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Cuba, el yerno y el nieto

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, Raulito o El Cangrejo, nieto y jefe de la escolta de Raúl Castro, alega que tiene autoridad para negociar con Trump

Raúl Guillermo Rodríguez Castro

El nieto del expresidente Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, camina detrás de algunos dirigentes de Cuba, el 16 de enero de 2026. | Foto: EFE/Ernesto Mastrascusa

Gerardo Arreola

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Parte del mundo quedó incrédula cuando el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, presentó este año en Davos su plan para Gaza: después de que Israel terminara de machacar palestinos, de triturar las ruinas y de segregar a los sobrevivientes, el territorio sería urbanizado y tendría un resort de super lujo.

La guerra de Irán cambió coordenadas en Medio Oriente, pero rasgos del modelo están en camino. Millonarios emigrados reconstruyen Siria tras la guerra civil. Trump levantó las sanciones a Damasco, que saldrá de la lista de “patrocinadores del terrorismo”, según el secretario de Estado, Marco Rubio. Kushner es ahí pieza clave, mostró The New York Times en abril pasado.

La isla albanesa de Sazan en el Adriático, antigua base militar, es un cementerio de edificios ruinosos, desechos metálicos y minas. Ahí Kushner planea un proyecto turístico de gran escala, también con los sirios.

Al otro lado del Atlántico, desde que Trump impuso el cerco energético que aceleró el hundimiento de la economía de Cuba, en enero pasado, ha sido difícil deducir a dónde quiere llegar Washington exactamente. La única certeza, por ahora, es una crisis humanitaria que se multiplica por días.

Los dos gobiernos dicen haber conversado sin llegar a nada. Pero un personaje ha salido a la luz pública a relatar una variante. Raúl Guillermo Rodríguez Castro, Raulito o El Cangrejo, nieto y jefe de la escolta de Raúl Castro, alega que tiene autoridad para negociar con Trump. A sus 42 años su rango de coronel del Ministerio del Interior está debajo de generales curtidos en las guerras africanas y su experiencia diplomática o política es igual a cero.

Rodríguez Castro creció en los pasillos del poder. Sus abuelos paternos fueron un general de peso y una experta en migración con acceso a las altas esferas. Su madre es la hija mayor de Raúl Castro. Su padre tuvo, como muy pocos, ascendiente en la contrainteligencia, el complejo empresarial militar, el capital cubano en el extranjero y el Partido Comunista de Cuba (PCC). Cuando murió en 2022 era general de División, miembro del Buró Político y asesor del presidente Miguel Díaz-Canel.

El nombre de Rodríguez Castro empezó a girar con versiones que lo ubican como interlocutor de Estados Unidos, incluso de Rubio y del director de la Agencia Central de Inteligencia, John Ratcliffe. Luego habló con el sitio digital emiratí The National y con USA Today.

El nieto mostró flancos de su vida personal: viajes al extranjero, gusto por la comida y los vinos caros, ropa de marca. Confirmó así que en la crisis cubana hay ganadores y perdedores. Reveló que tiene acceso a los reportes de inteligencia que llegan a su abuelo y que supervisa el Grupo de Administración Empresarial (GAESA), el poderoso holding militar, sancionado por Estados Unidos. Confirmó que ha ido más de una veintena de veces a Panamá, según dijo en busca de inversiones.

En sus entrevistas el nieto habló del conflicto con Estados Unidos, un asunto reservado por décadas para un puñado de dirigentes. De niño, dijo, sólo quería ser guardia de seguridad, como esos que abundaban en su casa. Pero ahora, “si en algún momento la revolución (o sea Raúl Castro) necesita que dé un paso al frente, lo haré”.

Los privilegios, la frivolidad y asumir una tarea estratégica sin la experiencia requerida, irritaron a numerosos cubanos, que en redes sociales exigieron una definición oficial. La precisión llegó de manera oblicua: en Facebook un funcionario medio del PCC llamó a Rodríguez Castro “interlocutor del lado cubano, por decisión de la máxima dirección del país (o sea Raúl Castro)”.

Falta saber cómo reaccionaría Rubio ante un acuerdo pragmático sin cambios políticos. Falta saber qué suerte correrán El Cangrejo y sus proyectos si muere su abuelo.

Un país devastado que requiere reconstrucción encaja en el modelo de Kushner. El yerno y el nieto pueden cruzar planes, ahora que la isla asumió la mayor privatización desde 1959.

Ya un político republicano se registró en Estados Unidos como agente del gobierno cubano, después de entrevistarse con Raulito.

Un ciudadano se acercó a Rodríguez Castro en la calle, contó USA Today, y le soltó: “¡Mi sangre!: yo sé que contigo la luz volverá a La Habana”.

*Este artículo se publicó originalmente en Reforma.

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Gerardo Arreola

Gerardo Arreola

Periodista mexicano. Autor de "Cuba. El futuro a debate". Escribe sobre México, Centroamérica, el Caribe y temas globales.

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