativa.
“Esos aranceles se han elegido para perjudicar especialmente a las empresas que pueden presionar a Trump, como los fabricantes de cigarrillos estadounidenses”, observa Grabbe en entrevista con DW.
“Muchos productos en EE. UU. han subido de precio debido a las políticas arancelarias de Trump, lo que afectará a los candidatos republicanos de cara a las elecciones intermedias”, dice. “Pero, en última instancia, una guerra comercial con aranceles de represalia también perjudicará a los europeos, ya que estamos muy orientados a la exportación”, añade.
La tercera opción sería seguir la demanda de los principales grupos políticos del Parlamento Europeo, que exigen la anulación inmediata del acuerdo comercial de 2025 con EE. UU.
En el marco de un acuerdo firmado entre Bruselas y Washington en 2025, la UE aceptó aranceles del 15% en su comercio con EE. UU., en lugar del 20% anunciado originalmente por Trump. A cambio de la reducción del 5%, la UE acordó imponer aranceles cero a EE. UU., renunciando a la introducción del mencionado paquete de 93 000 millones de euros.
En aquel momento, Alberto Alemanno, profesor de Derecho de la Unión Europea en la Escuela de Estudios Superiores de Comercio HEC París, lo calificó de “rendición económica” por parte del bloque. En su opinión, ahora la UE podría golpear a EE. UU. donde más le duele.
“La verdadera medida de presión de Europa no reside en igualar los aranceles de Trump, sino en lo que más molesta a la Administración estadounidense: los altos estándares europeos, que protegen a nuestra gente y nuestros mercados, desde la protección de datos hasta la gobernanza de la IA y la rendición de cuentas corporativa a nivel mundial”, asegura el profesor de Derecho de la UE.
“Lo que Europa debería hacer es redoblar los esfuerzos en la aplicación de la normativa y exportar sus estándares regulatorios aún más que antes”, concluye.
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